El gobierno por un tema ideológico no tiene política para las grandes empresas

Dr. Guillermo Ferraro: Ex Subsecretario de Industria de la Nación-  Fue presidente del Banco Bisel

MHG: He leído un artículo suyo publicado en el “Cronista Comercial”, sobre la importancia que en algunos países se le da a los planes de producción y crecimiento a través del Estado y de las grandes empresas.
GF: Si, es correcto. Nosotros venimos generando políticas dentro de cualquier tipo de gobierno, por lo menos dentro de la democracia, dirigida a las pequeñas y medianas empresas. Esto tiene su sentido porque éstas son las más vulnerables, las que requieren algún tipo de orientación, de incentivo de parte del Estado, teniendo en cuenta que son las que más empleos generan. Pero al mismo tiempo observo, viendo y comparando con los países desarrollados, que los distintos gobiernos de la Argentina han dejado de lado algo que es uno de los pilares, que son las grandes corporaciones. Si uno cree que ellas no tienen su propia política se equivoca, lo que pasa es que al no tener dentro de la estructura de gobierno un departamento que se ocupe de ordenar y delinear las políticas para ellas, sucede que se construyen solas.

MHG: Hay sectores en nuestro país, que pueden crecen solos, de este modo se crece anárquicamente.
GF: No se puede negar que empresas líderes en su sector, como dentro del acero Techint, o dentro del aluminio Aluar, o dentro del alimento Arcor, no construyen mercado, no generan el grueso de la producción y se vinculan con innumerables cantidad de Pymes, que trabajan al ritmo de lo que estas empresas pueden generar. Mi experiencia como Subsecretario de Industria de la Nación, me ha llevado a ver que en la estructura gubernamental existen áreas específicas para las pequeñas y medianas empresas, pero nada para las empresas más grandes, entonces éstas lo que hacen es lobby, tienen una capacidad muy importante; y, en definitiva van de una manera anárquica, arrancando al Estado, esa política. Propongo que esa política se construya deliberadamente, y que, en definitiva, se dejen atrás falsos conceptos, contradicciones entre pymes y corporaciones y se tenga una mirada para ambas. Lo que se debe hacer es crear una estructura en el gobierno que siente en una mesa a empresas líderes en su sectores y marquen los lineamientos en forma conjunta con el Estado, es decir, cuál es la estrategia de crecimiento tanto hacia el mercado interno como externo… Esto es una forma más proactiva y transparente para acompañar a estas empresas en su actuar en el área económica.

MHG: Aquí, en nuestro país, no se hace por una cuestión ideológica o de ignorancia del tema?
GF: En nuestro país en el siglo pasado tenemos una construcción institucional bastante débil, bastante precaria, signada hasta los años ochenta por los golpes de estado, y la democracia que es la que nos permite debatir estas ideas es relativamente joven. En la democracia se estableció, por una parte, cierta justificación ideológica, en los albores de la democracia se hacía campaña en contra de la Coca Cola, pero venimos evolucionando… Es momento de que cualquiera sea el partido de gobierno, supere este tipo de contradicciones ideológicas… Miremos a los países desarrollados, a Europa, donde hoy las grandes empresas son las que delimitan las políticas de Francia o las políticas industriales en Inglaterra; esto no implica estar a favor de una o de la otra… Es necesario tener realismo político: las grandes empresas existen. Cualquier número del PBI lo explica: en el grueso de la producción, hay tres o cuatro actores grandes por sector. El tema es ponerse arriba de eso, delinear una estrategia, generar programas, acompañar con toda la fuerza que tiene el Estado la política que tiene la empresa en el exterior y, hacia adentro, justamente coordinar con las Pymes y estas grandes empresas cuál es el crecimiento deliberado y determinado de cada cadena productiva.

