Una persona que está en la cárcel 15 ó 17 años, es irrecuperable

Dr. Emilio Calatayud Pérez: – Juez de Menores de Granada (Andalucía-España)
– Último libro: “Emilio Calatayud, reflexiones de un juez de Menores”(Libros Dauro).

MHG: Cuántos años lleva como magistrado?
EC: Soy magistrado desde 1980, y Juez de Menores desde 1988.

MHG: Cuál es el mayor delito que pasa por su juzgado?
EC: Yo llevo juzgados como Juez de Menores 30 asesinatos, unas 70 violaciones y llevaré unos 13 mil delitos comunes.

MHG: Usted dijo en algún momento: “que los padres sean padres, que la escuela “se ponga las pilas”, que la sociedad no sea hipócrita, que los que tiene que legislar sean coherentes”… qué está pasando en nuestra sociedad?
EC: no sé que sucede en Argentina, pero aquí en España hemos sufrido mucho, hemos evolucionado mucho en muy poco espacio de tiempo, de la dictadura hasta ahora han pasado 30 años, y 30 años en la historia de una sociedad no es nada, y hemos evolucionado muchísimo. Nos ha tocado pasar de la dictadura a la democracia, de un país pobre a un país rico, la revolución económica, el estado de bienestar social, la incorporación de la mujer al trabajo. Tenemos lo que yo creo, el complejo de joven democracia. A los padres nos ha dado miedo poner límites a nuestros hijos, nos encontramos en los años 80 con una corriente sicológica que nos decía que los padres teníamos que dialogar, que teníamos que argumentar con nuestros hijos, y en España no tenemos término medio, hemos pasado de ser el padre autoritario y dictador al padre “amigo” y “colega” de sus hijos y se nos ha olvidado ejercer de padres. En la escuela ha pasado exactamente lo mismo, hemos pasado de una escuela legalista, dura, a una escuela en donde el maestro no tiene ningún apoyo, ninguna autoridad. Lo mismo pasa a nivel social. Creo que a los menores se les habla mucho de derechos y no se les habla de obligaciones. Y los menores son menores pero no son tontos, han hecho abuso de sus derechos y dejado sus obligaciones…

MHG: se lo conoce a usted como el juez de las sentencias ejemplares, porque conversa mucho con quienes delinquen y les aplica condenas que no son habituales, que tienen que ver con el servicio a la sociedad Nos puede contar sobre esto?
EC: nosotros tenemos una ley que contempla muchas posibilidades en su aplicación. En función del delito que han cometido y de las circunstancias personales, familiares, sociales, que tiene cada uno de los menores. Disponemos de un equipo de psicólogos, de educadores y de trabajadores sociales que sigue las circunstancias que rodea a cada uno de los menores. Para aquellos delitos que no tienen gran gravedad, a mi me parece que una de las medidas más adecuada es trabajar en beneficio de la comunidad. En Granada, por ejemplo, tenemos actualmente alrededor de 800 chicos que están cumpliendo medidas, están trabajando con los bomberos, limpiando el fenómeno del “botellón” que es el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública; asistiendo a tetrapléjicos, asistiendo a menores inmigrantes, limpieza de playas, limpieza de fachadas de edificios, asistiendo a comedores de indigentes, ahora en Navidad por ejemplo realizan la campaña del juguete, que es recogerlos para los niños pobres… tenemos una gran red de servicios y creo que es mucho más productivo a veces que el menor tome conciencia de lo que hay y que repare el daño a la sociedad. Los menores que cometen delitos con vehículos motor normalmente los condeno a que presencien una intervención jurídica y luego estén 200 horas trabajando con los tetrapléjicos, los paralíticos… en ese sentido va este tipo de condena…

