Declaraciones de Jorge Fernández Díaz: Escritor- Periodista- Sec. Redacción de La Nación … Último libro El puñal (Convenio- Radio del Plata Rosario – FM 107.5- sábados 10 a 12 hrs)

“Recuerdo vívidamente ese momento de una vocación literaria que me acompañó siempre. Fue anterior al periodismo, el periodismo es como un oficio, como una forma de literatura, el periodismo es una de las bellas artes, si uno lo trata con cariño”
“En estos años me he dedicado a tratar de llevar al literatura a los diarios, me considero a mí mismo una especie de Capitán Nemo”
“Cuando escribo sobre política, trato de ser ensayista, cuando escribo de la vida cotidiana en la revista dominical de La Nación, trato de hacerlo como Aguafuertes, sentimentales, y cuando escribo artículos como el de los grandes maestros españoles, como el de Manuel Vicente o Javier Marías, son aspiraciones, no digo que lo logre, pero en mi cabeza siempre está la idea la idea de ser un escritor popular de diario.”
“El puñal, es una novela un poco deudora de la idea de esos libros que a uno lo agarraban de la solapa para sorprenderlo y lo llevaban y no lo dejaban a uno y no tenían artificios, las sorpresas que tenía lleva a uno página a página hasta el final”
“En “El Puñal” la idea eran dos cosas: últimamente como escritor y como periodista me he dedicado a dos hemisferios que parecen contradictorios pero que tiene una vinculación muy grande y yo los vivo no de manera escindida, sino de manera integral, que es el amor y la política, dos temas tan complejos, pero creo que el amor lo es más”
“El Puñal trata de cuando se desviste el amor, se le saca el romanticismo, las palabras bien pensantes, las canciones, qué queda, bueno… queda una pasión, una turbulencia llena de sospechas, traiciones, felicidades una especie de amor animal, vital y peligrosísimo, por supuesto. Y qué puede pasar si desnudamos a la política de los grandes discursos, los sermones, las propagandas. En Argentina cuando se le saca todo eso queda una forma gansteril del toma y daca. La política argentina se parece cada vez más a la novela negra”
“El Puñal anuncia el narcotráfico o mejor dicho, la narco política, no el narcotráfico en el sentido de los sicarios, la pobreza, los cárteles, sino la narco política que se negocia en Puerto Madero, que se negocia en los grandes barrios privados de la zona metropolitana de la Argentina, que es la cocaína que marcha hacia Europa y hacia África y que se maneja como management empresario y que está detrás, lamentablemente, de la política”
“Lo que no puedo contar en mis columnas políticas, muchas veces sabemos cómo funcionan las cosas, pero no podemos probarlo, no podemos probar los hechos puntuales. Ahí es donde viene la literatura a contar eso”
“Trato siempre de atrapar al lector, esa es mi desesperación. Creo que el periodismo y la literatura se juegan mucho en eso”
“Yo trabajo para el lector de a pie, que es el lector noble, el que lo lee a uno o lo pasa de largo”
“Los libros ayudan a amueblar la vida”
“Yo tengo que sacar las leyes por consenso, no puedo imponer las cosas con esa idea fundacional que es antidemocrática, que es fundar una etapa nueva y los demás mejor que queden afuera y decir que esto es mío y decir yo soy Vélez Sarsfield, yo soy Roca, me parece que es un acto de egoísmo y que poco tiene que ver con la democracia que se quiso fundar en 1983”
“La gente quiere un cambio conservador en el país. Es una mayoría importante que quiere cambiar y que quiere que ese cambio sea más moderado que fuerte. Es por eso que hay candidatos que flotan en océano ambiguo, de proponer un cambio pero que no sea demasiado profundo, hay gente asustada, tienen miedo que un cambio produzca líos en la economía que los perjudique, quieren un cambio de modelo, con más moderación, esto se parece mucho cuando se hacían encuestas en los tiempos de la Alianza pedían a ésta que hiciera una profesión de fe de la convertibilidad, hacer un menemismo sin Menem, hace una convertibilidad prolija… Hacer un kirchnerismo sin Kirchner”
“Scioli lo refleja en tanto y en cuanto no aparezca como un títere, cuando aparece así no produce cambio, sino continuidad, a veces es Massa, está avanzando Macri, miran hacia ese océano que es de un 50 % de gente que no está definida. Hay un 18 % kirchnerista fiel, hay un 30 % que anti kirchnerista tenaz y hay un 50 % que está fluctuando. Ese sector, quiere un cambio pero siempre moderado”


MHG: Vamos a conversar con un periodista, escritor de una pluma muy atractiva…
JFD: Gracias, eso tiene que ver con que mi madre, quien me regaló la colección Robin Hood y me acuerdo que a los 12 años estaba leyendo en la cocina del Palermo pobre, como se le decía, La señal de los cuatro, de Sherlock Holmes, y era tal el placer que me daba Conan Doyle, en un momento paré y dije yo quiero provocarle esto a alguien, recuerdo vívidamente ese momento de una vocación literaria que me acompañó siempre. Y fue anterior al periodismo, el periodismo es como un oficio, y como una forma de literatura, el periodismo es una de las bellas artes, si uno lo trata con cariño.
