El legado de Mandela fue que todos somos distintos pero tenemos los mismos derechos
Los diamantes subyacieron siempre tras el apartheid
Nosotros tenemos nuestro apartheid La exclusión, la persecución, la quita de territorio que se les hace a los pueblos originarios, Les están robando a los indígenas, al campesinado, hay una fuerte discriminación, por eso el legado de Mandela es relevante.
También hay que terminar con la violencia de la confrontación. Podemos tener diferencias, pero todos somos ciudadanos.
Hay que aprender a vivir en democracia y democracia es saber compartir.
De Mandela siempre me llamó la atención su sonrisa, era un hombre que frente a tanto dolor tenía la capacidad de sonreírle a la vida. Y si hay una sonrisa es porque hay una esperanza, es así…
Francisco es un pastor que camina junto al pueblo… otro aspecto importante Francisco es el ecumenismo
Estos días yo estuve recogiendo una frase de Luther King que dice que: “aunque el mundo termine mañana, igual plantaré mi manzano”. Y cada uno de nosotros tenemos que plantar el manzano y verlo florecer.
Saramago afirma: la escuela no educa…. la escuela instruye e informa, entonces le preguntaron quién educa, él respondió la familia y la comunidad
MHG: Cuál es su mirada sobre Mandela?
APE: Fue una figura emblemática para su pueblo que asumió con mucha decisión y coherencia. Es fundamental el decir y el hacer. Llegó hasta asumir riesgos de su vida. Recuerdo que con su secretario tuvieron muchos atentados, entre ellos, cartas-bombas. El secretario abrió una de ellas le explotó en las manos y las perdió. Eso pone en en evidencia los riesgos que tuvo que asumir Mandela en su vida, aparte de los 27 años de prisión. Lo que más recuerdo de Mandela fue su lucha contra el apartheid, que fue muy importante, pero detrás de eso había muchas cosas ocultas, en general para el público, que tenían que ver con la gran explotación de las transnacionales de la minería, oro, plata, minerales estratégicos. El diamante esta tras el apartheid… Yo integré una comisión de investigación en Sudáfrica y Namibia y recomendamos a la Asamblea General acciones obligatorias, en ese entonces al gobierno blanco de Sudáfrica, que había tomado también Namibia para la explotación con muchas empresas. Cuando se logra superar el apartheid, por lo menos desde el punto de vista jurídico, y Mandela asume la presidencia de la nación, sus desafíos son enormes, porque más del 60 % del pueblo eran analfabetos. Tuvo que hacer un trabajo de educación, de salud, tratar que la gente recupere sus espacios y su dignidad como personas y como pueblo. En su obra Mandela, fue muy ayudado por el arzobispo Desmond Tutu, un hombre extraordinario con quien hemos compartido muchas cosas, pero lo importante es que Mandela no buscó revanchismos, sino la unidad del pueblo. Y eso se va consiguiendo. La democracia no se regala, son espacios a construir y en esos espacios tenemos la responsabilidad de todos. La toma de consciencia. Recuerdo haber estado en Ciudad del Cabo, fui a una universidad y terminamos tocando los tambores con más de 400 alumnos. Todos negros que antes tenían prohibido el ingreso a las universidades. Fue un momento vivido muy intensamente con ellos y uno veía en los jóvenes la alegría y lógicamente Mandela es como el padre que partió pero que nunca se fue para su pueblo. Y una figura que trascendió las fronteras y es un patrimonio de la humanidad. Dejó un testimonio: toda persona, todo pueblo tiene una gran diversidad, somos distintos: de color, raza, pensamiento, filosofía, religión, pero todos tenemos los mismos derechos. Somos la gran familia humana. Este es el legado que Mandela nos deja.
MHG: Usted no cree que parte de nuestro pueblo está viviendo situaciones parecidas?
