El verdadero riesgo país – Diario La Capital

El verdadero riesgo país está a la vista de quien quiera observarlo en la "Argentina profunda", no en lo que dicen los organismos que representan exclusivamente los intereses de nuestros acreedores, entre ellos, los fondos buitres. Según datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA en el año 2008 el riesgo severo alimentario abarcaba al 11,7 por ciento de los hogares pobres. En el año 2009 alcanzó al 21 por ciento de ellos.
La Argentina tuvo trabajo decente, definido por la OIT, como un trabado pleno de derechos, hasta la década del 80. En la década del 90 apareció marcadamente una forma de cuentapropismo que en realidad es un subempleo de indigencia. Son personas que están subocupadas en situación inestable y su actividad es la de indigente: cartoneros en grandes ciudades, personas que recuperan materiales reciclables o elaboran comestibles para vender en la calle… En Argentina, bajo este rótulo de subempleos indigentes, está más del 12 por ciento de la población. Otro dato que hace al verdadero riesgo país es que, en el 40 por ciento de los hogares de nuestro país hubo entre el año pasado y el actual un retroceso en su calidad de vida. Afectando todos los estratos socioeconómicos. Otro dato que hace al verdadero riesgo país está en el grupo de jóvenes de 18 a 24 años que no estudian ni trabajan, este grupo etario representa casi el 50 por ciento de las personas pobres… Afecta al 50 por ciento de las generaciones que habrán de sucedernos…Y más allá de políticas públicas como "Jóvenes por más y mejor trabajo" por la cual se les abona una cifra para que terminen sus estudios y se capaciten con la finalidad de incentivar la conformación de cooperativas o unidades operativas; el tema es complejo y la solución no es fácil si tenemos en cuenta que hay jóvenes, hijos de padres desocupados, que no tienen el hábito del trabajo ni del estudio. Como se advertirá el verdadero riesgo país está en la involución provocada por las políticas desacertadas aplicadas en este último tiempo, que echaron por tierra los propios logros obtenidos entre el 2002 y 2006, cuando el crecimiento generó empleo, lo que es mejor empleos en blanco, reduciendo la pobreza y la indigencia.
Argentina y nuestro gobierno tuvieron la posibilidad histórica de pasar del crecimiento económico al desarrollo. El desarrollo se logra como grafica el Dr. De Mendiguren: "Si exportamos solo cuero, es un negocio de exportación de U$S 800 millones, pero si a esos cueros los transformamos y le damos un salto al desarrollo, lo transformamos en marroquinería, en calzado… ¡esas exportaciones pasan a ser de U$S 6 mil millones…! Y lo más importante, el salario comprendido en esas exportaciones lleva incluido el de los técnicos, diseñadores… lo que es un salario primario que se quintuplica al que se paga hoy por exportar solo cuero… La indumentaria hoy exporta moda, el mundo ya nos reconoció como país exportador de moda, y exporta a razón de U$S 36 mil dólares la tonelada… contra los U$S 400 la tonelada exportada…Por cada millón de dólares que se exportan de petróleo, se ocupa una persona. Ese mismo millón de dólares exportado en indumentaria son veintitrés personas". Lo dicho por el Dr. De Mendiguren refleja que por falta de un plan nacional hay una Argentina marcadamente de empobrecidos vs. enriquecidos. Dado que al no aplicarse este concepto a nivel nacional, el desarrollo sectorial lleva a que no haya una sociedad que se desarrolle sino sectores. Para que toda una sociedad se pueda subir al tren del desarrollo tiene que haber un gobierno que convoque a acordar los disensos entre todos los sectores, y que trabaje sobre un plan para una Argentina que necesita rescatar al grueso de su gente de la exclusión y contenerla. Y plantearse metas de crecimiento del producto bruto interno para otra vez desandar el terrible y verdadero riesgo país que es la pobreza.

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