Cuando una sociedad no se enamora de la política, ocurren todo tipo de bajezas desde el poder

Lic. Julio Bárbaro. Diputado Nacional en dos oportunidades (PJ) y secretario de Cultura de la Nación
– Fue titular del Comfer hasta marzo de 2008

MHG: Vemos por estos días cercanos al Mundial de futbol la polémica desatada por los barras bravas, qué pasa con la política en la Argentina y con nuestro futuro?
JB: Siempre caemos en lo mismo, la política y el juego de poder en la Argentina, dejó a un lado la inteligencia, la ideología, lo contenidos, para transitar el bajo camino de la picardía, en todos sus aspectos, aun en la mirada de los analistas. Y en ese sentido se usa o se manipula desde los planes de ayuda a los humildes hasta la agresividad de los que la tienen. Me parece que esa es la situación. Es una situación desde el gobierno, desde la oposición, desde todos los lugares. Es el golpe bajo más fácil que se da al proyecto de Nación que aún no podemos terminar de armar y también es el resultado de la relación entre los distintos sectores de la política y de la sociedad argentina para con la política. Es una visión negativa, es pesimista, es una sociedad que no se enamora de la política y si ello ocurre, entonces utiliza todas las bajezas del poder.

MHG: Qué debiera hacer la sociedad o los intelectuales, para ayudar, a ese enamoramiento de la política del que Ud. habla?
JB: Se sigue en esa búsqueda que está en el seno de la sociedad de inteligencia y dignidad. Soy peronista, pero tengo una gran admiración por el Dr. Pugliese, uno admira a la gente que ha logrado construir algo a lo largo de su vida. Hay que empezar a darle prioridad, no solamente a la capacidad de ejercer el poder, sino, además, a todo el resto de virtudes que un ser humano puede y debe reunir en su vida. Fíjese que hay tres esquemas de poder para lo que viene, el del gobierno, el del peronismo alternativo y el del radicalismo. Estas son las tres opciones reales, desde las encuestas hasta el análisis; el gobierno está para donde está con las críticas que para con él tenemos; lo que podría ser la estructura de Duhalde y la del radicalismo, sea con Alfonsín, con Cobos o quien fuere, no son o no pueden definirse como postkirchneristas, como posteriores a esta concepción de manejo del estado con sus virtudes y defectos; pero si vienen con la Coordinadora los radicales o con los menemistas el duahaldismo, ambos son prekirchneristas y en esa situación el kirchnerismo se vuelve a imponer.

MHG: Cree que la clave es, fuera del kirchnerismo, poder mostrarse como postkirchnerista?
JB: Y, quizá, dentro del kirchnerismo también… el gobierno tiene una forma de manejar el poder y una concepción de la economía y un tipo de relación con el mundo, con muchos defectos… pero vemos que caminan varios presidentes de América Latina junto a la presidente, entonces tenemos una relación coherente con la región. También el gobierno tiene que salir de cierto capricho de agresividad, de cierta búsqueda del enemigo gratuito. Las tres alternativas están obligadas a demostrar que son nuevas, que en algo ofrecen una concepción distinta, de lo contrario, la que mejor engarce en esta concepción del mañana será la que tendrá mayores posibilidades de ganar la elección.

MHG: No resulta un poco difícil de cumplir?
JB: Es difícil para los tres. Pero sólo va a ganar aquel que se acerque a este: demostrar que está dispuesto a cambiar sobre su historia.

MHG: Los actos del bicentenario creo que dejaron su lección para el camino que usted señala?
JB: Los actos demostraron que en la consciencia popular está más avanzada en cuento a unidad, amor a su patria y a su sociedad y el nivel de convivencia que su dirigencia política. Aún cuando usted tome conceptos diversos como el de Pepe Eliaschiev, que es el más enojado con ese pueblo y le molestó y lo criticó y lo lastimó, una cosa totalmente asombrosa, para un hombre como Pepe; hasta la mirada, como pudo haber sido la mía, debo decir que el pueblo salió a la calle porque los pueblos aman a sus patrias y a sus sociedades, por encima del éxito y del fracaso. Acá están los que no la quieren porque no fuimos como Australia; pero el humilde, que es el lugar por donde nosotros creemos que transita la historia, la historia para algunos es un cementerio de elite, como decía (Wilfredo) Pareto, para nosotros la historia transita por el seno del pueblo, son ellos los que eligen el rumbo; lo eligieron con Irigoyen, lo eligieron con Perón, y lo eligen ahora, día a dia. Me parece que lo que quedó de ese 25 de Mayo es la demostración del amor a nuestra sociedad, a nuestra patria, a nuestra geografía y a nuestra historia, y que está vigente y muy fuerte, por encima del pensamiento de algunas minorías, que estén enojadas porque no tuvimos el exitoso destino que ellas pensaron que nos debíamos.

