Para cuidar lo público (Reflexiones de María Herminia Grande)

Más allá de las opiniones divergentes podríamos asegurar sin temor a equivocarnos demasiado que el mundo reconoce en Buda, Jesús y Mahoma a tres grandes humanistas que con sus matices, marcaron el sentido de la vida. Obviamente que hay un ante y un después de ellos.
Y fueron estas corrientes con su sentido humano de la vida, las que obligaron a la política mucho tiempo después, a anoticiarse de ellas e iniciar el camino de incorporar en su discurso y en sus programas al hombre como tal. La justicia social, la eliminación de la pobreza, el derecho a las oportunidades, la esclavitud… parece mentira que la abolición de la esclavitud demorase siglos en aparecer en la letra de las constituciones que los distintos nucleamientos sociales, convertidos en países establecieron para sí. Siglos pasaron hasta que la educación fue (fue?) entendida como un derecho para todos. Durante muchísimos años el acceso a la educación dependía de la casta social donde se nacía; como la libertad misma, era casi una cuestión de azar. El derecho a la salud aún hoy en día no es aceptado como una responsabilidad social por grandes potencias, basta sólo con ver la pulseada política del presidente Obama.
Estoy convencida que los hombres buenos son más que los malos, lo que ocurre es que pareciera que en la política esto cambia; entonces, sencillamente los malos hacen de la política un sistema perverso que asfixia a la solidaridad cotidiana de cientos de miles de personas. La buena intención de muchos sin el direccionamiento político imposibilita su acción.
Tal vez el disparador de estas líneas tiene sujetos puntuales. Por un lado Leonarda, una jovencita nacida en Francia, quien fue deportada junto con su familia a Kosovo. Tal vez los cientos de miles de personas que alcanzan su muerte en el intento de lograr una vida parecida a la que otros tienen… los náufragos de Lampedusa, las muertes de Melilla, las de Méjico… muertes sin rostros que encuentran en el rostro de la adolescente Leonarda su visibilidad. Los adolescentes estudiantiles franceses se solidarizaron con su compañera jaqueando la estabilidad del ministro del Interior.
No quiero irme tan lejos, aquí en nuestra querida patria tenemos segregados, excluidos y algunos silenciados brutalmente. Puede una incubadora quemar vivo al bebé qom Ariel, sin que implique un brutal desentendimiento del otro?….. La novedad de estos tiempos es que en muchas de las escuelas argentinas, especialmente las ubicadas en la periferia de las grandes ciudades, la degradación política sistemática no sólo las convirtió en comedores escolares, sino también últimamente en salas velatorias… El padre Montaldo al referirse al asesinato de Gabriel Aguirre, dijo: “todas las semanas velamos uno de nuestros alumnos”. Si lo del padre Montaldo fuese la excepción sería más fácil encontrar la solución. A directoras, maestras, profesores de distintos establecimientos escolares con los que converso a menudo, los veo multiplicando sus funciones a la hora no sólo de educar a sus chicos, sino de protegerlos de la violencia interna y externa. De la que destruye sus neuronas por el hambre o por el paco. De la que destruye sus vidas por la trata o el maltrato.
Este domingo una vez más los ciudadanos argentinos podemos elegir. Siento que la política no está tomando en serio los problemas reales que padece la sociedad. La política es cosa muy seria para que quede en manos de improvisados que quieran llegar a ella o improvisados que estén en ella. No me canso de repetir lo que un día un alumno de 7mo. grado le dijo a Chiqui González : “hay que cuidar lo público porque para algunos es lo único que tenemos”. Y cuidar lo público tiene un principio que es analizar pormenorizadamente a quienes les daremos la posibilidad y lo que debiese ser la responsabilidad, de semejante mandato.
Muchos de los hombres que hicieron historia en el mundo de la política en algún momento de sus vidas mancharon sus manos con sangre, por acción u omisión. Esto debe terminar. Y hay un camino. Argentina tiene en Francisco el ejemplo de cómo enfrentar la corrupción, la injusticia. Se puede cuando se quiere. El político debe amar al otro como a sí mismo.

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