Dos hechos han conmovido al mundo. Primero la inesperada renuncia del Papa Benedicto XVI. Luego el inevitable desenlace de la enfermedad del presidente venezolano Hugo Chávez: su muerte. El Papa, como me dijese Paloma Gómez Borrero “ha visto que no podía con la herida abierta producida por muchos hombres de la Iglesia que contaminados con el Poder dejaron de lado el servicio y el evangelio. Benedicto XVI será recordado por su tolerancia cero a la corrupción y por la transparencia total de su Pontificado”. El presidente Chávez con una actitud ejemplar a la hora de asumir públicamente su enfermedad, intentó continuar con lo que él entendía era su misión, pero la herida abierta del cáncer pudo más. El renunciamiento del Papa Benedicto XVI será valorado en el tiempo, dado que es preferible renunciar cuando no se puede doblegar a la adversidad. El presidente Chávez será recordado por propios y ajenos dado que no renunció, según cuentan sus allegados, ni hasta el último minuto con su fe a sus ganas de vivir.
Para entender un poco más los catorce años del proceso revolucionario del presidente Chávez, es importante recordar los orígenes del proceso político impulsado por el presidente Perón en nuestro país. La similitud tiene que ver con una Argentina, la del ´45; con un potencial enorme de riqueza y una población condenada a la pobreza por el poder dominante de entonces. La Venezuela del ´99 de Chávez, presentaba una enorme masa de pobres sobre uno de los reservorios de petróleo más importantes del mundo. Aquí la primera observación: no es fácil presidir un país que tiene en su vientre lo que los poderosos del mundo ansían: petróleo. Perón fue autoritario al igual que Chávez a la hora de ir por la justicia social. La primera diferencia tiene que ver con que el peronismo revolucionó una Argentina a través de la creación de fuentes de trabajo genuinas, el impulso a la industria liviana y pesada, a las economías regionales, a la energía nuclear, en paralelo construyó escuelas, hospitales, universidades, planes de viviendas DIGNOS. El presidente Chávez rescató de la pobreza al 20% de su población con asistencialismo, pero no concretó la generación de trabajo genuino para resolver la pobreza.
El general Perón organizó el partido político, al sindicalismo, conformando el Movimiento Peronista. El presidente Chávez organizó a las Fuerzas Armadas que gobernaron Venezuela junto a él en estos catorce años. A Perón lo derrocaron las Fuerzas Armadas. Luego de un extenso exilio, Perón pudo superarse a sí mismo y avanzar sobre el entendimiento político y el respeto por la oposición. Un entorno fuerte y su debilidad física le impidieron la fórmula Perón-Balbín. Nunca sabremos si en el horizonte de Hugo Chávez anidaba tal posibilidad. Hoy el respeto y la conmoción anulan toda conjetura inclusive disimulan las enormes diferencias que existen dentro del chavismo y todos por respeto al claro mandato de Chávez se encolumnan tras su hombre más leal: Nicolás Maduro. Chávez dejó claramente un sucesor, Perón no. El Papa tampoco. El presidente Néstor Kirchner sí. Y a propósito del ex presidente ejerció inicialmente el poder con autoridad de guapo ante la debilidad de su caudal de votos. Luego, al igual que Perón, siguió el camino de crear empleo generándolo y combatiendo la inflación. Apostó a una Corte Suprema independiente. Fue peronista y como tal en el minuto cero negociaba. Cometió muchos errores, pero una de sus virtudes principales fue reconocer la incompatibilidad que existe entre la justicia social y los desbordes de la economía.
Tras la banda presidencial de los hombres mencionados así como también de la única sotana blanca del mundo; están los hombres sobre los cuales nunca sabremos, en el caso de los tres presidentes cuál ha sido el último pensamiento que eligieron para cerrar su historia. En el caso del Papa renunciante, cuesta imaginarse al delegado de Dios jubilado
Sin lugar a dudas, los hombres mencionados fueron verdaderos líderes, la gran pregunta es qué dejan tras sus liderazgos. El peronismo, fue el mismo sin Perón? El kirchnerismo, es el mismo sin Kirchner? El chavismo, será el mismo sin Chávez? El sucesor de Pedro, le pondrá el cuerpo a las denuncias de Benedicto XV1?
