El santafesino Hermes Binner es uno de los presidenciables con banca en el Congreso, junto a Cobos y Massa
La decisión de la ciudadanía argentina de abrazar con fuerza el sistema democrático ha llevado a que esta semana se pudiesen una vez más, realizar los comicios electorales de medio tiempo. Uno de los hechos más importantes que podemos rescatar es que los hijos de la democracia llevan más de una década eligiendo y en algunos casos, siendo elegidos para la responsabilidad de gobernar. Son muchas las cosas que en democracia la política no ha corregido, principalmente hay algo que se dejó agonizar y en la hora cero de estos treinta años resultó de vital importancia: los partidos políticos. Realizar hoy un análisis sobre quienes ganaron y perdieron las elecciones es difícil porque la fragmentación de los partidos principales es un hecho notorio. Tal vez tantos años de ostracismo producto de la más cruel de las dictaduras llevó al fortalecimiento de las distintas ideologías. En ese momento el debate realmente era ideológico. Todos sabíamos porqué se era peronista, radical, socialista, intransigente, marxista, etc. La clausura sistemática de la discusión partidaria no sólo dejó a los gobiernos sucesivos sin equipos sino que perdieron su identidad. Por ello empezaron los “ismos”. El presidente Raúl Alfonsín fue un presidente radical. Tuvo su momento de tentación con el tercer movimiento histórico. Menem en forma casi inmediata fogoneó su “ismo” tan rápidamente como olvidó su supuesta procedencia peronista. Lo cierta es que llegamos a este momento en donde el desgranamiento ideológico se ha convertido pura y exclusivamente en expresiones de poder matizadas con un tinte más de izquierda, más de centro o más de derecha. Sobre esta última si la derecha es Macri encuentra un triste representante que minimiza los postulados históricos de esta franja en dos supuestas virtudes: ser jóvenes y vírgenes en política y antiperonistas. (Con semejante definición no sé que hacen aún dentro de este espacio peronistas como Diego Guelar, Cristian Ritondo o Ricardo Spinossi en Santa Fe, quien hasta fue presidente del partido).
Si decimos que el kirchnerismo pasó de haber obtenido un 54% de los votos al 34% del domingo pasado, equivocamos el análisis. La presidente Kirchner obtuvo el 54%. Sus candidatos obtuvieron en promedio un 30%. No hubo un Kirchner en las listas. Es cierto que los representantes del Frente para la Victoria perdieron en dieciséis provincias, principalmente en los cinco distritos más importantes. Si esto fuese un juego de ajedrez deberíamos concluir en que estas elecciones no son un jaque mate a la reina, pero sí le han comido varios alfiles. Scioli realizó el peor negocio de su carrera política porque sin tener un solo candidato de su pertenencia debió asumir la derrota política. Claro que aún con este antecedente es muy probable que contra todo pronóstico (pronóstico Capitanich, pronóstico Uribarri, pronóstico Urtubey) termine siendo el candidato del Frente para la Victoria 2015. A esta altura quiero recordar que salvo Carlos Menem ningún candidato a presidente del interior pudo imponerse por abrumadora mayoría. Sergio Massa realizó una muy buena elección territorial. El problema con el que se va a enfrentar se llama Congreso nacional. Por qué?, en un rápido boceto de la constitución de la próxima cámara de diputados dentro de la oposición va haber en principio bloques de aproximadamente cincuenta diputados de converger radicales y socialistas, veintitrés o veinticuatro de Massa, veinte del PRO. Ahora bien en estos bloques hay por lo menos cuatro presidenciables (Cobos, Binner, Massa, Macri). Mi pregunta es habrá adultez, inteligencia y/o generosidad política a la hora de la construcción y el trabajo a realizar?. Sin lugar a dudas la pulseada va a seguir estando principalmente dentro del peronismo. Massa cuando se saque el traje de intendente deberá recorrer el país a lo largo y a lo ancho. Cuanto más rápido lo haga más rápido forzará la definición del peronismo territorial. Con este mapa hoy el Congreso 2013/2015 podrá estar tan trabado como el del 2009/2011.
