Si yo no puedo reconocer que fui un delincuente, no podemos construir nada nuevo

Dr. Diego Guelar: – Secretario de Relaciones internacionales PRO
Ex embajador ante la Unión Europea, EEUU y Brasil (Agenda Global)

“El militante no es rentado, no lo hace por un sueldo, es un ciudadano libre, un voluntario”
“Evita encuadra en la militancia política por su épica”
“Los Kirchner fueron los dos militantes”
“El abrazo Perón/Balbín es una mitomanía”.

MHG: Hoy es 17 de noviembre, a la distancia cómo se ve la militancia, cómo era aquel militante y el actual?
DG: Le diría que la destrucción del sistema político argentino, que desgraciadamente se consumó en el 2001, porque el verdadero default de Argentina no fue no pagar la deuda, esa fue la consecuencia de la destrucción del sistema político, de un sistema de convivencia que rigió durante décadas, que no podría plantearlo como el sistema peronista-radical, con un sistema de corrección perverso que cuando no funcionaba aparecía el golpe de estado militar¸ ese fue todo un sistema político con sus imperfecciones, sus hechos siniestros, como fue en su máxima expresión el golpe del 76; pero rigió por décadas. Y esa destrucción del sistema incluyó también la desaparición de la militancia política que es un fenómeno que surge del sistema de partidos políticos, hay entonces agrupaciones, luchas internas, hay movilización de la juventud, hay sueños, hay épica. Y todo eso lo representa el concepto de militante. El militante es el que participa en la política, aunque con muchas ambiciones de carácter personal, pero no es una persona rentada, no lo hace como empleado del estado, no lo hace por un contrato, no lo hace como clientela, sino que lo hace como un ciudadano libre, que tiene un decisión de participación, se moviliza, actúa, debate, se agrupa. Es un fenómeno extraordinario que surge espontáneamente en el sistema político. En el sistema norteamericano vimos hace poco que es todo un sistema de voluntad. Mucha gente dice que es poca la participación porque participa el 50 % de la gente, pero esos 113 millones de votantes de la elección última entre Romney y Obama, son 113 millones de militantes, sólo tienen dos horas de permiso laboral para votar, participan con un promedio en las donaciones que en el caso de Obama son 200 o 300 dólares para juntar mil millones… eso es militancia.
MHG: Entre Perón y Evita cuál fue el militante?
DG: Militante fue, sin lugar a dudas, Eva, todas sus aspiraciones venían de su época de actriz, de hija no reconocida, de chica humilde que viene de Junín a Buenos Aires, se instala y tiene que sobrevivir, encuentra en la militancia política una épica extraordinaria y se zambulle por un corto periodo de tiempo, porque su militancia fueron solamente 7 años, en esa actitud de compromiso político. El general era el General, todos éramos compañeros y el era Mi General, ahí el concepto de militante se desnaturaliza frente a lo que el propio general planteaba como su liderazgo, como caudillo.
MHG: Y entre Néstor Kirchner y Cristina Fernández?
DG: Creo que los dos lo son, uno lo fue, y la otra lo sigue siendo, pero muy desnaturalizado porque desgraciadamente hay una utilización de la destrucción del sistema y eso es consciente. Por eso pasamos de ir degradando el sistema político a la desaparición de los partidos, de las agrupaciones, hasta las bandas, para pasar al cristinismo, que es una concentración de poder absoluta, que no reconoce ni siquiera de agrupamientos. Cuando hoy hablamos de La Cámpora, usted escuchó alguna vez que un militante nos explique qué es La Cámpora?, es una agrupación que pretende dominar el PJ?, eso sería un hecho militante, ahí estaríamos frente a un hecho militante relevante, una agrupación que adopta un nombre, una mística, una estructura, arma juntas promotoras en las provincias, pide elecciones internas que hace mucho tiempo que no se realizan en le justicialismo para tener presidentes en los distritos y tener la presidencia del partido. Ahí estaríamos frente a un hecho militante. Yo nunca escuché que esto se definiera así, más esto se define por la no definición. Y qué es todo lo que sabemos de ella, que hay funcionarios contratados y que es un instrumento de poder que no pasa por la militancia.
