El agua debiera ser un bien común

Dra Elma Montaña: – Investigadora Independiente de CONICET en el Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales (INCIHUSA)///////////Profesora titular de “Sociología Urbana y Rural” en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNCu), Mendoza, Argentina.

“Las escaseces se multiplican en Argentina y América Latina”

“La pobreza hoy es también una privación de derechos”

MHG: La escasez del agua tiene relación con la mano del hombre que, en ocasiones, obstaculiza que sea un bien para todos?
EM: Es así. Imaginemos un lugar distinto al de Rosario, por ejemplo, Mendoza, San Juan, La Rioja, diaria que el 75% del país en donde el agua no es suficiente como para hacer una agricultura sin riego, en donde el agua tiene que ser manipulada por el hombre, en estos lugares que son muy bastos en América Latina, la mano del hombre interviene mucho más fuerte de lo que se puede pensar. Y en estos lugares no es solamente el agua y el clima, no es una cuestión de la naturaleza, sino que es una cuestión de los hombres. Imaginemos acá en Mendoza, donde hay barrios muy lindos, con casa con jardines, con sombra, con árboles, etc. que ayuda a mitigar el clima urbano que es muy duro, casas que tienen jardines y piletas de natación y a 400 metros tenemos zonas con asentamiento informales en los cuales a duras penas la red no llega a todas las casas y en algunos casos la hay que ir hasta una canilla para que gente que está asentada precariamente pueda tener agua para comer. Qué pasa, a 200 metros de distancia llueven mil milímetros y en el otro llueven cien?. No es así. Hay dispositivos sociales en donde hay lugares donde hay agua para llenar una pileta de natación y se puede regar de un jardín y en otro lado se tiene que ir hasta una canilla para llenar un balde…

MHG: Desde los gobiernos se está actuando en persuadir y controlar en que esto no sea así?
EM. Hay dos cosas. En primer lugar las escaseces se sobreimprimen, en algunos lugares hay menos agua de la que quisiéramos y que se necesita, pero es cierto también que esa escasez se suma a la escasez que generan los sistemas humanos de administrar y apropiarnos de algunos recursos. Algunos lugares tienen una escasez natural a la que se suma esta escasez socialmente construida. Y respecto de la idea de cuáles son los dispositivos que operan para administrar los recursos no tenemos presente que hay bienes que son apropiables, que un privado, que un grupo social, una persona o varias pueden tener más facilidad de acceder porque pueden comprar una vivienda en un barrio donde hay agua y otras personas no lo pueden hacer y entonces para ellos la escasez es más fuerte. Eso por un lado, eso ocurre. Pero también es cierto que a medida que va pasando el tiempo y los recursos son más escasos, especialmente el agua, el agua dulce, debemos ser conscientes que se tratan de bienes comunes, que pueden tener un uso privado y lo van a tener siempre y van a ser administradas y van a ser regidos por las reglas que rigen en el mundo y en los mercados, pero son bienes comunes y en un punto todos tenemos derecho al acceso a ese recurso. Por supuesto que no se trata de una afirmación absoluta, son relativas y están mediadas por muchos mecanismo sociales.

MHG: Desde un punto de vista político usted incluye un elemento nuevo en la pobreza…
EM: Es que justamente la pobreza no es simplemente tener poco, si se considera que los pobres tiene poco lo que tengo que hacer es darles cosas, peor no es solamente esto, la pobreza es multidimensional, hoy estamos hablando de la pobreza básicamente como una privación de derechos. Si a mí me privan de mi derecho, no solamente de comer y tener agua, sino además de vivir en un lugar adecuado, o vivir donde tengo mi familia, mi tradición y mi cultura, se privan de los derechos territoriales que tienen que ver con los recursos naturales, muchas veces, me empobrecen. La pobreza es una cuestión que va más allá de tener los 2 ó 3 litros de agua que una persona tiene que beber…

MHG: Usted ha dicho que todos quieren luchar contra la pobreza pero ninguno contra la inequidad…
EM. Es así. Es cierto que hay cosas que existen en una medida menor de la que uno quisiera, pero a veces hay pero está mal distribuido. Quién podría decir que en Argentina no podemos alimentar a la gente y sin embargo hay chicos que no comen lo que deberían. Uno no puede pensar que va a solucionar la pobreza pensando simplemente que va a darles algo más a los pobres. Tenemos que pensar en general en distribuir de una manera más equitativa lo que tenemos. Además, de producir más y tener más, pero la cuestión de la equidad pasa por la distribución. Y decir que la gente es pobre porque no se produce lo suficiente es incompleto, al menos incompleto. Hay una cuestión distributiva que no estamos viendo.

MHG: Usted decía que la escasez no es la misma en todos lados, pero la vida en la periferia de una ciudad es difícil por falta el agua por la escasa presión de la misma…
EM: Exacto. Incluso podemos pensar en otro sentido, supongamos que tenemos un evento climático extremo, como la inundación, algunos lo van a pasar mejor que otros y eso tiene mucho que ver con factores que son sociales y económicos y, finalmente, son políticos, o sea, tienen que ver con el poder. Si yo tengo más poder seguro podré vivir en un lugar al reparo de las inclemencias climáticas.