Para los unos y los otros en esta instancia debiese aparecer la necesidad de partidos consolidados, porque el llamador que rompa diferencias que hoy no son abrumadoras, dependerá mucho más de conveniencias personales que de convicciones políticas. De existir partidos con buenas raíces la “borocotización” que se avecina no resultaría tan determinante. Si este panorama pasa a ser una realidad la Cámara de Diputados será mucho más una vidriera de presidenciables que una hacedora de leyes.
Política en Santa Fe
Santa Fe no mostró sorpresas con su resultado electoral. Del Sel se diferenció una vez más de su jefe Macri al reconocer que contó con votos de peronistas que no tuvieron vocación de acompañamiento a un Obeid que fue y vino a la hora de su ubicación política tantas veces que a muchos votantes no les resultó claro saber qué votaban si lo elegían. El gobierno de Bonfatti ha manifestado su intención de reformar la constitución provincial. La respuesta institucional del PJ previa a las elecciones queda absolutamente debilitada con posterioridad a las mismas. El 22% de por sí no puede respaldar definición alguna. Lo senadores adelantaron su vocación no reformista y lo más probable es que ante la debilidad mostrada en los votos esperen realineamientos nacionales.
La decisión de la ciudadanía argentina de abrazar con fuerza el sistema democrático ha llevado a que esta semana se pudiesen una vez más, realizar los comicios electorales de medio tiempo. Uno de los hechos más importantes que podemos rescatar es que los hijos de la democracia llevan más de una década eligiendo y en algunos casos, siendo elegidos para la responsabilidad de gobernar. Son muchas las cosas que en democracia la política no ha corregido, principalmente hay algo que se dejó agonizar y en la hora cero de estos treinta años resultó de vital importancia: los partidos políticos. Realizar hoy un análisis sobre quienes ganaron y perdieron las elecciones es difícil porque la fragmentación de los partidos principales es un hecho notorio. Tal vez tantos años de ostracismo producto de la más cruel de las dictaduras llevó al fortalecimiento de las distintas ideologías. En ese momento el debate realmente era ideológico. Todos sabíamos porqué se era peronista, radical, socialista, intransigente, marxista, etc. La clausura sistemática de la discusión partidaria no sólo dejó a los gobiernos sucesivos sin equipos sino que perdieron su identidad. Por ello empezaron los “ismos”. El presidente Raúl Alfonsín fue un presidente radical. Tuvo su momento de tentación con el tercer movimiento histórico. Menem en forma casi inmediata fogoneó su “ismo” tan rápidamente como olvidó su supuesta procedencia peronista. Lo cierta es que llegamos a este momento en donde el desgranamiento ideológico se ha convertido pura y exclusivamente en expresiones de poder matizadas con un tinte más de izquierda, más de centro o más de derecha. Sobre esta última si la derecha es Macri encuentra un triste representante que minimiza los postulados históricos de esta franja en dos supuestas virtudes: ser jóvenes y vírgenes en política y antiperonistas. (Con semejante definición no sé que hacen aún dentro de este espacio peronistas como Diego Guelar, Cristian Ritondo o Ricardo Spinossi en Santa Fe, quien hasta fue presidente del partido).
