Pasan los años y las grandes tragedias dejan paso tras su impacto masivo social, al tiempo de un dolor privatizado. Son lo afectados y su dolor, los que las recuerdan e intentan mantenerlas vivas en la conciencia colectiva. En la crucifixión de Jesús, fue su Madre María la que permaneció en soledad a los pies de la cruz, hasta que su entorno primero y el mundo después fueron comprendiendo. Cuántas Marías hemos conocido y tantas más ignorado a lo largo de los siglos. Hay tragedias mundiales, el Holocausto es una de ellas, la matanza en Ruanda, y otras… los países tienen sus propias tragedias, las ciudades, las provincias. También es cierto que existen distintos tipos de tragedias, pero lo que no es cierto que para cada una de ellas existan distintos tipos de verdades. Sobre la tragedia de la última dictadura argentina la verdad asomó en el gobierno del Dr. Alfonsín, luego pareció amordazarse para después reaparecer en el gobierno del Dr. Kirchner. La tragedia de Once aún no se encontró con su verdad al igual que la de Cromañón. La tragedia de la AMIA no sólo no se encuentra con su verdad sino que los caminos tomados hoy por el gobierno, pareciesen destinados a alejarla. Hasta aquí lo que las víctimas buscan y necesitan. Pero existe otro aspecto y es lo que un gobierno le debe a una sociedad toda. En este aspecto y referido sólo al caso AMIA todavía no se sabe nada ni siquiera sobre los socios argentinos de semejante ataque. Nada hace pensar que en su territorio aparezca esa verdad que estuvo oculta hasta hoy. Lo cierto, más allá o más acá de toda especulación política, es que Cancillería no debiese concertar reuniones sin prever su resultado. El Dr. Cisneros considera que “uno se puede sentar con el demonio, sólo si sabe como saldrá de ello”, además sostiene que Argentina debió decirle a Irán “nosotros discutiremos con ustedes en el despacho del Secretario General de Naciones Unidas, quien estará presente en todas las reuniones y será (si las mismas se empantanan), quien determine las responsabilidades de ese empantanamiento, ¡porque el mundo debe ser testigo”!
Todo indica de acuerdo a lo ocurrido en el Senado de la nación que el memorándum de entendimiento con Irán se convertirá en Tratado. Sobre esto resulta inútil enredarse en consideraciones políticas dado que ese camino no conduce a consideraciones lógicas. La dip. Graciela Camaño sostiene que después de la guerra de Malvinas, este es el episodio internacional más importante de Argentina dado que “el gobierno se alinea con un país repudiado por el mundo”, y guarda para sí la sospecha de centrar que el verdadero interés del gobierno argentino se emparenta con el petróleo.
Es interesante recordar lo que me dijo Pilar Rahola, experta en Medio Oriente, al consultarle en el 2006 sobre si el terrorismo islámico se inició en Buenos Aires: “Empezó en su faceta actual. El fenómeno integrista islámico empieza en Egipto en los años 20, se ha ido cuajando al albur de la Guerra Fría y se fue consolidando como un fenómeno ideológico, económico y logístico muy importante que tuvo su primer rebrote fundamental con la llegada de Khomeini al poder de Irán, después con la guerra de Afganistán, etc, etc. De manera que la Guerra de Oriente Medio, entre Israel y el mundo árabe debe enmarcarse en muchos más parámetros de los que los enmarcamos normalmente, entre ellos la aparición del fenómeno integrista. Pero Argentina fue sin ninguna dudas el laboratorio de pruebas. Y le salió bien. Lo digo con mucho dolor en el alma. Argentina no ha estado a su altura con el tema de AMIA, en absoluto. Ya que un país miembro de la ONU (Irán) , que creó una teocracia fascista en su sociedad, que destruyó las libertades fundamentales, financió un atentado terrorista y lo perpetró en otro país miembro de la ONU (Argentina) , mató a ciudadanos argentinos y se fue a casa tranquilo… y aún hoy, está impune. Y esa capacidad de actuar en otro país y que no pase nada, no sabes tú hasta que punto le dio impulso al fenómeno terrorista…”
Mientras la atención mediática y política está cooptada por el tema precedente, la inflación reina sin tropiezos. El congelamiento de precios ya es un fracaso. Un crédito bancario tiene un interés anual de un 32%. Los gremios propios y ajenos, pretenden un incremento salarial con un porcentaje similar. En 1994, 4 de cada 100 personas eran pobres, hoy lo son 25 de cada 100. Al inicio del gobierno de Néstor Kirchner la pobreza fue disminuyendo hasta llegar a un dígito, esa dinámica hace ya unos años se revirtió y la pobreza aumenta. Hoy tenemos un 7% de desempleo y asalariados bajo la línea de la pobreza. La pobreza también reina sin tropiezos. Para hacerla rodar se necesita inversión genuina con empleo genuino.
A Santa Fe lo atraviesa la sospecha del narcotráfico. El gobierno dice que no cuenta con los jueces. Los jueces dicen que no cuentan con la policía. La policía se queja ante el gobierno por falta de infraestructura y ante la justicia por la liberación de los detenidos. Y los jueces dicen que cumplen con la ley… no es hora que la política coordine?
