Hace una semana llegó Tinelli con sus más de cuarenta puntos de rating bajo el brazo a la televisión argentina. Con su "gran cuñado", que no inaugura un ciclo. Sucede que hoy transcurre dentro de los treinta y nueve días que restan para las elecciones legislativas. La historia muestra –y es bueno hurgar en ella– que la sátira política siempre ha existido. Su persistencia es sinónimo de libertad de expresión. Al igual que el humor, los actos que ejercen los hombres y mujeres en una sociedad nunca son inocuos y mucho menos cuando la masificación de la televisión y sus puntos de rating los amparan… Este tema es disparador de muchas preguntas y algunas certezas. Preguntas: influye el humor político en la construcción de un ciudadano? Lo incita a ser un ciudadano activo o le quita las ganas? El humor político de la televisión actual, es disparador de inquietudes como aquel de Tato Bores? O sólo fomenta la ridiculización, el escarnio, el maltrato induciendo a la crítica y la injuria?
Dentro de las certezas, primero: existe en Argentina una democracia con graves falencias en su fortaleza institucional. Segundo, los presidentes Kirchner han bajado notoriamente su buena imagen. Tercero, los partidos políticos se han desintegrado. Cuarto, la juventud muestra un gran rechazo al accionar político. Quinto, los candidatos avanzan con sus personalismos y no con la discusión y el debate de proyectos e ideas.
Entre otras preguntas a realizar: es este programa de televisión un gran disimulador y/o enmascarador de la realidad? O es el cobijo que tiene nuestra sociedad ante la realidad? Cuando la sociedad en general se siente agredida por la mentira, por la corrupción, por la manipulación de datos, qué defensa tiene? Si tuviésemos una sociedad con cultura cívica, la oportunidad pasaría por la participación y se expresaría el próximo 28 de junio. El problema ante esto es que, según trabajos serios la mitad de las personas en condiciones de votar, hoy no saben qué se vota el próximo 28 de junio. Entre las certezas puede figurar que en estos últimos veintiséis años de democracia se fue "a pique" el interés por lo ideológico. Esto se observa cuando los candidatos contrincantes echan mano a insultos o pasado y no a diferenciaciones programáticas e ideológicas que es el camino hacia el futuro. Sería bueno recordarles a quienes pasean sus aspiraciones para el próximo 28 que entre otras cosas el presidente Barak Obama ganó en un país en el cual no es obligatorio votar atrayendo a los jóvenes despertando el interés por el futuro.
Argentina tiene mucho paco, y no sólo del que mata y anula cerebros de jóvenes y adultos. Tiene el paco demoledor del oportunismo político que no debate, que no construye, que no dialoga, que no se prepara y que, de no cambiar a tiempo y hoy aún lo está, terminará enajenando nuestra costosa libertad democrática. No ya como ocurrió a lo largo de nuestra historia argentina por medio de las armas y golpes de Estado, sino por la anomia y la indiferencia.
Otra certeza: para que una sociedad vuelva a creer debe imponerse un orden indiscutible: el de la justicia. Y no como hoy donde en esta institución reina el miedo y se sabe que ni jueces federales en promedio, ni fiscales generales en promedio, están a la altura de lo que Argentina necesita… es sólo miedo o también ha llegado a ella el lado corrupto de la política?
Otra certeza. Para reafirmar lo dicho, cabe recordar que el próximo 27 de mayo, jueces y fiscales de todo el país se movilizarán por mejor justicia y seguridad.
A un año del bicentenario, nuevamente Argentina tiene el desafío, como a mitad del siglo 19, de buscar un gobierno de unidad nacional. Hoy no existen aquellos caudillos unitarios o federales pujando por sus intereses. Existen gobernadores, con sus pocas excepciones, que tienen enajenada su autonomía a través de la total dependencia con el gobierno central, ya que los ingresos propios representan sólo un 10 a un 20 por ciento… Por eso hoy sólo existen los incluidos y los excluidos. Tropas de pobres que pelean en los tachos de basura por su subsistencia. No sé si buscan representantes. Parecieran no figurar en la casa del "gran cuñado" de la política argentina. Tal vez porque también allí sean los primeros nominados para abandonar la casa?