Si decimos que el kirchnerismo pasó de haber obtenido un 54% de los votos al 34% del domingo pasado, equivocamos el análisis. La presidente Kirchner obtuvo el 54%. Sus candidatos obtuvieron en promedio un 30%. No hubo un Kirchner en las listas. Es cierto que los representantes del Frente para la Victoria perdieron en dieciséis provincias, principalmente en los cinco distritos más importantes. Si esto fuese un juego de ajedrez deberíamos concluir en que estas elecciones no son un jaque mate a la reina, pero sí le han comido varios alfiles. Scioli realizó el peor negocio de su carrera política porque sin tener un solo candidato de su pertenencia debió asumir la derrota política. Claro que aún con este antecedente es muy probable que contra todo pronóstico (pronóstico Capitanich, pronóstico Uribarri, pronóstico Urtubey) termine siendo el candidato del Frente para la Victoria 2015. A esta altura quiero recordar que salvo Carlos Menem ningún candidato a presidente del interior pudo imponerse por abrumadora mayoría. Sergio Massa realizó una muy buena elección territorial. El problema con el que se va a enfrentar se llama Congreso nacional. Por qué?, en un rápido boceto de la constitución de la próxima cámara de diputados dentro de la oposición va haber en principio bloques de aproximadamente cincuenta diputados de converger radicales y socialistas, veintitrés o veinticuatro de Massa, veinte del PRO. Ahora bien en estos bloques hay por lo menos cuatro presidenciables (Cobos, Binner, Massa, Macri). Mi pregunta es habrá adultez, inteligencia y/o generosidad política a la hora de la construcción y el trabajo a realizar?. Sin lugar a dudas la pulseada va a seguir estando principalmente dentro del peronismo. Massa cuando se saque el traje de intendente deberá recorrer el país a lo largo y a lo ancho. Cuanto más rápido lo haga más rápido forzará la definición del peronismo territorial. Con este mapa hoy el Congreso 2013/2015 podrá estar tan trabado como el del 2009/2011.
Para los unos y los otros en esta instancia debiese aparecer la necesidad de partidos consolidados, porque el llamador que rompa diferencias que hoy no son abrumadoras, dependerá mucho más de conveniencias personales que de convicciones políticas. De existir partidos con buenas raíces la “borocotización” que se avecina no resultaría tan determinante. Si este panorama pasa a ser una realidad la Cámara de Diputados será mucho más una vidriera de presidenciables que una hacedora de leyes.
Política en Santa Fe
Santa Fe no mostró sorpresas con su resultado electoral. Del Sel se diferenció una vez más de su jefe Macri al reconocer que contó con votos de peronistas que no tuvieron vocación de acompañamiento a un Obeid que fue y vino a la hora de su ubicación política tantas veces que a muchos votantes no les resultó claro saber qué votaban si lo elegían. El gobierno de Bonfatti ha manifestado su intención de reformar la constitución provincial. La respuesta institucional del PJ previa a las elecciones queda absolutamente debilitada con posterioridad a las mismas. El 22% de por sí no puede respaldar definición alguna. Lo senadores adelantaron su vocación no reformista y lo más probable es que ante la debilidad mostrada en los votos esperen realineamientos nacionales.
La decisión de la ciudadanía argentina de abrazar con fuerza el sistema democrático ha llevado a que esta semana se pudiesen una vez más, realizar los comicios electorales de medio tiempo. Uno de los hechos más importantes que podemos rescatar es que los hijos de la democracia llevan más de una década eligiendo y en algunos casos, siendo elegidos para la responsabilidad de gobernar. Son muchas las cosas que en democracia la política no ha corregido, principalmente hay algo que se dejó agonizar y en la hora cero de estos treinta años resultó de vital importancia: los partidos políticos. Realizar hoy un análisis sobre quienes ganaron y perdieron las elecciones es difícil porque la fragmentación de los partidos principales es un hecho notorio. Tal vez tantos años de ostracismo producto de la más cruel de las dictaduras llevó al fortalecimiento de las distintas ideologías. En ese momento el debate realmente era ideológico. Todos sabíamos porqué se era peronista, radical, socialista, intransigente, marxista, etc. La clausura sistemática de la discusión partidaria no sólo dejó a los gobiernos sucesivos sin equipos sino que perdieron su identidad. Por ello empezaron los “ismos”. El presidente Raúl Alfonsín fue un presidente radical. Tuvo su momento de tentación con el tercer movimiento histórico. Menem en forma casi inmediata fogoneó su “ismo” tan rápidamente como olvidó su supuesta procedencia peronista. Lo cierta es que llegamos a este momento en donde el desgranamiento ideológico se ha convertido pura y exclusivamente en expresiones de poder matizadas con un tinte más de izquierda, más de centro o más de derecha. Sobre esta última si la derecha es Macri encuentra un triste representante que minimiza los postulados históricos de esta franja en dos supuestas virtudes: ser jóvenes y vírgenes en política y antiperonistas. (Con semejante definición no sé que hacen aún dentro de este espacio peronistas como Diego Guelar, Cristian Ritondo o Ricardo Spinossi en Santa Fe, quien hasta fue presidente del partido).
