Dr. Pedro Luis Barcia: – Presidente de la Academia Nacional de Letras
MHG: He leído declaraciones suyas quejándose que el periodismo pregunta siempre lo mismo, que hay que preparase en forma permanente para no caer en esa trivialidad…
PB. A las generaciones jóvenes, en el primer año de la facultad de periodismo y después en el doctorado, primer doctorado del país en comunicación lo creé yo, allá por el año 1992, ahora hay dos doctorados, el otro está en la universidad de La Plata, conozco lo que es el paño; insisto con los muchachos para que no entren en esta variante del acostumbramiento.
MHG: Desde las letras y dado que hoy sería el cumpleaños 92 de Eva Perón tuvo una inserción?
PB: Ha entrado en lo que puede ser la imagen ponderativa de Eva Perón, pero no se ha logrado mucho nivel de producción literaria estimable. José luis Trenti Rocamora, motivó que un conjunto de intelectuales o de poetas se reunieran cada quince días con Eva, porque Eva tenía un rechazo por los intelectuales. Me contó Castiñeira de Dios, que ella sabía que los intelectuales argentinos la despreciaban, eran muy peronistas y no evistas o evitistas, ella le dijo quiero que vengan una mañana para que vean cómo trabajo en la fundación. Castiñeira fue, muy descreído, Eva iba tomando nota de lo que la gente le solicitaba y viene una mujer que tenía toda la boca comida por un cáncer y se acerca y ella le da un beso en el borde de la llaga ¡Castiñeira le tiraba del vestido sastre que tenía puesto para que no hiciera eso!, y le dijo. “Señora”, ella no le dio artículo y cuando la mujer se fue, Eva le dijo. “Qué le pasa Castiñeira”. “Señora vio usted cómo tenía la boca esa mujer”. Y ella le dice: “De qué color tenía los ojos”; y Castiñeira le dice. “No sé”. Y Eva le responde. “Claro, ustedes son los intelectuales argentinos que ven la lacra y la porquería en la gente. Esta mujer tenía unos magníficos ojos azules.” A partir de ahí Castiñeira se convirtió al evitismo. La segunda cosa que le digo es que Trenti Rocamora, quien yo conocía, me dijo que él había organizado el acercamiento de los intelectuales a Eva y remediar esta ruptura que se estaba dando. Era una especie de peña a altas horas de la noche. Entonces esta gente, algunos obsecuentemente y otros con veneración por Eva le escribían poemas y leían esos poemas. Trenti que tenía una pequeña imprenta, los imprimía y a la sesión siguiente lo llevaba, en una especie de plaquette, y se distribuían entre los presentes. Era una espacio de círculo áulico, que en alguna medida algunos serían, como siempre ocurren en estas cosas políticas, turiferarios. Turiferario es quien en la Semana Santa agarra el incensario y le hecha el incienso al otro, pero había otros poetas, que eran honestos, como (Horacio) Rega Molina, en cuanto a su adhesión a Eva. Se hizo una antología que ha desaparecido. La biblioteca más completa sobre (Juan Domingo) Perón y Eva la tuvo la universidad de La Plata en una sala llamada Perón y Eva Perón, cuando la Revolución Libertadora, sacaron al patio los libros y los quemaron. Esta pérdida, que fue tremenda significó que todo lo que podía ser objeto de estudio ya no estaba. Hace un tiempo vino un estudiante alemán y me dijo que había hablado con David Viñas porque quería trabajar en (Juan Manuel) Rosas, le dije que ya se había escrito mucho sobre él, por qué no trabajaba en Eva Perón en la literatura. Me preguntó qué tenía qué hacer y le dije que debía reunir el material, que fuera a la librería Platero y pidiera que le armen una biblioteca. Así hicieron y la universidad de origen, que no recuerdo su nombre; compró la biblioteca, así que la biblioteca más completa sobre Perón está en Alemania. Retomando lo que le decía, es muy despareja la literatura que hay sobre Eva , hay un soneto, que rescaté cuando hice la obra completa de (Leopoldo) Marechal, otros son flojos. La producción literaria sobre ella no es muy abundante, diría que hay en total unos cuatro o cinco poemas buenos, el resto son poemas del montón. En contra de ella hay alguna literatura que tuvo algún éxito como “La mujer del látigo” y demás. Va perdurando “Esa mujer”, de Rodolfo Walsh, ese magnífico cuento en donde se la menciona, se refiere al cuerpo de ella que va y viene. Muy interesante. Ahora, la ironía de todo esto es que fui al museo Eva Perón que está en Lafinur y Gutiérrez, un barrio cajetilla. No está todo lo de Eva ahí, pero es muy interesante, tomamos el té en jardín, había gente paquetísima tomando el té… como para borrar las diferencias sociales.