 
MHG: Aparece la mano del hombre cambiando el curso de la naturaleza tal como hemos visto en el norte de nuestra provincia desviando el curso de ríos para regar campos…
EM: Es así como usted me lo está contando. Incluso esos derechos de los usuarios que usan agua para regar cualquier producción en el campo pueden ser legales, pero eso no significa que sean legítimos, si es que van a dejar a un montón de gente sin agua. A veces las cosas pueden ser legales pero no socialmente justas…

MHG: En relación a las políticas para tratar el cambio climático puede ocurrir que no beneficien a los sectores más pobres.
EM: Porque no es solamente tener en cuenta a las fuerzas de la naturaleza y el cambio climático, que por cierto es socialmente construido también, si no que si se tiene una inundación y se construye una defensa para proteger del agua a un barrio, esa agua que está demás, seguramente va a ir a otro lado. O sea que cuando el hombre, cuando la sociedad se mete con la naturaleza la verdad es que nunca sabe cómo va a terminar el proceso. Es un equilibrio tan delicado que probablemente no podamos controlar los efectos. Puede ser que se perjudique a otro

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MHG: Por la acción del hombre en la naturaleza y el clima en sí, tenemos traslaciones y por tanto hay regiones distintas productivamente?
EM: De hecho, sí. Sobre todo en lo que se trata de producción agropecuaria donde la naturaleza tiene mucho que ver, ahí es donde se pueden ver estos cambios en las configuraciones. De hecho la frontera agrícola argentina se va corriendo hacia el oeste, o sea, hay zonas de San Luis que hoy son agrícolas y antes eran ganaderas. Y está llegando hasta la frontera de Mendoza, esto tiene que ver con la línea de lluvia que va creciendo hacia el oeste, eso tiene que ver con el cambio climático o con la variabilidad climática natural, pero a esto se le sobreimprimen las transformaciones de los sistemas agrarios del mundo. Por ejemplo, cada vez menos tenemos producciones locales, pequeños productores y tenemos una tendencia a tener los pools, que son grandes empresas que tienen otras reglas de juego; tienden a desaparecer los pequeños productores y hay más empresas de la mencionadas y entonces se juntan los factores de la globalización con los del cambio climático y constituyen lo que se llaman dobles exposiciones y de una década a otra vemos que nos ha cambiado el paisaje, se tiene otro campo del que teníamos antes.

MHG: Usted adhiere a que la futuras guerras tengan como motivo el agua?, y otra pregunta, a quién pertenece el agua subterránea?
ET: Con respecto a la primera pregunta, como el agua subterránea es menos visible estamos menos advertidos sobre su importancia. El sistema hídrico está totalmente conectado, especialmente en el caso de las tierras secas como Mendoza, San Juan, San Luis todo el centro oeste y el norte del país, tenemos el agua bien regulada y todo un sistema para distribuirla que no siempre es justo, sin embargo no está tan claro la situación de los acuíferos, el agua subterránea, todas la “prolijidades” que tenemos con el agua superficial, se nos vuelven borrosas a la hora del agua subterránea porque es muy difícil estimar cuál es la sustentabilidad de la explotación del recurso. Es muy difícil tener un mapa de por dónde corre el agua por debajo de la tierra, pero el agua por debajo de donde pisamos también corre y circula, lo que pasa es que lo hace con una esponja que es la tierra. Pero de algún modo es un gran lago de reserva que va por el subsuelo. En el caso de Santa Fe tenemos el acuífero Guaraní, que es gigante, que, además, es un bien compartido, es multinacional, es un desafío para las generaciones futuras y para las relaciones internacionales hacer una explotación sustentable. Y esta cuestión nos lleva a lo de las guerras. En otros países, como por ejemplo en el cercano Oriente o en el norte de África, en la cuenca del Nilo donde estuve trabajando, el agua es una cuestión tan estratégica como el petróleo. Se habla de una geopolítica del agua y mucha gente que trabaja o pelea en relación al agua, de manera muy cruenta y muy real, no en los libros ni en las ideas. Pero, además, de esas guerras que son muy impresionantes, tenemos las microguerras de todos los días por el agua, que son de las que estábamos hablando, el poder se ejerce al nivel internacional y al nivel de todos de la vida de todos los días.

 
MHG: Esto tiene que ver con las grandes compras de tierras en el sur, se cercan para que no se pueda acceder al agua.
ET: También la minería, porque demanda gran consumo de agua, esa es una de las grandes objeciones a esta faena, y que no solamente no es solo que usan el agua y no la pueden usar otro modo como la agricultura, sino porque además contamina, dejan el agua fuera de las condiciones de las que la necesitamos. Esas son las guerras del agua.

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