MHG: Los actos fueron masivos y demostraron, en alguna medida, que se puede caminar por la calle sin “pellizcar” al que está al lado qué piensa al respecto?
JB: Eso, desde ya. Eso fue maravilloso, yo no volví a presenciar algo así desde el día de la vuelta de Perón, de aquel fracaso doloroso del volver de Ezeiza, donde las minorías enfermas, fueron a pelear desde el palco, una unidad que en el pueblo estaba y una fractura entre dos sectores, izquierda y derecha, que no tenían nada que ver con el pueblo, que se pensaban su vanguardia, y eran su negación, y esto lo digo siempre y lo sigo sosteniendo. Ese pueblo caminó junto y no había vanguardia que lo conduzca. Me parece que ahí uno percibió ese río de gente como consciencia colectiva, que se imponía, y lejos, a estas ideas de las minorías que son las vanguardias iluminadas. Lo iluminado es la gente, lo que tenemos que hacer es ponernos a su servicio.

MHG: Qué opina sobre el artículo publicado en el diario la nación, el sábado 29 de mayo, por el Dr. Alberto Iribarne sobre un momento propicio para el consenso?
JB: Iribarne perteneció al grupo que empezamos con Duhalde y seguimos con Kirchner y tuvo la virtud, como Rosatti y como tantos otros, cuando la cosa era “obediencia o muerte”, de decir no, uno se guarda el derecho a dar apoyo crítico, Alberto saca esa nota a partir de esto que pasa en la política argentina, con todos los que usted quiera nombrar, viene la pelea de quién es más leal. Yo con Menem duré un año y medio porque tenía una fractura concreta, porque había odio al cavallismo… Con Kirchner, empezamos con Iribarne y con otros y cuando se llega al poder aparece la idea de los obsecuentes, eso muestra la debilidad del presidente de turno, sea Cristina, o sea Kirchner, o Duhalde, es ese amor a los que aplauden siempre, yo digo aplauden hasta los goles en contra y el gobierno se enamora de esa lealtad. Alberto Iribarne tiene una actitud de apoyo crítico de diferencia, no se fue a otro bando, como yo, pero decimos que hay cosas que están bien y otras que están muy mal. Y eso hay que decirlo para enriquecer la política. Uno no puede ser obsecuente al poder eso no es ser militante, eso es ser cualquier cosa.

MHG: Recuerdo una frase de Iribarne, la cual por supuesto él escribe muy bien y mi memoria quizá la traduce mal, la cual dice que en este ambiente que se ha creado de guerra, entre comillas, la que siempre pierde es la verdad, porque se buscan todos los artilugios para sostener una idea cueste lo que costare.

JB: Desde ya, y eso que él plantea es lo que vemos todos los días, como las reglas de la violencia y de la guerra son bastantes difusas; hoy en día está la cosa en devaluar al otro. Por eso también la política argentina pasa y se están agotando las alternativas por criticar a Kirchner, este gobierno tiene mil cosas para criticar, pero quien quiera gobernar que se pare a partir de la propuesta y que ésta sea más fuerte e importante que la crítica.

MHG Es optimista con respecto a lo que ocurra a partir del 2011?
JB: Soy optimista, porque nuestra sociedad atraviesa una coyuntura… Estuve una vez con Perón, en su cumpleaños, una charla de dos horas, éramos cuatro personas, y en un determinado momento, el viejo maestro, el General, nos dijo, la Argentina va a pasar muy malos ratos, pero como produce alimento y el mundo va a necesitar alimentos la Argentina va a ser económicamente exitosa.

MHG: Uno de los documentos de Naciones Unidas ha mencionado a Argentina como uno de los cinco países con crecimiento desde este año.
JB: No hay duda, esto es porque superamos al liberalismo económico como enfermedad, no como concepción ideológica, sino como idea de colonia, me parece que queda hacia adelante una sociedad productiva que tiene que ser capaz de hacer justicia y recuperar su idea de orden. Esta noción que tenemos que aguantar tantos años un puente cortado por los ecologistas no se da en ningún país del mundo y no se debe dar en Argentina, esto es un error del actual gobierno, un defecto. El que venga tiene que devolver el orden en las calles y en la vida cotidiana a la sociedad, no porque seamos fascistas, sino porque el orden es a la esencia del estado.

MHG: Y el pueblo tiene que dar el mensaje que dio en el bicentenario ?

JB: Esto es lo más complicado, somos una sociedad que se recuperó después de Menem y Cavallo, de la destrucción que sufrimos como sociedad. Hoy tenemos una concepción del estado y de lo privado más lógica, más coherente y el mundo nos acompaña y cada uno va consolidando su lugar, fíjese lo contento que está Brasil al encontrar su lugar en el mundo y las dificultades que tiene México, al no poder ubicarse con solvencia. Se trata de la capacidad de ubicarse cada uno y sentirse bien consigo mismo, o no.

MHG: Ha aparecido un manuscrito inédito, el cual se ha imprimido hace muy poco, de quien fue una persona muy allegada a Perón y a Eva Perón, se trata de Dr. Raúl Mende, quien fuera su ministro y médico de Evita. Falleció en 1963, el material apareció hace poquito… Le agradezco en nombre de mi familia –fue mi tio-, el prólogo que usted le ha realizado a este libro que se titula “A veces el que pierde gana”.
JB. Para mí fue tal placer leer la concepción y la manera de pararse en la vida de este maravilloso médico, que deja la idea que los próceres no están en el 1800, también hubo muchos hace pocos años y no fuimos capaces de mirarles. Era tan fuerte la ruina de algunos hombres y de algunos sectores que tapó vidas que eran dignas de ser admiradas e imitadas.

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