MHG: No puedo dejar de mencionarle “Santa Evita” de Tomás Eloy Martínez.
PB: De las producciones novelísticas, es una de las mejores obras, él estuvo muy buena predisposición y objetividad en el trato del tema peronista. Fíjese que los dos libros que escribió sobre Perón, supusieron un conocimiento directo de Perón, fue a verlo, lo entrevistó. Él tiene dos libros sobre Perón y después “Santa Evita”. Como estructura de novela a mí no me convence, pero está muy bien dicho y es una obra logada, pero como estructura no es una novela que sea impactante.
MHG: Tuve oportunidad de hablar con Sergio Rubin, del diario Clarín, quien ha escrito un libro “Secretos de confesión”, en donde trata la participación de la Iglesia en el ocultamiento del cadáver de Eva Perón.
PB: Ese tema no lo he seguido, no lo conozco a fondo. Hay un par de trabajos interesantes, es una especie de necrolatría, hay un libro de otro periodista que trata el tema de mercar y trabajar con los cadáveres y otro sobre las manos de Perón. Todo esto tiene que ver con una mentalidad enfermiza de los argentinos…
MHG: Eva todavía sigue produciendo cosas. Si lo emparentamos con otra primera dama, que luego se convirtió en presidente, haciendo una mirada de proyección, cree que puede provocar en la literatura algún fenómeno algún día?
PB: No, no… en absoluto. En primer lugar no vamos a confundir el aserrín con el pan rallado porque sale mal la milanesa. Hay que distinguir niveles de proyección y de logros. Una mujer, como Eva, que a los 33 años murió y logró lo que logró, con una gran consciencia social y la revolución que produjo y lo que llevó adelante con la clase necesitada, esto fue una revolución. Lo que ocurre con los que le siguen es que tratan de ponerse cerca de la imagen, poner el retrato al lado para ver si por exósmosis se obtiene alguna contaminación. Pero en eso no hay comparación posible. Comparar a la presidente actual con Eva me parece que, si yo fuera un peronista empedernido le diría que eso es un sacrilegio.
MHG: Cómo cierra la Feria del Libro?
PB: Viví la Feria del Libro, estuve harto como siempre porque corrí de un lado a otro, di hasta dos conferencias dos días seguidos…
MHG: Con elogios…
PB: Yo hablo en todas partes lo mismo y le cambio el título, es como cambiarle el collar al perro…
MHG: las crónicas hablan del debute del Dr. Barcia… o sea excelente … de buena calidad
PB: Sabe lo qué le hice a los porteños?. Les hablé de la lengua a los porteños desde el entrerriano diciéndole: “Yo no sé si tengo derecho de hablar de la lengua porteña porque yo soy entrerriano, así como a (Mario) Vargas Llosa le dijeron que no tenía derecho de hablar de los argentinos porque él era peruano…” Así empezó la cosa y seguí con cachetadas crecientes respecto de lo que era la lengua y que de ninguna manera se puede reducir la lengua a lo porteño, ni que la literatura tiene que ver con lo que se produce en la ciudad del puerto ni con el tango exclusivamente. No sé si usted sabe de tango, pero lo canta muy bien. Y como todos los periodistas me preguntan sobre Ernesto Sábato tengo algo aquí muy interesante, no sé si lo conoce.
MHG: De qué se trata?