MHG: Cómo es la respuesta de los menores? Hay reiteración del delito?
EC: Yo tengo un equipo aproximado de 50 personas que me ayudan a controlar y seguir todas las medidas. Además existe una red de gente que trabajan en las distintas asociaciones en las cuales trabajan los jóvenes que colaboran con nosotros. Está demostrado que este con este tipo de medidas, el 82% de los chicos no reinciden. Lo que hacemos es dictar medidas largas, lo que nos permite así un seguimiento más largo. Tratamos de introducir valores, madurez en los chavales… hacemos medidas largas para dar tiempo a los psicólogos, educadores de los chavales puedan inculcarle valores… y la verdad que el 82% no reinciden. Acompañamos a los chavales desde los 16 años hasta los 19 ó 20 años, que es cuando empieza a bajar el índice de peligrosidad, de posibilidades de reincidencia y empiezan a madurar un poco.

MHG: Incluso he leído que algunas de sus sentencias es conminarlos a que terminen sus estudios…
EC: Una de las medidas que creo más efectiva es la educación. Tengo un dicho que dice “sino has estudiado por lo civil tienes que estudiar por lo criminal, pero debes tener el título”. Tenemos un convenio con Educación que nos permite dar clases a los chavales y exigirles y acompañarlos y actualmente tengo aproximadamente unos 50 terminando sus estudios de secundaria obligatoria porque es la única forma que después puedan obtener un buen trabajo. Creo que la base está en la educación, en la formación y en la iniciación laboral.

MHG: Este tipo de sentencias es una decisión que toma exclusivamente usted o todos los tribunales de menores de España van en ese mismo sentido…
EC: Nosotros tenemos una ley que nos permite la aplicación de un buen número de medidas. Yo quizá sea uno de los más viejos, más antiguos, de los que empezó a aplicar este tipo de medidas. Pero ya efectivamente en todo el territorio nacional se está optando por este tipo de medidas para determinados delitos y se está obligando a las comunidades autónomas a que faciliten los recursos necesarios para este tipo de medidas. Se va avanzando mucho en esta línea. Quedan algunos territorios que no lo hacen, depende de los políticos para que apuesten por este tipo de recursos, pero ya es en general una línea en todos los territorios nacional en que se apliquen este tipo de medidas…

MHG: Es importante contar con el recurso por el seguimiento que implica este tipo de sentencias
EC: Yo me he adelantado a la Administración, le he exigido a la Administración. Yo no esperaba que me dieran los recursos, los he creado, he hablado con los médicos para que vayan a ver a los tetrapléjicos, he hablado con los alcohólicos para que vayan a ver el tema del alcohol, con los viejos, con los comedores de indigentes… todo esto ha dado lugar a que la misma Administración haya tomado conciencia y poco a poco haya ido creando los recursos que ahora mismo nos permiten tener aproximadamente unos 800 chavales en este tipo de medidas…

MHG: Usted no esperó la ley, fue por ella…
EC: En el año 1988 en que tomé posesión del Juzgado de Menores, no había ley. A raíz de toda la promoción que hicimos comenzamos a exigir, salió una ley, después se modificó esa ley, salió otra ley nueva … hemos influido en la actual ley y por eso nos hemos ido adelantando un poco a los acontecimientos, pera ya hay una línea en todo el territorio que apuesta a las medidas alternativas. He estado en Sevilla hace poco y vemos que en la justicia de adultos tenemos actualmente 76 mil presos, no hay economía de país que aguante, y tampoco es digno de un sistema penal del siglo XXI. En materia de menores hay que buscar alternativas al internamiento y en la justicia de mayores creo que hay buscar alternativas, hay otras formas de reparar el daño a la sociedad sin necesidad de privar la libertad…Tenemos que ir a la justicia reinsertadora. Una condena de 20 años… creo que sólo cumple una función de apartar, una función vengativa… creo que hay gente que puede estar privada de la libertad un tiempo, pero que después por qué no puede dedicar un tiempo de su tiempo a la sociedad para reparar el daño …? Creo que hay que distinguir entre los delitos, pero por desgracia hay mucha gente que está en prisión que podría pagar de otra forma a la sociedad … la prisión es muy dura… por lo menos en España cuando a una persona se le priva de libertad se le está privando no sólo de la libertad sino de muchos otros derechos. Creo que en el siglo XXI hay que buscar otros mecanismos, prisión durante un tiempo pero luego el trabajo social… Por ahí debe ir la Justicia del Siglo XXI…

