Dr. Juan Carlos Vega. – Diputado Nacional para la Coalición Cívica (2007-2011)
Abogado- Sociólogo
MHG: La diputada Graciela Camaño ha dicho en nuestro programa , con respecto al tema de Santa Cruz, que no hay que dejar ganarse por las tapas de los diarios y hay que ser muy prudentes, cuál es su opinión?
JCV: Yo le planteaba algo parecido en una conversación privada. La intervención federal es peligrosa y desproporcionada, pero creo, también, que las sentencias de la Corte están para ser cumplidas. Hagamos un repaso, durante la transición democrática argentina creo que llevamos ocho intervenciones federales, y si hacemos un análisis medianamente objetivo de si funcionaron o no las mismas, yo le diría que todas ellas apagaron los incendios pero no cambiaron las causas que generaron los desbordes ni las desviaciones institucionales. Yo participé en una de ellas que, quizá fue la más pulcra de todas, que fue la de Catamarca, por el caso de María Soleada Morales; la última fue la de Santiago del Estero por el tema de la dársena. Pero siempre ocurre lo mismo, con la excepción de Catamarca en donde nunca hubo una denuncia de robo, de plata. En todas las intervenciones hay plata, en todas las intervenciones, desgraciadamente, terminan los interventores y los funcionarios sospechados de haberse quedado con mucha plata. Y también existe en esas intervenciones, y esto lo digo por experiencia personal, una especie de enfrentamiento entre la provincia intervenida y los funcionarios federales.
MHG: Usted estuvo allí?
JCV: Fui Procurador General de la Corte de Luis Prol en esa intervención, el cargo que tuve es el que tiene la ametralladora de la pretensión punitiva del Estado, acuérdese que en esa época la calle principal de Catamarca se llamaba Vicente Leónidas Saadi, bueno era una particularidad, una característica es que fue la única intervención donde nunca más volvió a ganar el partido gobernante. En todas las demás, los partidos intervenidos, los gobiernos intervenidos volvieron a ganar.
MHG: Usted manifiesta que una lectura de los artículos 5, 6 y 75, inciso 32, de la Constitución Nacional lo llevarían a considerar una posibilidad de una resolución de ambas cámaras…
JCV: En realidad, la idea mía ya está plasmada, estoy terminándola. Cuando la Constitución le da al gobierno nacional la obligación de garantizar la forma republicana de gobierno, porque es ese el punto, cuando se altera el sistema republicano, cuando se altera el orden democrático por distintas razones en las provincias, el gobierno federal puede intervenir. Pero la Constitución dice puede intervenir, y esta palabra no necesariamente indica que sean intervenciones federales, cuando el inciso 32 del artículo 75 de la Constitución le concede al Congreso lo que se llama las facultades implícitas, le está diciendo al Congreso que puede dictar o puede hacer leyes y reglamentos para garantizar y respetar los principios constitucionales. En el juego de los artículos nombrados he proyectado una resolución conjunta de ambas cámaras y, a través de la cual no es necesaria la intervención, sino que sería suficiente con que el Congreso le ordene por resolución al Procurador General de la Nación que haga cumplir la sentencia de la Corte y ponga en funciones a Eduardo Sosa.
MHG: La misma idea, pero para Papel Prensa, la están teniendo los Kirchner, porque, según una noticia aparecida hoy en el Diario Perfil, le ordenarían al procurador que lleve adelante una denuncia penal contra Magneto, Herrera de Noble y Mitre por delitos de lesa humanidad.
JCV: Usar al procurador para eso no es lo mismo que lo que yo propongo. La Ley (editorial dedicada a cuestiones del derecho) publica un artículo mío sobre ese tema, a través del cual me pregunto si el Congreso puede legislar sobre la libertad de expresión. En el tema de Sosa y Santa Cruz hay un debate más que interesante que se plantea con respecto a la libertad de expresión y Papel Prensa, cuál es la capacidad que tiene el Congreso de la Nación para legislar sobre libertad de expresión? Fíjese que el artículo 32 de la Constitución juega a prohibirle al Congreso a legislar sobre libertad de imprenta. En la Constitución argentina existen solo dos prohibiciones, y a partir del 94 existe una tercera prohibición, se llaman prohibiciones constitucionales, se le prohíbe por el artículo 29 la delegación de la suma del poder público al presidente de la Nación, por el artículo 32 se le prohíbe al Congreso legislar sobre libertad de imprenta y por el artículo 36 se prohíbe y se nulifica todo acto cometido por aquellos que se alzasen contra el orden democrático. Pero hay un error, el terrible error que está cometiendo la presidente: no solamente el Congreso no puede legislar sobre libertad de imprenta, sino que hablar de crímenes de lesa humanidad es hablar del Tratado de Roma, y ese tratado es absolutamente excepcional. Yo no sé, nuestros gobernantes con tanto voluntarismo político o con tanto odio y rencores están haciéndole decir a la ley, no digo al espíritu, sino a la letra lo que no dice.