MHG: Cuando se lo lee uno no sabe si está leyendo la realidad o lo fantástico, como Verne y otros que han adelantado la realidad.
JFD: Me alegra que hable de Verne, primero porque tuvo que ver con mi vocación. Porque estoy escribiendo dos cosas: libros, pero también escribo diarios, en estos años me he dedicado a tratar de llevar al literatura a los diarios, me considero a mí mismo una especie de Capitán Nemo, Nemo no muere al final de 20 mil leguas de viaje submarino, muere en La Isla Misteriosa, pide ser enterrado en el Nautilus, y para el Nautilus es el diario en papel. Es la última nave del último escritor que quiso ser popular. Cuando escribo sobre política, trato de ser ensayista, cuando escribo de la vida cotidiana en la revista dominical de La Nación, trato de hacerlo como Aguafuertes, sentimentales, y cuando escribo artículos como el de los grandes maestros españoles, como el de Manuel Vicente o Javier Marías, son aspiraciones, no digo que lo logre, pero en mi cabeza siempre está la idea la idea de ser un escritor popular de diario.
MHG: Leí a Marías hace muchos años en un artículo donde él diferenciaba la verdad de la mentira y hablaba de lo antieconómico que es la mentira.
JFD: Ellos son articulistas con una larga tradición en Argentina, articulismo como forma literaria del periodismo, los españoles son magistrales. Pero en paralelo escribo novelas como estoy haciendo ahora con El puñal, que es una novela un poco deudora de la idea de esos libros que a uno lo agarraban de la solapa para sorprenderlo y lo llevaban y no lo dejaban a uno y no tenían artificios, las sorpresas que tenía lleva a uno página a página hasta el final, eso es lo que pretendo hacer con esta novela que salió ayer. Esa novela la vengo escribiendo hace 3 años y ayudado por Arturo Pérez Reverte, para mí uno de los grandes narradores épicos en lenguas castellanas. Y la idea eran dos cosas: últimamente como escritor y como periodista me he dedicado a dos hemisferios que parecen contradictorios pero que tiene una vinculación muy grande y yo los vivo no de manera escindida, sino de manera integral, que es el amor y la política. Dos temas tan complejos, pero creo que el amor lo es más.
MHG: Yo digo que tras una decisión política hay un hecho emocional.
JFD: Absolutamente. Y la neuro ciencia da la razón con los nuevos estudios que existen, el voto que parece totalmente racional y en un 80 % es emocional. Y el tema del amor es central. Y es tan complejo que me resulta tan fascinante como la política, entonces quise hacer una novela que uniera estos dos mundos. El puñal trata de cuando se desviste el amor, se le saca el romanticismo, las palabras bien pensantes, las canciones, qué queda, bueno… queda una pasión, una turbulencia llena de sospechas, traiciones, felicidades una especie de amor animal, vital y peligrosísimo, por supuesto. Y qué puede pasar si desnudamos a la política de los grandes discursos, los sermones, las propagandas. En Argentina cuando se le saca todo eso queda una forma gansteril del toma y daca. La política argentina se parece cada vez más a la novela negra. No he querido escribir una novela negra, de género, pero como la política es una novela negra, El puñal, de algún modo, es una novela policial, sin que lo haya intentado que lo fuera. Y es la primera que anuncia el narcotráfico o mejor dicho, la narco política, no el narcotráfico en el sentido de los sicarios, la pobreza, los cárteles, sino la narco política que se negocia en Puerto Madero, que se negocia en los grandes barrios privados de la zona metropolitana de la Argentina, que es la cocaína que marcha hacia Europa y hacia África y que se maneja como management empresario y que está detrás, lamentablemente, de la política. Somos uno de los principales exportadores de cocaína del mundo. Entonces me encontré que no era posible contar el detrás de escena de la política, sin contar este fenómeno.
MHG: ¿Le sirvió estar en la sección policial?