MHG: Uno tiene la sensación que hoy es una protección entre comillas, porque a veces desde la misma prisión se organizan los delincuentes, y los que no lo son tanto, se convierten…
EC: Exactamente. Un tiempo está bien, pero después… Yo conozco muchos presos por ser Juez de Vigilancia Penitenciaria, y una persona cuando está privada de la libertad durante 15 ó 17 años, es una persona irrecuperable para la sociedad. Lo que hay que hacer es darle una pensión de invalidez porque es muy difícil que pueda reintegrarse a la sociedad

MHG: Lo ideal sería la prevención para que el menor no llegue a su juzgado…
EC: Exactamente. Yo trabajo con menores que cometen delitos entre los 14 y 18 años. Cuando un menor de 14 años comete un delito, ha fallado todo el sistema y fundamentalmente han fallado los padres. El problema es que hoy en día es muy difícil ser padre. Primero la familia, luego la escuela y después la sociedad. Aquí en la sociedad española tenemos problemas muy delicados como el alcohol, drogas y un papel muy importante cumplen los medios de comunicación. En España los medios de comunicación están creando una realidad, no están reflejando una juventud sino que están creando una realidad que no se corresponde…Si solucionamos estos problemas estaríamos rebajando muchísimo la delincuencia de menores y la de mayores…

MHG: Un juez argentino, a cargo del Juzgado de menores Nro. 2 de La Matanza, nos decía que en el caso de asesinatos, el 100% de los que llegan a su juzgado, están relacionado con el consumo de drogas…
EC: Aquí no tanto, pero va subiendo el índice de consumo. Están empezando a consumir alcohol a los 12 ó 13 años, empiezan a mezclar heroína y se está disparando el consumo de cocaína. Tenemos el policonsumidor, le dan a todo, le dan al alcohol, al hachís, a la heroína. El consumo va subiendo. De los 30 asesinatos que han llegado a mi juzgado, 8 han sido producto de estar bajo la influencia de sustancias… Pero va en aumento…

MHG: Cómo ha sido su vida? Porque me parece que no se llega a esta concepción sólo por los libros, o la lectura…
EC: Yo soy de clase media, mi padre era abogado. He sido una persona “tímida” para lo estudios. Soy el cuarto de siete hermanos. Mi padre nos educó un poco en la exigencia y yo era muy revoltoso, no estudiaba. Mi padre me castigó con un colegio duro, luego me metió en un taller a trabajar de mecánico, porque no quería estudiar. Después estudié, me enderecé, y después me hice juez por casualidad, yo no quería ser juez, lo fui por casualidad. Pero cuando me hice cargo del Juzgado, no me gustaban los papeles, me gustaba más el trato humano, y realmente después de haber visto gente, prisiones, te das cuenta que mucha veces es porque no les queda más remedio que delinquir. Y desde luego conocí la prisión, creo que hay que buscar alternativas… es un poco de sentido común y hacia adónde queremos ir. Creo que aparte de la experiencia, están las leyes del legislador y el sentido común de lo que queremos hacer. En Menores y en Mayores, creo la posibilidad de un cambio…

MHG: Usted es de los jueces que se involucran con la víctima y el victimario, o con ambos; y no como otra corriente del Derecho que dice que juzga sin tomar contacto…
EC: No, a mi me gusta trabajar con las personas, cuando hay muchos papeles no me gusta… A veces enfrento al delincuente y a la víctima, y aprendés de los dos, que lleguen a conocerse, es buena esa experiencia. Creo que la labor de la Justicia es muy bonita, pero en la Justicia se debe conocer a las personas, hay que tratar de forma igual a los desiguales. Pero muchas veces te das cuenta que existe una justicia puramente vengativa, que no conduce nada. A mi me gusta la justicia penal, pero aparte de la sanción me gusta una respuesta educativa, porque en definitiva Quién no comete un delito en su vida?