PB: Tengo el tango “Alejandra”, de Ernesto Sábato y Aníbal Troilo. lo conoce’
MHG: NO…
PB: Vió? Esto lo he sacado de una carpeta cuando daba clases sobre Sábato. El tango dice: “Ha vuelto aquel banco del parque Lezama, lo mismo que entonces se oye en la noche la sorda sirena de un barco lejano, mis ojos nublados te buscan en vano, después de diez años he vuelto aquí, solo, soñando aquel tiempo, oyendo aquel barco, mis penas vencieron el tiempo y la lluvia, el viento y la muerte ya todo llevaron”.
MHG: Y quién es esa Alejandra?
PB: Alejandra es la protagonista de “Sobre héroes y tumbas”. Alejandra, mencionada una de las tres novelas de Sábato que comienza en el parque Lezama, el protagonista, que es una especie de proyección del autor, está sentado frente a una imagen de Ceres, una cultura preciosa, una diosa tranquila y de alguna manera hay un contraste entre la imagen y la turbulencia de la imagen del protagonista. Esta diosa es la de la fertilidad. Como comienza con esto un intendente de Buenos Aires, no sé quién fue, pero supongo que habrá sido Carlos Grosso, para hacerle un homenaje a Sábato le regaló esta estatua. la sacó de la plaza y se la llevaron a su casa. ¡Una barbaridad!. Alejandra es un personaje muy conturbado, y el protagonista está reflexionando en el parque que la ha perdido, ha muerto, y demás. De esto se genera este texto del tango. Este disco fue editado con una interpretación pictórica de Onofrio Pacenza, hay un hombre sentado en un banco, no se ve la estatua de Ceres. Le cuento esto porque usted es tanguera vieja…
MHG: Lo de tanguera está demás…
PB: Lo que quiero decir, es que como se dice en mi pueblo, no canta bien pero tiene muy buena entonación. Nunca se supo qué era eso. O bien dicen que canta con mucho sentimiento cuando usted despatarrra, entonces o justifican con el buen sentimiento con que canta. Usted lo hace muy bien, todavía recordamos con mi mujer el día que la fuimos a escuchar a ese lugar que me ha premiado en otra época con una plaqueta, que es el café Tortoni.
MHG: ¡Qué lugar maravilloso!
PB: Y usted lo hizo mejor.
MHG: Gracias. Lástima que hay poco de nuestra gente, es casi un lugar reservado para el turismo.
PB: Sí, se ha convertido en eso. En una época tuvo vitalidad, los pintores iban allí, la gente los encontraba, había poetas que escribían sus poemas allí, que inclusive dialogaban con la gente. Pero el turismo lo copó. Yo hace poco recibí una plaqueta por el trabajo mío en relación con la cultura popular, en ese momento todavía había una especie de reconocimiento de lo nacional, por gente porteña que iba. Hoy se ha internacionalizado. De esto le hablo unos quince años atrás.
MHG: Usted que ha trabajado mucho con la Academia Porteña de Lunfardo, supongo que en el Tortoni sobrevuela el tango y el lunfardo?
PB: Sí, sí. En la academia de lunfardo, no en la academia argentina. Usted sabe que cuando entré en la academia como presidente, el gesto que tuve fue visitar al viejo (José) Gobello, porque había una ruptura absoluta entre la Academia Porteña de Lunfardo y la Academia de Letras, no se la mencionaba. Lo visité, tuvimos buen trato, el viejo cebó mate, Gobello me había invitado a entrar a la academia del lunfardo, me dijo que le gustaba que yo estuviera porque era ordenado y en la academia de lunfardo eran despelotados y usted nos ordena todo. Le contesté que hacía diez años que esperaba en la puerta de la Academia de Letras para que se vaya el presidente que está y que me impide entrar y, efectivamente, ¡a los quince días murió el hombre y yo estaba adentro!. Fui a ver a Gobello y el viejo que era rápido llamó a un periodista y cuando me estaba por ir aparece el periodista y me dice qué declaración tiene que hacer usted respecto de la entrevista con Gobello, a lo que contesté que en primer lugar Gobello no sabía cebar mate, y; segundo, es un oxímoron, una contradicción de términos, que la academia de lunfardo esté en la calle Estados Unidos. Y ahí bueno, el viejo protestaba y yo me tomé un taxi y rajé.
MHG: Quiere que lo hagamos presidente de la Academia de Lunfardo?