JFD: Si, mucho. Policial y política, las dos me han servido para entender esto. Esta historia empieza con un hombre que trabaja en los servicios de inteligencia, que ha sido entrenado para ayudar a los políticos en cosas menores, cuando un político tiene un problema con un amante, cuando lo quiere chantajear un periodista, cuando un diputado pierde a su hija por cuatro días, porque se fuga con un tipo, se encarga de esta clase de trabajos, es el que arregla las cosas. A ese tipo le piden que investigue a una mujer enigmática, una abogada española, que se llama Nuria, al tipo no le explican por qué debe hacer eso. Le dicen una frase de Ovidio que es que una mujer siempre está comprando algo, una frase increíble de Ovidio. Y este personaje se pregunta qué viene a comprar la mujer. La espía, cuento cómo se espía a una persona en Argentina de manera integral como se le revisa la basura, como se le pinchan los teléfonos y google, con spyware, que es un sistema especial, muestro cómo es espiar completamente a una persona hoy. Y mientras la va espiando se va… no quiero decir enamorando porque ellos nunca hablan de amor, pero se va obsesionando, son demasiadas la sonrisas que hay, y luego termina trabajando con ella y hay una tensión sexual entre ellos durante mucho tiempo, hasta que se desata una pasión tremenda, peligrosa. Con este telón de fondo que es la política de hoy. Y que no puedo contar en mis columnas políticas, muchas veces sabemos cómo funcionan las cosas, pero no podemos probarlo, no podemos probar los hechos puntuales. Ahí es donde viene la literatura a contar eso.
MHG: Ayer me atrapó su comentario en el diario La Nación, a quién se estaba refiriendo, quién era el colega que había resistido y se había hecho cargo de un superior que lo había tratado mal y que se había mofado. El colega era Luis Majul.
JFD: Así es. Trato siempre de atrapar al lector, esa es mi desesperación. Yo creo que el periodismo y la literatura se juegan mucho en eso, al revés de muchos críticos y colegas que trabajan mucho para el lector especializado, para las universidades, para los suplementos culturales. Yo trabajo para el lector de a pie, que es el lector noble, el que lo lee a uno o lo pasa de largo.
MHG: Qué interesante que su madre lo haya podido acercar al libro, a la lectura.
JFD: Creo que mi madre, prácticamente tenía hecha la primaria, venía de una aldea asturiana, tuvo un momento de lucidez cuando me regaló esos libros, porque me regalaba un mundo que cambiaba completamente mi vida, los libros ayudan a amueblar la vida. Te hacen más lúcido frente a lo que nos quieren vender o a las estupideces. Me acuerdo una vez que me llevaron a una fundación para los chicos y promover la lectura de Chaco, y me mandaron a dar una charla a una escuela muy marginal, de un suburbio, incluso peligroso, cuando hablo con la maestra me dijo que le hablara a los chicos muy directamente, porque ellos no entienden por qué tienen que leer libros, y yo les dije que tienen que leerlos porque son muy divertidos, y me detuve y les dije lean libros porque si los leen no los van a poder cagar. Se lo dije así, muy bruscamente. Disculpe porque es poco radial. Y los chicos abrieron los ojos en ese momento. Y si las madres, muchos más sofisticadas que mi madre, madres que son profesionales, que han tenido todas las oportunidades en la vida, les regalaran los libros a los hijos y predicaran con el ejemplo, que ellas leyeran y vieran la felicidad en los ojos de esa lectora. Creo que estaríamos en un momento totalmente distinto, pero creo que esas mujeres que tuvieron todas las oportunidades, les regalan la play station.
MHG: Una de las cosas más lindas que le han escrito pertenece a José Pablo Feinmann, en el libro Mamá dice: “Mamá es tan simple y poderosa como la vida. Pero la vida no esta tan bien escrita”

JFD: Una gran cortesía de su parte.
MHG: Lo que usted dijo antes acerca de la brusquedad de una palabra en radio, esto tiene que ver con los lenguajes, ¿se acostumbró a lo radial?
JFD: Las malas palabras es un lenguaje de siempre, pero no público. Hago radio desde hace dos años.
MHG: ¿Con Doctor Amor?
JFD: Claro. Si eso fue una ocurrencia increíble de Lanata, a mí me interesaba el tema, entonces empezó a hacer esta cosa que rápidamente se convirtió en algo muy escuchado ahora en un programa de casi tres horas. No tengo experiencia de radio, entonces dije voy a leerles un cuento a las 9 de la noche a la gente. Me dijeron que estaba loco, que 25 minutos leyendo la gente se iba a ir, y usted sabe que vamos primero en ese segmento y a la gente le encanta y le encanta el arte de la conversación. Lanata me dijo de qué iba a hablar durante 3 horas, y hacemos acting en todo ese tiempo con cosas, improvisamos. Días atrás un oyente me dijo que más que hacer radio era una experiencia artística. Creo que es una exageración, pero me siento muy orgulloso.