MHG: Leyendo esta noticia en el diario Perfil, uno se pregunta si habrán encontrado algo relevante como para llevar adelante un caso de este tipo…
JCV: No, no, esto es una locura jurídica y un desatino político. Crímenes de lesa humanidad son persecución masiva de personas, exterminio de poblaciones civiles, la verdad que, salvo que esté probada como en el caso de los Comandantes en Jefe que en el año 84 la Cámara Federal probó una metodología sistemática de desaparición de personas, con ese criterio de llevar a Magneto o a quien fuera como partícipe de la desaparición masiva de personas, de la metodología sistemática, que significó el terrorismo de estado, a un señor que compró bien o mal un paquete accionario de la empresa Papel Prensa, vamos a llegar a la conclusión que todos los argentinos, que no estuvimos en las cárceles del terrorismo de estado, estamos hoy en libertad provisional. Es gravísimo…
MHG: Lo que sucede en Santa Cruz Es uno de los escasísimos casos de desacato en la historia argentina?
JCV: Creo que esta concepción bélica de la política que tiene el matrimonio Kirchner está generando estos actos de absoluto riesgo democrático, este riesgo en el siglo XXI no se da por los golpes militares, no hay amenaza de golpes militares, es algo imposible en Argentina y creo que en toda América Latina, pero el riesgo democrático se da con precisión a través de lo que se llaman los cesarismos democráticos, es decir, gobiernos elegidos libremente por el voto popular que se enloquecen en el ejercicio de su poder, concentran poder político, concentran poder económico, anulan las divisiones de poderes; es algo así lo que está pasando. Pero lo que me preocupa a mí es el supuesto progresismo que sostiene ideológicamente estos abusos de poder. Creo que está a la vista que este gobierno ha concentrado y se maneja con mucha comodidad con altos niveles de concentración político, económico y sindical, pasando por encima de la división de poderes. Me preocupa la justificación que dan y que es: “los intereses del pueblo”, “somos progresistas, somos los distribuidores de la riqueza y por eso hacemos lo que hacemos.” Y esto es gravísimo porque hay gente que lo cree.
MHG: Durante la última semana hemos tenidos varios piquetes, el Congreso podría legislar para tratar ordenar esto en un país desordenado?
JCV: Usted sabe que sí. El día martes en la comisión que yo presido tuvimos que analizar un proyecto que fue rechazado de descriminalización de la protesta social, a raíz de esta amnistía de actores sociales que habían estado imputados, denunciados o procesados por distintos delitos, se planteó este debate. Y la postura que prevaleció fue la de que tenemos que volver a los estándares internacionales, en cualquier país civilizado, y esto no me coloca a mí en una postura de derecha ni de fascismo democrático, pero en cualquier país civilizado usted tiene el derecho a peticionar, que es constitucional, pero reglado, a usted le dicen a qué hora, dónde y con qué límites va a ejercer su derecho constitucional a peticionar. No se trata de criminalizar la protesta social, porque hay sectores muy lastimados de la sociedad argentina, pero también se trata de proteger al resto de la sociedad en su derecho de propiedad, en su derecho de libre circulación.
MHG: Se trata de un lenguaje que se aprehende cuando da resultado, el tema es que desde la cabeza de la política debiesen indicar otro lenguaje.
JCV: Creo que hay que reglar el derecho de protesta, es decir, fijar, lugares, espacios y tiempo. Pero no me cabe duda que el poder ejecutivo lo va a considerar una criminalización de la protesta social. Porque el Ejecutivo se siente cómodo con este tipo de desbordes. No le interesa demasiado el orden. El matrimonio Kirchner gobierna con mucha facilidad en situaciones de alto caos. Y por eso, quizá, él lo promueva.
MHG: Hemos asistido a una dudosa exposición en el Congreso del jefe de Gabinete. Por su parte el ministro Boudou no acepta preguntas cuando presenta un presupuesto falaz, ante esto,encuentran las oposiciones el lenguaje para estar a la altura democrática pero, a su vez, dar la respuesta necesaria?
JCV: No, no, no hemos encontrado el tono justo, el lenguaje justo, estamos avanzando, pero no hemos encontrado un mecanismo exacto de respuesta política frente a estas provocaciones. Lo que hizo el jefe de gabinete es ir a provocar, él es en sí un provocador, fue a provocar, no admitió respuestas, es más, el tuvo la iniciativa de provocar a la legisladora Gil Lozano sabiendo cual iba a ser la reacción, pero también es cierto que la oposición entra en ese juego que no le conviene ni al país ni a la oposición.
MHG: En definitiva, ustedes están buscando en el Congreso mecanismos alternativos a la intervención federal en Santa Cruz?
JCV: Sí, la atribución y la obligación del gobierno federal, a través del Congreso, es garantizar el sistema republicano, cuando éste es subvertido en las provincias y lo hace a través de la intervención. Pero esa intervención ni significa el mecanismo de intervención federal del artículo 75, inciso 32; de ahí el proyecto que yo pienso presentar la semana que viene. Y ojalá que Graciela Caamaño me acompañe.