APE: Sí. La exclusión, la persecución, la quita de territorio que se les hace a los pueblos originarios, para entregarlos a las grandes empresas, lo tenemos ahí en Vaca Muerta con Chevron, pero también con La Lumbrera, en la mega minería, los grandes pools sojeros que están destruyendo la biodiversidad. Les están robando a los indígenas, al campesinado, hay una fuerte discriminación, por eso el legado de Mandela es relevante. También hay que terminar con la violencia de la confrontación. Podemos tener diferencias, pero todos somos ciudadanos. Hay que aprender a vivir en democracia y democracia es saber compartir.
MHG: Que interesantes son sus palabras cuando estamos cerca de cumplir 30 años de democracia insertos en un clima de violencia creciente.
APE: Así es. Lamentablemente. Lo dije claramente, me duele mucho que la policía de Córdoba, ahora La Rioja, Catamarca, dejen en estado de indefensión a la población. Porque los saqueos en Córdoba no fueron casuales, creo que fueron provocados. Y tampoco se puede estar de acuerdo con lo que dice Capitanich, que argumenta que es un problema provincial. No. Este es un problema que nos atañe a todos. Hay espacios para reclamar el derecho salarial, pero no a riesgo de la vida del pueblo. Hay otras formas.
MHG: Nadie puede salir airoso de una situación así.
APE: La violencia es creciente, en las escuelas, en la sociedad, en la familia, el maltrato. Pero siempre uno necesita una esperanza. Esta semana presentamos en La Plata, con el ministerio de educación de la provincia, incluir en la currícula de las escuelas cultura de paz, tiene que ver con la resolución de conflictos, con el trato, con la democracia, con los derechos humanos como valores indivisibles. A mí me preocupan los medios de comunicación y lo señalo permanentemente, lo que si digiere por televisión son todas películas norteamericanas con una carga de violencia, sexo y de desgracias continuas, esto es lo que se le da a la mente, a la vida y al corazón de los jóvenes, y de la sociedad en general. No hay ningún tipo de control, no digo censura, sino orientación, porque eso es un daño que está penetrando en la conciencia, en las actitudes, donde demuestran que matar es casi un deporte. Y la cuestión de la adicciones, entonces se da la pérdida de los valores, las identidades, el sentido de pertenencia, saber que somos parte de este maravilloso país, castigado, pero maravilloso. Pero no ha que desesperar, hay que seguir trabajando con mucha fuerza. Para volver al tema de Mandela, yo estuve dos veces con él en reuniones protocolares en Naciones Unidas, siempre lo que me llamó la atención era su sonrisa, era un hombre que frente a tanto dolor tenía la capacidad de sonreírle a la vida. Y si hay una sonrisa es porque hay una esperanza, es así…
MHG: Cree que esa sonrisa y esa esperanza nos la está dando el Papa Francisco?
APE: Sí, Francisco está dando vuelta muchas cosas. En el mundo eclesiástico diferencio dos grandes bloques: uno son los funcionarios de la iglesia, algunos se enriquecen, buscan el prestigio, el deslumbre; y, hay otros que son pastores. Francisco es un pastor que camina junto al pueblo, que trata de cambiar muchas de las cosas que lamentablemente estaban insertas en ese mundillo Vaticano, pero también de la iglesia universal, volver a las raíces del concilio Vaticano II, a la iglesia de base, a dar espacios de participación a lo que tenemos que llamar pueblo de Dios. Me alegra mucho porque se esperaba algo así y lógicamente tenemos que acompañarlo porque esta no es la tarea de un solo hombre, debe ser la fuerza y el espíritu de todas las comunidades del mundo. Otro aspecto que tiene importante Francisco es el ecumenismo, esto de abrir -como decía Juan XXIII- las puertas y las ventanas para que entre la luz y sacudir los polvos de los siglos que tiene la iglesia. Y esto es bueno. Estuve una vez con él y tuve una reunión y había unos 50 rabinos de todas partes del mundo que se iban a reunir con Francisco. Esto me parce que es bueno. Y también se reunió con el mundo islámico, tenemos que cambiar la confrontación y trabajar por la unidad de la gran familia humana.