Si decimos que el kirchnerismo pasó de haber obtenido un 54% de los votos al 34% del domingo pasado, equivocamos el análisis. La presidente Kirchner obtuvo el 54%. Sus candidatos obtuvieron en promedio un 30%. No hubo un Kirchner en las listas. Es cierto que los representantes del Frente para la Victoria perdieron en dieciséis provincias, principalmente en los cinco distritos más importantes. Si esto fuese un juego de ajedrez deberíamos concluir en que estas elecciones no son un jaque mate a la reina, pero sí le han comido varios alfiles. Scioli realizó el peor negocio de su carrera política porque sin tener un solo candidato de su pertenencia debió asumir la derrota política. Claro que aún con este antecedente es muy probable que contra todo pronóstico (pronóstico Capitanich, pronóstico Uribarri, pronóstico Urtubey) termine siendo el candidato del Frente para la Victoria 2015. A esta altura quiero recordar que salvo Carlos Menem ningún candidato a presidente del interior pudo imponerse por abrumadora mayoría. Sergio Massa realizó una muy buena elección territorial. El problema con el que se va a enfrentar se llama Congreso nacional. Por qué?, en un rápido boceto de la constitución de la próxima cámara de diputados dentro de la oposición va haber en principio bloques de aproximadamente cincuenta diputados de converger radicales y socialistas, veintitrés o veinticuatro de Massa, veinte del PRO. Ahora bien en estos bloques hay por lo menos cuatro presidenciables (Cobos, Binner, Massa, Macri). Mi pregunta es habrá adultez, inteligencia y/o generosidad política a la hora de la construcción y el trabajo a realizar?. Sin lugar a dudas la pulseada va a seguir estando principalmente dentro del peronismo. Massa cuando se saque el traje de intendente deberá recorrer el país a lo largo y a lo ancho. Cuanto más rápido lo haga más rápido forzará la definición del peronismo territorial. Con este mapa hoy el Congreso 2013/2015 podrá estar tan trabado como el del 2009/2011.
Para los unos y los otros en esta instancia debiese aparecer la necesidad de partidos consolidados, porque el llamador que rompa diferencias que hoy no son abrumadoras, dependerá mucho más de conveniencias personales que de convicciones políticas. De existir partidos con buenas raíces la “borocotización” que se avecina no resultaría tan determinante. Si este panorama pasa a ser una realidad la Cámara de Diputados será mucho más una vidriera de presidenciables que una hacedora de leyes.
Política en Santa Fe
Santa Fe no mostró sorpresas con su resultado electoral. Del Sel se diferenció una vez más de su jefe Macri al reconocer que contó con votos de peronistas que no tuvieron vocación de acompañamiento a un Obeid que fue y vino a la hora de su ubicación política tantas veces que a muchos votantes no les resultó claro saber qué votaban si lo elegían. El gobierno de Bonfatti ha manifestado su intención de reformar la constitución provincial. La respuesta institucional del PJ previa a las elecciones queda absolutamente debilitada con posterioridad a las mismas. El 22% de por sí no puede respaldar definición alguna. Lo senadores adelantaron su vocación no reformista y lo más probable es que ante la debilidad mostrada en los votos esperen realineamientos nacionales.