MHG: Aunque desde hace un tiempo aquí la gran empresa es el Estado, precisamente.
GF: Esto ocurre en los últimos años, cuando comenzó la democracia, si se analiza el componente del PBI, un 60% estaba generado por las empresas estatales, como Somisa, YPF, entre otras, y casi estaba incorporado en las entrañas del Estado esta cuestión de las empresas bajo su égida. Luego hubo un proceso de privatización de estas grandes empresas y no hubo políticas para ellas… Ahora estamos en una etapa medio intermedia donde algunas empresas volvieran a ser estatizadas y otras no, en definitiva, estamos hablando de lo mismo.

MHG: Salvo en épocas muy pasadas, Argentina no ha tenido en esta etapa democrática una política industrial realmente importante.
GF: Si uno mira hacia atrás, hace bastante que hemos dejado esta discusión sobre cuál es la política industrial… Recuerdo que en los años ochenta se discutían modelos de país en la política, se discutían los modelos productivos y las estrategias en cada uno de los partidos que pretendían ser gobierno… Esto ya no existe en nuestros tiempos, lo que quiere decir que no existe una política industrial deliberada, pero en los hechos, se construye en función de lo que hace o deja de hacer el Estado.

MHG: Cree que se puede planificar este tipo de políticas industriales en la situación en la que nos encontramos o va a resultar difícil que las grandes corporaciones participen de lo que Ud. plantea, en donde hay que abrir el juego, y permitir la planificación con cosas que tal vez no les guste porque se las ha acostumbrado a lo prebendarlo?
GF: Las grandes corporaciones argentinas han desarrollado hacia su extensa red de proveedores y clientes una suerte de política propia, o sea, que están preparadas, porque cuando se manejan grandes números y grandes escalas productivas se necesita planear, no se manejan como los kioscos en el día a día. Se manejan planificando y dando señales a sus proveedores acerca de cuál es la capacidad que requiere de producción para el próximo año, en definitiva, están acostumbrados a planear sus propias producciones y sus propias estrategias empresarias. De lo que se trata es que ese plan interno se lo ponga en una misma mesa junto con las otras grandes corporaciones que conforman a los distintos sectores industriales y poner las herramientas del Estado para ayudar, para coordinar, para ganar tiempo y eficiencia, poner las fuerzas en las negociaciones internacionales. Estas empresas están acostumbradas a tener su propia política, hace poco hemos visto a Techint discutiendo con Chávez la política de Venezuela, y donde se vaya en Latinoamérica existe alguna obra en donde están este tipo de empresas que son nacionales-multinacionales. Ahora cómo ayudamos a estas empresas para llevar la producción hacia fuera, coordinando el mercado interno? Esto se hace teniendo un área específica, el Estado requiere un área que atienda estas cosas de un modo predeterminada.

MHG: Y las provincias como están?
GF: Las provincias repiten los modelos del gobierno nacional. Hay en esto un preconcepto ideológico, es como que queda bien tener una política de Pymes, esto no se discute, es correcto, y las provincias la tienen dentro de su ministerio de Producción o de Economía, pero tienen también una gran empresa instalada en la provincia que necesita su ayuda. Se requiere que esta ayuda sea de modo transparente, la gran empresa tiene la fuerza suficiente para tener esa ayuda del gobierno, pero esa ayuda debe ser de un modo no transparente… La propuesta es quitar este velo como resabio conceptual o ideológico y generar áreas dentro de los gobiernos que atiendan las políticas de las grandes empresas.

MHG: Ud. realiza el planteo como una cuestión de política industrial, no de prebenda.
GF: Cuando una empresa aumenta su capacidad productiva requiere, por ejemplo, una mayor potencia eléctrica; dentro de las obras de gobierno se debe contemplar una central eléctrica que base su existencia en esa mayor demanda de esa gran empresa… Estas cosas se hacen dentro de la burocracia estatal, hay que analizar cómo se tejen estas demandas y propuestas que hacen a la infraestructura que se necesita. Esto se puede poner en la mesa en un plan elaborado con los grandes actores de la nación y con cada provincia, esto ayuda a hacer más eficiente la gestión y es más económico, y hacerlo de una manera más transparente y democrática.

