Lic. Daniel Arroyo: – Ministro de Desarrollo Social del Gob. De Buenos Aires
MHG: Un trabajo realizado por ustedes en el cordón del gran Buenos Aires, da cuenta que hay una franja muy grande de jóvenes entre 15 y 20 años, que no estudian ni trabajan y que creen que en cinco años su vida terminará…
DA: Hay dos situaciones diferentes. Por un lado una sensación de falta de futuro, la sensación que tienen los jóvenes es que la cosa va para peor, hacen una lectura de lo que le pasó a sus padres, piensan “mi papá se levanta todos los días a trabajar, hizo todo bien, y no le fue bien, con lo cual yo para qué voy a arrancar”, es la profecía autocumplida. Esto es muy fuerte en los jóvenes, “bajo los brazos, no quiero arrancar por las dudas para no frustrarme”. Por otro lado lo que nosotros vemos y es altamente preocupante, es la distancia enorme entre los jóvenes y el resto de la sociedad. Es la historia de la provincia de Buenos Aires, pero creo que se da en general en todo el país: son jóvenes en una esquina, tomando una cerveza, sin mucho que hacer. Son jóvenes que están en peligro y que a su vez, la sociedad los ve como peligrosos. Quien va caminando a su casa y ve a esos jóvenes en la esquina acelera el paso asustado, lo que aumenta esa distancia entre los jóvenes y el resto. El paco, el embarazo adolescente, o las distintas violencias vienen a tratar de cubrir esa sensación de “no lugar” que tienen los jóvenes de estar muy afuera de todo.
MHG: Esto que sucede en el conurbano bonaerense es un espejo que refleja, con sus distintas realidades, lo que sucede en el resto del país. Un trabajo realizado en la ciudad de Rosario, muestra que cada día de un fin de semana, hay 24 mil jóvenes alcoholizados… es un porcentaje altísimo ponderado con la población de nuestra ciudad…
DA: Es un porcentaje altísimo y se ha generalizado entre los jóvenes pobres y no pobres dos sensaciones: el que no toma está fuera de la red de pares, con lo cual hay que tomar o uno queda excluido. Y la otra sensación bastante complicada con el tema de las adicciones y de la droga, es que los jóvenes están convencidos que eso se puede manejar, que un poco no hace mal, que uno pude entrar y salir de las adicciones. No sólo las estadísticas sino la realidad nos marca que el 70% de los chicos que prueban paco terminan siendo adictos.
MHG: Y no sólo terminan siendo adictos, además terminan con su vida…
DA: Es así. Sucede que hoy el paco es casi un generis, la droga de los sectores más pobres. Lo que sucede con el tema del paco, es que a los 20 minutos los chicos logran el máximo nivel de éxtasis, se caen, y necesitan más y más, y entran en una carrera muy complicada y en muchos casos con situaciones muy perversas. Los jóvenes se endeudan mucho con el tema de las adicciones y siempre hay un vivo que les cancela la deuda a cambio de transformarlos en vendedores. Se arma una cadena en donde el joven termina en una situación muy crítica y arrancó, en muchas situaciones, casi por curiosidad…
MHG: Usted que ha trabajado activamente en la Nación sobre estos tremas cuáles son, a su criterio, las políticas a realizar?
DA: En la provincia de Buenos Aires estamos encarando un programa que se llama “Enganchate”. Son programas en donde los jóvenes se vinculan con los que creen. Los jóvenes no les creen a los funcionarios, no creen en la política, no creen en las instituciones. Rescatan a la escuela como ámbito pero cuestionen mucho lo que aprenden en ella. Lo que estamos haciendo es armar una red de 1.500 tutores de calle. El tutor de calle es el chico de la esquina más creíble, es la maestra de la escuela con la cual los chicos tienen más confianza, es el técnico del club del barrio o de la canchita de la vuelta donde los chicos cuando terminan el partido de futbol se quedan conversando de otras cosas. Esa red es la que arma los proyectos. Estamos armando proyectos de hasta $ 10 mil pesos para realizar actividades culturales, como por ejemplo una murga barrial, o capacitarse en temas problemáticos como por ejemplo el tema del paco; o emprendimientos productivos para poder trabajar y así tener maquinas o herramientas. Pero la clave no es poner un 0-800 ni convocarlos, porque los jóvenes no van solos, sino ir a buscar a los creíbles, a los que llamamos tutores de calle, a la gente que representa de verdad a los jóvenes, a la gente de carne y hueso con los cuales el joven se vincula, a ellos los capacitamos y a partir de allí empezamos a trabajar. Es un esfuerzo muy grande, pero no hay otra manera de hacerlo porque el vínculo entre los jóvenes y los funcionarios, está quebrado. Hay que ir a buscar a aquellos que forman parte del cotidiano, los jóvenes creen en lo que ven y ven todos los días a las personas de su barrio y a los que tienen como modelo, son con los que hay que trabajar.