La decisión de la ciudadanía argentina de abrazar con fuerza el sistema democrático ha llevado a que esta semana se pudiesen una vez más, realizar los comicios electorales de medio tiempo. Uno de los hechos más importantes que podemos rescatar es que los hijos de la democracia llevan más de una década eligiendo y en algunos casos, siendo elegidos para la responsabilidad de gobernar. Son muchas las cosas que en democracia la política no ha corregido, principalmente hay algo que se dejó agonizar y en la hora cero de estos treinta años resultó de vital importancia: los partidos políticos. Realizar hoy un análisis sobre quienes ganaron y perdieron las elecciones es difícil porque la fragmentación de los partidos principales es un hecho notorio. Tal vez tantos años de ostracismo producto de la más cruel de las dictaduras llevó al fortalecimiento de las distintas ideologías. En ese momento el debate realmente era ideológico. Todos sabíamos porqué se era peronista, radical, socialista, intransigente, marxista, etc. La clausura sistemática de la discusión partidaria no sólo dejó a los gobiernos sucesivos sin equipos sino que perdieron su identidad. Por ello empezaron los “ismos”. El presidente Raúl Alfonsín fue un presidente radical. Tuvo su momento de tentación con el tercer movimiento histórico. Menem en forma casi inmediata fogoneó su “ismo” tan rápidamente como olvidó su supuesta procedencia peronista. Lo cierta es que llegamos a este momento en donde el desgranamiento ideológico se ha convertido pura y exclusivamente en expresiones de poder matizadas con un tinte más de izquierda, más de centro o más de derecha. Sobre esta última si la derecha es Macri encuentra un triste representante que minimiza los postulados históricos de esta franja en dos supuestas virtudes: ser jóvenes y vírgenes en política y antiperonistas. (Con semejante definición no sé que hacen aún dentro de este espacio peronistas como Diego Guelar, Cristian Ritondo o Ricardo Spinossi en Santa Fe, quien hasta fue presidente del partido).
Si decimos que el kirchnerismo pasó de haber obtenido un 54% de los votos al 34% del domingo pasado, equivocamos el análisis. La presidente Kirchner obtuvo el 54%. Sus candidatos obtuvieron en promedio un 30%. No hubo un Kirchner en las listas. Es cierto que los representantes del Frente para la Victoria perdieron en dieciséis provincias, principalmente en los cinco distritos más importantes. Si esto fuese un juego de ajedrez deberíamos concluir en que estas elecciones no son un jaque mate a la reina, pero sí le han comido varios alfiles. Scioli realizó el peor negocio de su carrera política porque sin tener un solo candidato de su pertenencia debió asumir la derrota política. Claro que aún con este antecedente es muy probable que contra todo pronóstico (pronóstico Capitanich, pronóstico Uribarri, pronóstico Urtubey) termine siendo el candidato del Frente para la Victoria 2015. A esta altura quiero recordar que salvo Carlos Menem ningún candidato a presidente del interior pudo imponerse por abrumadora mayoría. Sergio Massa realizó una muy buena elección territorial. El problema con el que se va a enfrentar se llama Congreso nacional. Por qué?, en un rápido boceto de la constitución de la próxima cámara de diputados dentro de la oposición va haber en principio bloques de aproximadamente cincuenta diputados de converger radicales y socialistas, veintitrés o veinticuatro de Massa, veinte del PRO. Ahora bien en estos bloques hay por lo menos cuatro presidenciables (Cobos, Binner, Massa, Macri). Mi pregunta es habrá adultez, inteligencia y/o generosidad política a la hora de la construcción y el trabajo a realizar?. Sin lugar a dudas la pulseada va a seguir estando principalmente dentro del peronismo. Massa cuando se saque el traje de intendente deberá recorrer el país a lo largo y a lo ancho. Cuanto más rápido lo haga más rápido forzará la definición del peronismo territorial. Con este mapa hoy el Congreso 2013/2015 podrá estar tan trabado como el del 2009/2011.