MHG: Usted dijo alguna vez que fue guerrillero y, por lo tanto, delincuente. Fue así?
DG: Sí, efectivamente. Literalmente lo dije y es así. O sea, en mi historia militante yo incluí mi pertenencia a la organización Montoneros, que llevó a cabo una decisión de haber tomado las armas contra la dictadura militar y pensando efectivamente en lo que era en la década del 70 en Argentina, millones de jóvenes creíamos en la construcción de un hombre nuevo, una tercera posición que no era ni el capitalismo norteamericano ni el comunismo soviético, esa identificación de los pueblos que luchábamos por la liberación, que era un mapa muy complejo porque estaban China, Cuba, Argelia, Yugoslavia, India, Egipto, Argentina y los países latinoamericanos. Ese era un sueño de millones de jóvenes de todo el mundo, porque no fue un sueño exclusivo de Argentina. Ahora asociar La Cámpora o al cristinismo con ese proceso de hace 40 años a mí me parce un hecho cínico, un hecho bestial, un insulto a ese proceso histórico, con enormes errores, con equivocaciones, con derramamiento de sangre, con pérdida de jóvenes, exilios masivos como hubo en todos esos años, es absolutamente incomparable, no hay nada que ligue de ninguna manera a los 70 con lo que está ocurriendo en Argentina hoy.
MHG: Por qué las palabras seducir y convencer están asociadas a la militancia?
DG: Sin lugar a dudas, porque es ese espíritu de la tiza y el carbón, la idea que la propaganda era salir a ocupar las calles, lo que hacíamos era ensuciar muchísimo, uno no puede tener el sentido autocrítico frente a las épicas que normalmente se traducen a excesos, a equívocos, a violencia, finalmente, en muchos casos a soberbias de pensar que la fuerza de la convicción hay que imponerla y si es necesario se impone por la fuerza de las armas. Esto es el proceso negativo, aquel en que efectivamente el sueño se transforma o se puede transformar en una verdadera pesadilla.
MHG: Considera que la herencia del abrazo Perón- Balbín fue dilapidado por ambos partidos?
DG: Le voy a ser muy sincero, vamos a hacer de cuenta que estamos solos, que nadie nos escucha, creo que hay una enorme mitomanía sobre ese abrazo, que lo que ocurría en Argentina es que nos estábamos matando entre nosotros, que el general Perón, desgraciadamente, estaba muy viejo y que no fue realmente la pacificación, fue un símbolo, que podría haber significado lo que exactamente no significó, porque recordemos que la fórmula no fue Perón- Balbín, que fue lo que se especuló en ese momento, y creo que el propio Perón quiso hacerlo para terminar de expresar el fenómeno radical, y lo consiguió, porque la verdadera fórmula fue Perón-Perón, y Perón los trajo de la mano y nos dejó como herencia a Isabel y López Rega, entonces no había realmente una política de unión nacional. Además, en ese momento ya se estaban preparando y armando la Triple A, dentro del estado, y, lamentablemente, creo que con conocimiento del general Perón antes de morirse. Es muy duro esto, pero si no empezamos a ver la realidad como es, si yo no considero que fui un delincuente y no podemos darnos cuenta que Perón estaba realmente en un periodo de decadencia y no en un periodo de unidad nacional, entonces vamos a construir lo nuevo sobre bases muy poco sólidas y muy mentirosas. Y podemos llegar a esta situación creer, y muchos jóvenes lo creen, yo discuto con jóvenes que muy sinceramente creen que La Cámpora es la nueva mística de la revolución nacional y popular. Si hacemos eso nos vamos a golpear muy fuerte contra la pared de yeso, desgraciadamente, va a terminar con el espíritu absolutamente idealista que tienen hoy muchos miles de jóvenes que están siendo engañados por una propuesta falsa.

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