Por estos días más visiblemente la política "disputa" espacios tironeados por oficialistas y opositores, a manera de juego —así se muestra—, se roban adhesiones, se amenazan con "esperarse en la calle".
Argentina no debiera permitir un juego tan sin reglas, tan alejado de la realidad. Una de ellas por ignorancia, por conveniencia o desidia avanza y mata: el paco. Los responsables del área todavía no tienen en claro su alcance geográfico. Y por lo tanto no actúan, ni proyectan, ni enfrentan el problema, que no es el adicto —que también está desprotegido por el Estado—, ¡es el narcotraficante!
Mientras la política llega tarde a otra realidad, en las cárceles el 80 por ciento de los presos bonaerenses no terminó la escolaridad primaria.
Con Indec o sin él la realidad nos muestra a cada paso el aumento de la pobreza, de la desnutrición —pecado original de la mala praxis política—, de la irresponsabilidad social y política.
Es imperdonable que en momentos donde los valores valen poco, desde las instituciones de la República no se los fomente. Todos los años la Cámara de Diputados de la Nación elige y premia a la mujer argentina con mayor trayectoria en el ámbito social, educativo, científico y cultural. Este año el premio recayó en un transexual. La vida privada y las luchas privadas de las personas deben quedar en ese ámbito. A la persona distinguida como mujer del año 2009 se la debe comprender. Premiarla, implica una tergiversación social de lo público y lo privado.
A la hora del decálogo de las tergiversaciones políticas no se queda atrás el gobierno kirchnerista cuando aparece dadivoso merituando el gran acto de darles a los jubilados $ 350 por única vez, cuando no les otorga lo que por ley les corresponde, el 82 por ciento móvil. Y qué pensar de los $ 600 millones destinados por el gobierno —en vez de cumplir con la obligación que la ley previsional indica— al fútbol…
Cuatrocientos mil adolescentes pululan sin dirección alguna las calles de Buenos Aires, cuántos serán en Santa Fe? Para ellos no hay escuelas que los forme y eduque, no hay trabajo que los espere, no hay familia que los contenga. Con la erogación destinada al fútbol, que debiera obtenerse de otras asignaciones presupuestarias, en la realidad de esta Argentina a la que la política le viene mutilando el rostro, se podrían construir 420 escuelas; 78 mil laptops económicas llegarían a estudiantes argentinos; 3.900 casas de 80 m2 se podrían edificar…
Nunca como en este momento cobran vigencia los pecados sociales que denunciaba Mahatma Gandhi: política sin principios; economía sin moral; ciencia sin humanidad; goce sin conciencia… Tal vez la respuesta al porqué de la degradación social y política que hoy vivimos la explique Marcelino Cereijido en su último libro "La ciencia como calamidad", cuando dice que "La gente no puede ser democrática aunque lo quiera. La democracia no es algo que nos crezca como las uñas o los pelos, es un producto de la civilización. Hay que saber ser democrático… La democracia no se basa sólo en el voto, sino en la capacidad de argumentar, de planear, defender, consensuar… Hoy básicamente ningún pueblo del Tercer Mundo la tiene, de ahí que los problemas se resuelven tomando escuelas, fábricas, bloqueando caminos… La gente ha perdido la capacidad de argumentar, tenga o no razón; incluye a los parlamentarios quienes muchas veces se muestran incapacitados de argumentar o sostener un diálogo".
El Tercer Mundo no tiene ciencia y cobija casi al 85 por ciento de la humanidad, y los gobiernos siguen sin entender la presencia inexcusable de la ciencia. Hoy es imposible realizar ninguna acción donde no se involucre la ciencia y la tecnología. Su ausencia permite ineficiencia y corrupción.
A propósito de esto último en la reciente visita de las presidentas Kirchner y Bachelet al Vaticano, el Papa Benedicto XVI mencionó que a la paz —se celebraban los veinticinco años del acuerdo por el Beagle— se la construye sin corrupción. En agosto el Papa había hablado del escándalo de la pobreza. Sin lugar a dudas donde hay corrupción hay pobreza…
En los dos años próximos, el gobierno de los Kirchner tiene la oportunidad histórica de trabajar para desdecir lo dicho por monseñor Bergoglio tiempo atrás: "Los pobres sobran…".