Para los unos y los otros en esta instancia debiese aparecer la necesidad de partidos consolidados, porque el llamador que rompa diferencias que hoy no son abrumadoras, dependerá mucho más de conveniencias personales que de convicciones políticas. De existir partidos con buenas raíces la “borocotización” que se avecina no resultaría tan determinante. Si este panorama pasa a ser una realidad la Cámara de Diputados será mucho más una vidriera de presidenciables que una hacedora de leyes.
Política en Santa Fe
Santa Fe no mostró sorpresas con su resultado electoral. Del Sel se diferenció una vez más de su jefe Macri al reconocer que contó con votos de peronistas que no tuvieron vocación de acompañamiento a un Obeid que fue y vino a la hora de su ubicación política tantas veces que a muchos votantes no les resultó claro saber qué votaban si lo elegían. El gobierno de Bonfatti ha manifestado su intención de reformar la constitución provincial. La respuesta institucional del PJ previa a las elecciones queda absolutamente debilitada con posterioridad a las mismas. El 22% de por sí no puede respaldar definición alguna. Lo senadores adelantaron su vocación no reformista y lo más probable es que ante la debilidad mostrada en los votos esperen realineamientos nacionales.
La decisión de la ciudadanía argentina de abrazar con fuerza el sistema democrático ha llevado a que esta semana se pudiesen una vez más, realizar los comicios electorales de medio tiempo. Uno de los hechos más importantes que podemos rescatar es que los hijos de la democracia llevan más de una década eligiendo y en algunos casos, siendo elegidos para la responsabilidad de gobernar. Son muchas las cosas que en democracia la política no ha corregido, principalmente hay algo que se dejó agonizar y en la hora cero de estos treinta años resultó de vital importancia: los partidos políticos. Realizar hoy un análisis sobre quienes ganaron y perdieron las elecciones es difícil porque la fragmentación de los partidos principales es un hecho notorio. Tal vez tantos años de ostracismo producto de la más cruel de las dictaduras llevó al fortalecimiento de las distintas ideologías. En ese momento el debate realmente era ideológico. Todos sabíamos porqué se era peronista, radical, socialista, intransigente, marxista, etc. La clausura sistemática de la discusión partidaria no sólo dejó a los gobiernos sucesivos sin equipos sino que perdieron su identidad. Por ello empezaron los “ismos”. El presidente Raúl Alfonsín fue un presidente radical. Tuvo su momento de tentación con el tercer movimiento histórico. Menem en forma casi inmediata fogoneó su “ismo” tan rápidamente como olvidó su supuesta procedencia peronista. Lo cierta es que llegamos a este momento en donde el desgranamiento ideológico se ha convertido pura y exclusivamente en expresiones de poder matizadas con un tinte más de izquierda, más de centro o más de derecha. Sobre esta última si la derecha es Macri encuentra un triste representante que minimiza los postulados históricos de esta franja en dos supuestas virtudes: ser jóvenes y vírgenes en política y antiperonistas. (Con semejante definición no sé que hacen aún dentro de este espacio peronistas como Diego Guelar, Cristian Ritondo o Ricardo Spinossi en Santa Fe, quien hasta fue presidente del partido).