MHG. Uno de sus “condenados” ilustró la tapa de uno de sus libros?
EC: Se trataba de un chico que conducía una moto sin seguro obligatorio, que en aquella época era una infracción penal. Entonces me asesoré con el equipo técnico, que este joven tenía debilidad por los dibujos. Ante esto lo condené a visitar a los tetrapléjicos, y después que hiciese una reflexión teórica a modo de dibujo durante 50 horas de todo lo que había visto y vivido. Me presentó un trabajo estupendo, me lo pidieron incluso de varios colegios. Cuando surgió la idea de publicar el libro, que es una especie de resumen de todas las conferencias que doy en los colegios, en las asociaciones de padres; de la editorial me dijeron que querían un ilustrador de renombre para darle prestigio al libro. Yo le dije que no, que tenía un chaval que había condenado, que dibujaba muy bien, que le podía servir para buscarse un dinerillo y mejorar su curriculum. Y así lo hice. La anécdota de este libro es que este chaval pasó de ser condenado por el juez a ser socio del juez…

MHG: También acompaña a estos chicos a las escuelas para que cuenten como llegaron al delito?
EC: Sí, hace diez años hay una disposición que todos los colegios pueden pasar a presenciar los juicios, para que vean las consecuencias de sus actos. Hablan conmigo, les comento cual es la función del juez, del abogado, del fiscal; ven a los chavales, ven a los padres de los chicos, ven a gente como ellos metidos en toda esta dinámica. Y luego, por las tardes me dedico mucho a ir a los colegios a dar charlas a los chavales y a las asociaciones de padres a charlar con ellos. Alguna vez, por la mañana, utilizo algunos de estos chavales que ya ha iniciado una vida normal, voy a los colegios, y ellos cuentan su experiencia su vivencia. Creo que la justicia tiene una función preventiva, y para ello una de las formas es informar, que los chicos vean las consecuencias de sus actos, y después que decidan libremente. Pero creo que la justicia se tiene que acercar, sobre toda la justicia de menores, se tiene que acercar a los menores… la justicia tiene que acercarse al ciudadano…

MHG: Usted desmitifica aquello que dice que el juez habla a través de su sentencia…
EC: Yo, desde luego, no estoy de acuerdo con ese concepto. Sobre todo en la justicia de menores, creo que el juez de menores debe prevenir, sancionar y evitar. No debe solamente sentarse en su despacho y celebrar juicios. Creo que hay muchas formas de impartir justicia, y la mejor forma es que no intervenga la justicia y para que no intervenga la justicia, hay que prevenir. Y si con mi autoridad o con mi cargo puedo evitar que muchos menores caigan en el mundo delictivo, me ahorro el trabajo. En definitiva es trabajar para no trabajar…

MHG: Tiene hijos?
EC: Tengo dos hijos. Siempre digo que es más difícil ser padre que juez de menores. Como juez de menores tengo mi ley y tengo mi fuerza. Pero como padre… los hijos no vienen con el manual de instrucciones. De verdad es complicado. Tengo un hijo de 22 años, está estudiando cuarto año de farmacia. Y tengo una hija que está en plena edad de riesgo social, tiene 16 años…

MHG: Y además deben estar los celos sobre el chico que se la va a venir a llevar…
EC: Eso sí, los niños no son iguales que las niñas…no me quejo de los críos, pero es muy difícil ser padre hoy día…

MHG: esa experiencia le debe servir a su función como juez…
EC: Es así…

MHG: Gracias por hacernos conocer esta justicia “viva”… supongo que debe haber muchos que se persignan cada vez que usted actúa?
EC: Bueno sí … pero al fin y al cabo la grandeza de los jueces es que somos independientes…