MHG: Una de las tantas anécdotas que tengo es que una vez me mandaron a hacer un programa a la medianoche del domingo y le pusimos Relaciones Peligrosas, tuvimos tantos contactos que lo que empezó como risueño terminó pro ser otra cosa.
JFD: Las mejores cosas surgen cuando no las esperamos, es realmente extraordinario. Y la radio es un medio increíble, lleno de imaginación, de arte, de nobleza, entra en la casas y se hace parte de la familia. No tiene nada que ver con la televisión porque es otro proceso. Y del diario es distinto.
MHG: ¿Cómo está viendo a la Argentina de cara al 2015 y qué pasa con todo este paquete de leyes tan sacado a lo guapo?
JFD: Empiezo por lo último, todas estas leyes que salen a lo guapo y que se imponen por mayoría y que van a influir sobre generaciones de argentinos…
MHG: Que salgan por mayoría es correcto lo que no entiendo es el apuro de no poder dialogar.
JFD: Es correcto desde el punto de vista legal, pero me parece que no es legítimo. Son cosas distintas. No es legítimo que un gobierno saque por la fuerza, con su mayoría que es circunstancial en el congreso, proyectos muy delicados que van a influir en la vida de los argentinos, se necesitan más consensos, este apuro por el código penal, el civil, la ley de hidrocarburos, las de telecomunicaciones. Todo se está haciendo a la carga Barracas, imponiendo las mayorías circunstanciales sin buscar consensos, tratando incluso que la oposición no participe, a mí me parece que eso no está bien cuando hay un gobierno se está por ir, por supuesto que le falta un año y tiene que gobernar, pero tiene que tener un poco de razonabilidad. Yo tengo que sacar las leyes por consenso, no puedo imponer las cosas con esa idea fundacional que es antidemocrática, que es fundar una etapa nueva y los demás mejor que queden afuera y decir que esto es mío y decir yo soy Vélez Sarsfield, yo soy Roca, me parece que es un acto de egoísmo y que poco tiene que ver con la democracia que se quiso fundar en 1983. Con respecto al otro tema, el de adónde vamos, si se analiza muy bien, detalladamente en estas cosas espectaculares de los titulares, uno ve que la gente quiere un cambio conservador en el país. Le diría que es una mayoría importante que quiere cambiar y que quiere que ese cambio sea más moderado que fuerte. Es por eso que hay candidatos que flotan en océano ambiguo, de proponer un cambio pero que no sea demasiado profundo, hay gente asustada, tiene miedo que un cambio produzca líos en la economía que los perjudique, no por un cambio de modelo, con más moderación, esto se parece mucho cuando se hacían encuestas en los tiempos de la Alianza pedían a ésta que hiciera una profesión de fe de la convertibilidad, hacer un menemismo sin Menem, hace una convertibilidad prolija.
MHG: ¿En este caso sería hace un kirchnerismo de la primera etapa?
JFD: Hacer un kirchnerismo sin Kirchner.
MHG. ¿Y quién lo haría, Scioli?
JFD: Scioli lo refleja en tanto y en cuanto no aparezca como un títere, cuando aparece así no produce cambio, sino continuidad, a veces es Massa, está avanzando Macri, miran hacia ese océano que es de un 50 % de gente que no está definida. Hay un 18 % kirchnerista fiel, hay un 30 % que anti kirchnerista tenaz y hay un 50 % que está fluctuando. Ese sector, quiere un cambio pero siempre moderado. En cuanto al tema de la imagen de la Presidente que fue un dato que tiró Poliarquía del domingo pasado es de 40 %, es meritorio, porque es una presidente que se está por ir, pero es también ilusorio, porque hay muchos kirchneristas que quieren construir la idea que Cristina podría ser candidata a cualquier cargo y que podría ese 40 % convertirse en votos concretos. Eso no es cierto, la imagen positiva no está formada por voto positivo. Ahí hay gente que dice que Cristina está bien pero que cumplió su ciclo. Hay mucha gente que dice que su gobierno es malo. Mañana se va a publicar una nota en La Nación contando que una encuestadora hizo una encuesta secreta hace 2 años a pedido de las autoridades de un club muy importante de fútbol para ver si echaban o no al técnico, que era un ídolo de ese club. La encuesta daba un 75 % que lo tenían que echar, cuando le medían la imagen la imagen le daba un 80 % positivo. Porque cuando se le preguntaba al hincha decía que “el técnico nos dio todo pero ahora está acabado, se tiene que ir”. Qué interesante esto. El dato es que se va a un cambio conservador por este camino mientras no estalle la economía.

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