MHG: Cuál es su concepto respecto de la utilización de los fondos del Banco Central de la República Argentina para pagar deuda?
GF: Creo que hay algunos conceptos que no merecen una discusión técnica sino de sentido común. Los países acumulan reservas no por un tema estrictamente técnico, sino para utilizarlas en la economía, ya sea como respaldo de la moneda, ya sea como respaldo a los créditos… En definitiva, se polarizó la discusión entre los que dicen que las reservas son intocables y quienes dicen que hay que asaltar a las reservas. Creo que la inteligencia de la política económica de un país es que si uno acumula reservas a través del esfuerzo de todos es para que en algún momento determinado podamos darle una utilización. La discusión es si el uso que se le quiere dar en este momento es el correcto o no, en este punto lo que se cuestiona es que en el presupuesto nacional hay una partida reservada y financiada por los ingresos fiscales para el pago de los intereses y servicios de la deuda. Cuando se plantea el tema de retirar reservas del Banco Central para los mismos fines, surge la discusión en qué se va a gastar esa partida de gastos, que ya estaba financiada. El alerta es porque de acuerdo a lo que se observa hay un aumento del gasto que es indebido por parte del gobierno; cuando se mira que hay una inflación de dos dígitos y que se está yendo fuera de control, un aumento del gasto en un año previo a una campaña presidencial y una duplicación de esta partida a través de la utilización de reservas genera toda sospecha y desvía la discusión porque se plantea si el gobierno puede utilizar o no reservas del Banco Central… Yo creo que puede, una política macro económica con una orientación diría que se usan las reservas para un mayor respaldo de la moneda, otra orientación diría que hay una reserva técnica para respaldar el circulante; todo lo que sobra se usa para apalancar créditos para infraestructura, las reservas son para ser utilizadas. En este caso , lo que se discute es si estas reservas van a ser mal utilizadas.

MHG: Cuál es la situación real de la economía argentina: hay empresarios que nos comentan que trabajan a full; y, por otro lado, se observa que cada vez hay una diferencia más grande entre familias que pueden acceder a algunos bienes y otras que no pueden hacerlo?
GF: La economía argentina resistió airosamente la crisis global del año pasado, la resistió no por una salud propia, sino porque después de la crisis del 2001, se produjeron distorsiones que no fueron corregidas. Ejemplos concretos, en la crisis de la convertibilidad, los depósitos bancarios cayeron a niveles del 20% del PBI, nunca se recuperaron, o sea, la gente nunca volvió a los bancos; el crédito bancario cayó el 25% y nunca se recuperó, o sea, un país que tiene escasamente el 10% del PBI financiado con crédito bancario, indica que no existe el crédito bancario en Argentina. Esto que se ha dicho nunca se corrigió, por eso se pasan las crisis sin demasiados problemas, por estas situaciones no corregidas y por tanto no produjeron estragos en la economía… De no ser así hubiera habido corrida en el sector bancario, hubiera habido corrida contra el dólar, se hubiera paralizado el crédito, pero hoy el depósito y el crédito no son variables que tengan una gran materialidad en la economía. En este año la economía está creciendo de nuevo, hay sectores que crecen y sectores que ya han sido derrotados por este modelo por las distorsiones que no fueron corregidas, se ve un crecimiento desparejo de la economía y bastante anárquico. Cuando uno ve un crecimiento de 3 o 4%, en los grandes números, pero ese porcentaje lo componen sectores que han sido derrotados por el modelo, sectores que han quedado marginados y que no se van a recuperar y sectores que van a seguir liderando el crecimiento, esto no nos da certeza. Para los que andamos en bicicleta, una cosa es la sensación de andar en bicicleta cuando nos empujan desde atrás y otra cosa es cuando se maneja la bicicleta y se pedalea; cuando esto ocurre, uno tiene el control de la velocidad y de la dirección, cuando lo empujan desde atrás, la bicicleta anda, pero lo puede hacer para cualquier lado, da la sensación que no se tiene el control. La economía anda como la bicicleta pero con el ejemplo del empuje… queda una sensación de incertidumbre, aun en los empresarios que dicen que les va bien, queda una sensación de descontrol por estas distorsiones de las que hablamos las cuales nunca se corrigieron.

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