MHG: Es un buen síntoma el hecho que tengan “modelos”…
DA: Los jóvenes tienen como una visión ambivalente con respecto a la familia. Dicen “mi abuelo tenia otros valores, mis padres también” y al mismo tiempo son muy críticos de su familia. Creo que también hay una situación a tener en cuenta y es que la generación de hoy adolescentes y jóvenes, especialmente de adolescentes, es la primera generación que tiene un conocimiento tecnológico superior a la de nosotros, sus padres. El modelo tradicional en Argentina era que el padre le enseñaba al hijo, el chico aprendía y luego le enseñaba a su hijo, y así sucesivamente por generaciones. Era un conocimiento que se mantenía en el tiempo: yo sé más que mi hijo. Mi hijo aprende luego sabe más que su hijo. Eso se ha quebrado con el avance tecnológico tanto para los sectores pobres como para lo son pobres. Con lo cual hay un juego de lenguaje a cambiar, los adultos tenemos que entender otras realidades, tenemos que aceptar que en muchas cosas los jóvenes saben más que nosotros, tienen un acceso no sólo a la comunicación sino un vínculo entre pares distintos, esto nos obliga a todos a rearmar nuestra red de relaciones. Muy especialmente los jóvenes tienen necesidades de construir un modelo muy critico respecto de los modelos en general; brutalmente crítico respecto a lo político y a lo público, siempre creen que detrás de eso hay algo raro, hay un vivo, alguien que se quiere quedar con algo; y como rescatan a la institución educativa tratamos de hacer base en eso, en las escuelas, en algunos casos en las universidades para convocar desde allí. Pero convocar en cosas concretas. Aún con la mejor beca o con el mejor programa si convocamos al joven a una capacitación en la cual no creen, no van a ir. Si la ven en serio, si creen, ahí empiezan a engancharse…
MHG: Hay que aprovechar esa veta tecnológica, esa capacidad que tienen los jóvenes de leer por ejemplo, un manual de funcionamiento de una computadora y entenderlo a los dos segundos, cuando a uno le cuesta días y meses…
DA: Hay que entrar también en sus propios esquemas. Por ejemplo: nosotros hicimos una convocatoria a través de mensajes de texto. La convocatoria habitual que hacemos nosotros es la mesa de trabajo, nos juntamos con las instituciones, con la sociedad de fomento, con la unión vecinal, con la municipalidad, etc., y armamos una mesa de trabajo. Pero los jóvenes no están en las instituciones, nosotros tenemos nuestra cabeza pensada en que vamos a una institución, entramos y convocamos a la gente. Los jóvenes no están ahí. Están en la esquina, están dando vuelta… La forma de convocar a través de mensajes de textos, aún para los jóvenes pobres, fue efectiva. No nos olvidemos que el tema de las zapatillas y el celular para los jóvenes es muy representativo en términos de sensación de inclusión. Hay que empezar a buscar otras alternativas, con otras tecnologías, pero con cosas que tengan contenidos, no es convocarlos por convocarlos, no es solo convocarlos para una jornada de actividad, sino que sientan que los proyectos van a mejorar su vida., van a aumentar sus ingresos y les va a ir un poco mejor. Y que son cosas reales, si hay capacitación en el tema textil, y los jóvenes ven que el tema textil crece en la localidad, se van a enganchar. El desafío es hacer cosas concretas y realistas y con gente que sea creíble en cada barrio…
MHG: Leí con preocupación declaraciones del ministro de Educación del Nación, Lic. Tedesco, cuando menciona que, desde el punto de vista educativo, al joven hay que darle lo que está pidiendo. O sea atender la preocupación que hoy los jóvenes tienen por las formas, sólo por el presente… Me parece que si hemos llegado a esta situación es porque nuestra educación hizo en algún momento un quiebre
DA: El sistema educativo ha pasado por distintas etapas, y una muy compleja fue la reforma que se encaró en los años 90, con la idea de capacitar en manera flexible. Que la gente se capacitara sin saber algo muy específico, sino de todo un poco. La idea de que después se iba a ir acomodando y que el mercado lo iba a ir llevando. En vez de ser alguien técnico electrónico, o especialista en determinada actividad, se le enseñaba de todo un poquito, y hoy trabajo de esto, mañana trabaja de lo otro. Eso genera un nivel de precariedad muy fuerte y es de alguna manera eso de la profecía autocumplida que tienen los jóvenes. En las encuestas, a los jóvenes, los dividimos en cuatro grupos: los que no estudian ni trabajan; los que trabajan; los que estudian y trabajan y los que sólo estudian. Generalmente este último grupo están en mejor situación económica porque los financian los padres. Todos los sectores, más allá de las situaciones económicas, dicen que solo consigue buen trabajo el que tiene contactos. Se ha quebrado la idea de la carrera, del estudio, de que yo me preparo y entonces me va a ir mejor…
MHG: Se ha quebrado la idea del mérito…
DA: Exactamente o lo asocian a que tienen un contacto por tal lado o por tal otro, o mi papá conoce a tal o cual… Hay que empezar a armar redes de contacto. En la provincia de Buenos Aires estamos organizando 30 Agencias de Orientación. El joven va allí, se lo acompaña, arma su curriculum, se lo incorpora a una bolsa de trabajo. Se le crea al joven el contacto. El joven está desenganchado, no tiene red, no tiene vínculo, y en eso de no tener vínculos saca la peor conclusión: “esto no va andar”, “esto no funciona”, “esto no sirve para nada”. Y efectivamente no anda, porque cuando uno empieza a bajar los brazos, se cumple es idea de que la cosa no funciona.
