Analizar porqué Argentina llegó a este hoy, en realidad sus políticos; implica bucear en nuestra historia reciente y pasada. Sobre esta última el eje pasa por la lucha de los caudillos. Quiénes eran estos señores más allá de su concepción federal o unitaria?, hombres que ejercían el poder en forma plenipotenciaria. Ese poder sin límites se extendía hasta que otro señor con igual poder se lo disputaba, recortándoselo o ganándoselo. En el medio una sociedad que crecía perteneciendo a uno u otro jefe. El pertenecer tenía sus beneficios y el dejar de pertenecer significaba encontrar la muerte física o el destierro. Nuestro país nace políticamente con ideas revolucionarias que luego se diluyen en luchas intestinas por el poder. Aún en los pensadores más lúcidos de finales del primer centenario, el rasgo común fue la concepción de poder omnímodo. Siguió una pequeña etapa en la cual se priorizó la conquista a través de la idea política y no la sumisión a la idea política. Durante estos cien años de vigencia de la ley Sáenz Peña, muchas fueron las interrupciones democráticas, porque en definitiva la concepción de la autoridad caudillista irrumpía con fuerza cuando en minoría no era dueña del poder. Los gobiernos nacionales y populares pasaron a la historia en algunos casos por acercar justicia social y condición humana a ciertos sectores sociales sometidos a ciertas patronales, que habían perdido todo derecho; otros gobiernos nacionales y populares pasaron a la historia por poner más el acento en la institucionalidad y en el fortalecimiento de los pilares republicanos. La naturalidad de la pertenencia del otro tuvo su máxima expresión de horror en la última dictadura militar. Luego de la misma, hubo un compromiso no escrito de los ciudadanos argentinos de participación en interés por la cosa pública. Pero apareció el germen del servilismo político: la militancia rentada, la cual con el tiempo, y al amparo de la desaparición de los partidos, se fue convirtiendo en barra brava de la política.
En los últimos años la sociedad argentina votó en distintos momentos a algunos presidentes con concepción caudillista de la cosa pública, donde el rasgo distintivo de servidor público desaparece surgiendo el de apropiador público, y en esta concepción se desdibujan los límites de tal manera que creen ser los dueños del país que representan. Así los negocios y negociados crecen y se multiplican. El grave problema es que las oposiciones no demuestran poseer otro entendimiento del poder, porque los unos y los otros terminan discutiendo negocios y no proyectos políticos de transformación, para una sociedad como la argentina, que tiene aún un 30% de personas excluidas. Los temas políticos son espasmódicos y como dije desde esta columna en otras oportunidades, nacen y mueren a diario. Hoy la Presidente en lo que entiendo es un fracaso de su modelo, no tiene sucesor; por lo tanto lo que por estas horas un sector pergeña, es que en las próximas elecciones encabece la lista de convencionales constituyentes. Esta visión de la acción política se contrarresta con la ineficacia de un modelo que se descompone cotidianamente por goteo, en un amplio abanico de problemas que atraviesa desde las falencias que tienen los odontólogos para asirse de instrumental, hasta los inconvenientes de los grandes sectores productivos para generar trabajo. Si realmente se pretende la re-reelección, deberá el gobierno generar políticas que interesen especialmente a los sectores productivos. Hasta ahora, lo ansiado por el FpV, se desconoce si cuenta con el aval presidencial. En la otra vereda hoy entusiasma a algún sector opositor una fórmula integrada por el radical Sanz y el socialista Binner. Un Binner que viene teniendo severos problemas de conducción en el espacio que lo llevó como candidato a la presidencia en el 2011. Sus senadores y diputados no se ordenan en una única postura. A propósito, el poder legislativo ha demostrado una vez más con el caso Ciccone que perdió su independencia y eficientizó su rapidez para contribuir a la oscuridad. Me pregunto observando la conducta incoherente de ciertos legisladores, si al volver a la intimidad de sus hogares encontrarán palabras para justificar sus actos.
Política en Santa Fe
Los diputados santafesinos deberán mostrar cintura política a la hora de modificar algunos puntos de la reforma tributaria, cuidando de no traspasar el límite de tolerancia de los senadores. El próximo martes un grupo de quince diputados peronistas darán a conocer un acuerdo de puntos básicos e intentarán avanzar en el tratamiento de la misma. Como dijimos el sábado pasado pretenden aumentar el inmobiliario rural, también a través de un incremento del avalúo fiscal. Segundo: reducir el aumento del inmobiliario urbano especialmente en las primeras categorías. Tercero, gravar con ingresos brutos a las empresas que facturen más $ 80 millones anuales. Lo que se recaude deberá tener afectación específica. Se discute si se aplicará a la infraestructura ferroportuaria o a la EPE. En este tratamiento la interna del PJ aparece claramente. No están de acuerdo el bloque de Bielsa, Lacava y Perotti. Sobre este último resulta extraño que su senador Calvo, lo haya aprobado e impulsado y el bloque de Perotti se oponga en diputados. También trasciende que intentarán no gravar a las cooperativas de trabajo que no superen el millón y medio de pesos anuales de facturación. Así como también reponer el concepto de unidad económica rural derogado en Senadores. El socialismo y el radicalismo aceptarán estas modificaciones propuestas por un sector del peronismo?