Si decimos que el kirchnerismo pasó de haber obtenido un 54% de los votos al 34% del domingo pasado, equivocamos el análisis. La presidente Kirchner obtuvo el 54%. Sus candidatos obtuvieron en promedio un 30%. No hubo un Kirchner en las listas. Es cierto que los representantes del Frente para la Victoria perdieron en dieciséis provincias, principalmente en los cinco distritos más importantes. Si esto fuese un juego de ajedrez deberíamos concluir en que estas elecciones no son un jaque mate a la reina, pero sí le han comido varios alfiles. Scioli realizó el peor negocio de su carrera política porque sin tener un solo candidato de su pertenencia debió asumir la derrota política. Claro que aún con este antecedente es muy probable que contra todo pronóstico (pronóstico Capitanich, pronóstico Uribarri, pronóstico Urtubey) termine siendo el candidato del Frente para la Victoria 2015. A esta altura quiero recordar que salvo Carlos Menem ningún candidato a presidente del interior pudo imponerse por abrumadora mayoría. Sergio Massa realizó una muy buena elección territorial. El problema con el que se va a enfrentar se llama Congreso nacional. Por qué?, en un rápido boceto de la constitución de la próxima cámara de diputados dentro de la oposición va haber en principio bloques de aproximadamente cincuenta diputados de converger radicales y socialistas, veintitrés o veinticuatro de Massa, veinte del PRO. Ahora bien en estos bloques hay por lo menos cuatro presidenciables (Cobos, Binner, Massa, Macri). Mi pregunta es habrá adultez, inteligencia y/o generosidad política a la hora de la construcción y el trabajo a realizar?. Sin lugar a dudas la pulseada va a seguir estando principalmente dentro del peronismo. Massa cuando se saque el traje de intendente deberá recorrer el país a lo largo y a lo ancho. Cuanto más rápido lo haga más rápido forzará la definición del peronismo territorial. Con este mapa hoy el Congreso 2013/2015 podrá estar tan trabado como el del 2009/2011.
Para los unos y los otros en esta instancia debiese aparecer la necesidad de partidos consolidados, porque el llamador que rompa diferencias que hoy no son abrumadoras, dependerá mucho más de conveniencias personales que de convicciones políticas. De existir partidos con buenas raíces la “borocotización” que se avecina no resultaría tan determinante. Si este panorama pasa a ser una realidad la Cámara de Diputados será mucho más una vidriera de presidenciables que una hacedora de leyes.
Política en Santa Fe
Santa Fe no mostró sorpresas con su resultado electoral. Del Sel se diferenció una vez más de su jefe Macri al reconocer que contó con votos de peronistas que no tuvieron vocación de acompañamiento a un Obeid que fue y vino a la hora de su ubicación política tantas veces que a muchos votantes no les resultó claro saber qué votaban si lo elegían. El gobierno de Bonfatti ha manifestado su intención de reformar la constitución provincial. La respuesta institucional del PJ previa a las elecciones queda absolutamente debilitada con posterioridad a las mismas. El 22% de por sí no puede respaldar definición alguna. Lo senadores adelantaron su vocación no reformista y lo más probable es que ante la debilidad mostrada en los votos esperen realineamientos nacionales.
La decisión de la ciudadanía argentina de abrazar con fuerza el sistema democrático ha llevado a que esta semana se pudiesen una vez más, realizar los comicios electorales de medio tiempo. Uno de los hechos más importantes que podemos rescatar es que los hijos de la democracia llevan más de una década eligiendo y en algunos casos, siendo elegidos para la responsabilidad de gobernar. Son muchas las cosas que en democracia la política no ha corregido, principalmente hay algo que se dejó agonizar y en la hora cero de estos treinta años resultó de vital importancia: los partidos políticos. Realizar hoy un análisis sobre quienes ganaron y perdieron las elecciones es difícil porque la fragmentación de los partidos principales es un hecho notorio. Tal vez tantos años de ostracismo producto de la más cruel de las dictaduras llevó al fortalecimiento de las distintas ideologías. En ese momento el debate realmente era ideológico. Todos sabíamos porqué se era peronista, radical, socialista, intransigente, marxista, etc. La clausura sistemática de la discusión partidaria no sólo dejó a los gobiernos sucesivos sin equipos sino que perdieron su identidad. Por ello empezaron los “ismos”. El presidente Raúl Alfonsín fue un presidente radical. Tuvo su momento de tentación con el tercer movimiento histórico. Menem en forma casi inmediata fogoneó su “ismo” tan rápidamente como olvidó su supuesta procedencia peronista. Lo cierta es que llegamos a este momento en donde el desgranamiento ideológico se ha convertido pura y exclusivamente en expresiones de poder mati