MHG: Es muy difícil sacarle al joven la idea que se ha formado de que morirá en un plazo muy corto…
DA: Cuando el joven dice voy a estar muerto, está diciendo voy a estar excluido, voy a estar “hecho bolsa”, o voy a estar “pasado de vuelta”. Nosotros estamos tratando en todos los casos, tanto en lo educativo como en lo productivo, de trabajar con tutores sectoriales o productivos y un tutor social. Es tan importante que alguien le enseñe carpintería al joven, que lo acompañe a volver a la escuela, que lo acompañe en ese proceso, como cuando el chico que hace 3 días que no va a atrabajar, un tutor social, a alguien del barrio, le golpee la puerta y le diga “vení, rescatate, volvé”. Los jóvenes no tienen problema de aplicación en la tarea, si tienen que trabajar de repositor en un supermercado, entienden la consigna, colocan el producto en góndola, lo entienden fácil. El tema es que no van todos los días a trabajar 8 horas porque no vieron a su papá trabajar, no vieron a su abuelo trabajar. No han tenido la sociabilidad que da el mundo de la escuela en nuestro país que es que uno se levanta a las 7 de la mañana, se peina, se lava los dientes, desayuna, se pone el guardapolvo… al no haber armado ese sistema, les cuesta sostener el trabajo. Si encima el trabajo es precario, la paga es poca, termina por desarmarse la propia vida. Por eso es tan común que cuando los jóvenes van a ser papás rápidamente, el papá o la mamá joven dicen “me tengo que rescatar, tengo que armar un proyecto, tengo que ponerme las pilas”. Coincido que la escuela tiene que adaptarse a esta realidad. Les doy un ejemplo: nosotros tenemos 750 mil mamás que están recibiendo una tarjeta en lugar de los bolsones. Son mamás que tienen chicos menores de 6 años, es un cambio en la política alimentaria. 20% son mamás menores de 18 años, son mamás adolescentes a las cuales se les está cambiando el esquema de vida. Si nosotros no vemos que se está cambiando el esquema de familia por el lado de los jóvenes, vamos a seguir haciendo políticas que no van a atener que ver con la realidad cotidiana del 20% de mamás que están en otra situación: son mamás-niñas-adolescentes y que tienen todos los problemas en la cabeza de ser adolescentes más todos los problemas de ser mamás…
MHG: Cuántas horas tiene su día para realizar todas estas actividades?
DA: Yo estoy como muy obsesionado con la idea de que lo que no se hace ahora, no se hace más. Aún en contextos muy cítricos, nuestro país ha crecido durante seis años al 9% anual, en los próximos años va a crecer al 4 ó 5%. Por primera vez en un siglo va a haber una década larga de crecimiento. Estoy convencido que lo que no se hace ahora, no se hace más. Lo que no hagamos en cambio grande, de verdad, estructural en política social en los próximos cuatro años, no se va a hacer más. Por eso estoy con esa idea en la cabeza, como mucha gente en Argentina: hay que acelerar ahora un proceso de cambio.
MHG: Cuando uno llega al joven con estas políticas no llega tarde? Se está pensando en llegar al niño para evitar esto?
DA: En realidad nosotros tenemos un fuerte programa que tiene que ver tanto en lo alimentario de 0 a 6 años. Y si bien creemos que la edad crítica donde se desata la problemática es de los 14 años para arriba, nosotros trabajamos con los chicos de 10 a 14 años. Hay muchas líneas de trabajo en este aspecto. Pero es verdad, cuando llegamos a un chico que está en situación de calle, que tiene un grado de vulnerabilidad muy alto y muy complicado, no llegamos tarde porque tenemos mucho para trabajar y hacer con él, pero claramente llegamos cuando está muy mal. El trabajo debe hacerse a partir de los 10 años. La ventaja que tenemos es que toda la sociedad está de acuerdo en que hay que hacer política para los niños. En política social hay mucho desacuerdo sobre lo que hay que hacer, pero en cuanto a los niños y los jóvenes, hay acuerdo entre todos los partidos, entre todas las religiones, entre todos los sectores… En esto hay que hacer política de Estado para los próximos años…