PB: No, porque esa academia tiene gente que conoce mejor el tema que yo. Yo soy un aficionado al lunfardo, me interesa y hay que integrarlo a la lengua común, es absolutamente ridículo no hacerlo. En el homenaje al viejo Gobello, publiqué un trabajo que se llamó “Los que viven de lo ajeno”, el primer manual de afano, y lo dí a conocer en la academia de Lunfardo el día que, gracias a Oscar Conde y otra gente de la Universidad de Buenos Aires, que acaba de publicar la primera tesis doctoral sobre lunfardo, yo estuve presidiendo el jurado; se hizo el Primer Congreso de Lunfardo en Argentina y me pidieron que lo cerrara. Como siempre yo hostigaba a Gobello, hacía un calor insoportable, me saqué el saco y Gobello, que estaba de impecable traje, me dijo que si yo creía que sacándome el saco me iba a hacer más popular. Yo le dije que no, pero lo que pasa es que “no se aguanta el calor”. Y el viejo me dice, por qué me dice la calor que es masculino. Fue una conferencia que se hizo en chacota, cuando terminó el secretario del congreso me agradeció que haya hablado y dijo “mañana a las diez de la mañana se va a hacer un exorcismo contra el espíritu del Dr. Barcia”.
MHG: Volviendo al tema de Sábato, buceando en Internet, el trabajo relacionado con Alejandra es del año 66, lo realizó Ben Molar y entre otros, figura León Benarós.
PB: Otra figura interesante es Benarós, a él lo traté mucho y lo traté de chico a través del los libros de cultura ciudadano, de Kapeluz, de tapa dura, amarillo. Eran tres tomos y yo estudié en el secundario con esos libros y Benarós me abrió la cabeza hacia la visión que los viajeros tenían del país. Era una antología preciosa. Además, es un tipo que conoce muchas cosas en distintos niveles. Cuando vino lo traté en Buenos Aires y le pedí para una colección que yo dirigía un libro lindísimo que hizo él llamado “Cancionero popularizado de la Argentina”, donde incluye desde boleros hasta rock, canciones que se han popularizado en el país. Un librito muy lindo que ha tenido muy poca difusión.
MHG: Qué nos puede decir acerca de la Feria del Libro y, además, dijo Vargas Llosa que Buenos Aires está declarada en el 2011, la capital del libro.
PB: Está declarada pero todavía no está asumida. Y está bien que lo sea. En primer lugar, porque aunque ahora se ha resumido mucho, hay una cosa que los turistas señalaban: podían recorrer librerías hasta las dos de la mañana. Eso es importante. Hay que distinguir muy bien lo que está ocurriendo con los libros, la feria puede ser un éxito de visita, inclusive puede ser un éxito de compra, pero hay que distinguir entre el libro más comprado, el más vendido y el libro más leído y el más entendido. Es importante porque la gente tiene cierto afán de comprar lo que está de moda, lo comienza a leer y lo abandona. He seguido a lectores comunes a través de la facultad, no tienen continuidad de lectura. Libros de 200 o 300 páginas no lo leen por completo, es decir está un poco el respeto mítico hacia el libro, es un poco como esa gente que compra (Jorge Luis) Borges en un kiosco porque va a hacer un viaje en tren y no tiene idea que a Borges no puede leerlo cualquiera sin cierta preparación. Me parece que hay una mitificación respecto del libro, que hoy no responde a un consumo profundo del libro argentino. A ventas, puede ser; pero a lectura sostenida, yo no lo sé.
MHG: Qué libro nos aconseja?
PB: Yo no sé si ya se lo he recomendado, pero lo hemos retomado con los chicos en la facultad y es “La Argentina como sentimiento”, de Víctor Massuh. Es un ensayista que publicó este libro hace unos 20 años y es un balance de los que hemos hecho los argentinos con nosotros mismos y, sobre todo, de los males conque los argentinos nos hemos definido, hemos tenido una tendencia a castigarnos con defectos y demás. Cuáles han sido los males argentinos: la extensión, la clase media, la oligarquía, los militares, es un buen balance del país en esta etapa que va del 2010 al 2016, entre dos abrazaderas y dos centenarios.