MHG: Cree como pacifista que el mundo se encontrará con lo humano?
APE: Mire… sí. Estos días yo estuve recogiendo una frase de Luther King que dice que: “aunque el mundo termine mañana, igual plantaré mi manzano”. Y cada uno de nosotros tenemos que plantar el manzano y verlo florecer. Es esto, no hay que desesperar, dentro de todo esto hay esperanzas, hay gente que está luchando. Lo que hizo Mandela por su pueblo y el testimonio que deja. Pero hay mucha gente en toda América Latina, en África, Asia, yo conozco mucha gente que es maravillosa y que nos da un sentido de vida y de esperanza para nuestros pueblos y para la humanidad.
MHG: Cómo combatir la droga y al rostro más débil que es el adicto?
APE: Ustedes saben que siempre agarran a los burritos, pero nunca a los grandes traficantes de la muerte. Tiene que haber políticas… eso sí hay que sancionar duramente, porque si existe esa droga que hoy se comercializa hasta en las escuelas primarias es porque hay complicidades, de la policía, de funcionarios, de jueces, entonces hay que realizar observatorios sobre las distintas adicciones para hacer un seguimiento y creo que a través de eso se podrá detectar y ver quiénes son los traficantes. Le cuento algo, en Ecuador, hace ya unos años, los altos mandos de la policía me pidieron darle una charla sobre la situación Latinoamericana, lógicamente con los grandes peligros como las drogas, tráfico de armas. Entonces en un momento yo me hice una pregunta: si hay droga es porque hay comercio? Y donde están los grandes centros de comercio? Bueno al unísono gritaron Estados Unidos, porque si hay comercio hay mercado. Pero la Argentina que antes era un país de tránsito, ahora es un país de consumo. Y está haciendo estragos, nosotros trabajamos con jóvenes, con los mal llamados chicos de la calle, tenemos equipos que trabajan las 24 horas con los chicos, en la zona sur, Constitución, Avellaneda, Lomas de Zamora, etc., pero también tenemos centros educativos que les llamamos “aldeas jóvenes para la paz”, no son hogares, son centros educativos y tenemos una población de cerca de 300 jóvenes. Y a los jóvenes se les da una esperanza de vida, un camino, de poder cambiar. Un joven que no tiene esperanza, que no tiene salida, ve que son marginados, castigados, qué piensa de ese joven, qué perspectiva de vida tiene, por eso tenemos que trabajar mucho en la educación. Le cuento algo, un gran amigo mío era José Saramago, estábamos en Barcelona en la Universidad Tecnológica con todos los premios nobeles hablando sobre la educación superior y de ahí fuimos bajando y terminamos en el jardín de infantes. Hablamos de toda la escala educativa de una persona hasta llegar a esa instancia superior donde egresa como un profesional, en un momento siento que José me patea los tobillos y le pregunté si estaba inquieto, y me dijo que iba a armar un lio, entonces dijo: “la escuela no educa”…, se armó un lío bárbaro, los premios nobeles se agarraban la cabeza. Nos preguntaron cómo que la escuela no educa, habíamos estado hablando de educación dos horas. Saramago aclaró que la escuela instruye e informa, entonces le preguntaron quién educa, él respondió la familia y la comunidad. El cambio ahora muchos padres delegan en la escuela la educación de sus hijos. Este es el problema. La orientación, el ejemplo lo tienen en le casa. Y lo tienen en la comunidad, en el comportamiento social. Es lo que siempre hablamos: construir ciudadanía, el respeto que nos merecemos unos a otros, es lo que pensaba Mandela y lo que pensamos muchos de nosotros. Es el mismo camino de lucha de recuperar la dignidad. Es esto. Es así.
