Un ejercicio que los argentinos debemos hacer por estos días para no olvidar que el mundo sigue andando y que ocurren cosas distintas a lo que la política argentina ofrece, es seguir con atención lo que sucede en otros países vecinos o alejados…
Levantar la cabeza y alzar la mirada al costumbrismo político que nos imponen los Kirchner (falsear el Indec, ahora también los datos del Banco Central?, las permanentes "conspiraciones", piqueteros K y piqueteros anti-K y todos los etcéteras chatos e improductivos que integran el universo kirchnerista) no es tarea fácil.
El padecimiento de sus políticas erróneas lleva a que el grueso de la población se olvide de que existen otras formas. Los gritos y los portazos ya no sorprenden. Como tampoco sorprende que haya millones de argentinos sin trabajo, sin vivienda, sin salud, sin educación, sin futuro… y sin nadie que explique las causas y fundamentalmente el exponencial crecimiento de esta pobreza injustificada en un país como Argentina. Los sainetes en que ha devenido la política argentina a instancias de sus protagonistas, llevan a ignorar lo importante atendiendo lo accesorio, por eso se cubre periodísticamente por igual a Ricardo Fort, a Redrado, a la Hiena Barrios…
De seguir así, un problema más tendrá Argentina a futuro: su población "analfabeta" de otras realidades terminará creyendo que ésta es la única opción.
Mientras el único amigo del gobierno argentino, Chávez, sigue cerrando medios de comunicación, clausurando comercios, recibiendo el portazo de ministros e incluso de su vicepresidente; Lula es distinguido con el premio especial al "estadista global" por su compromiso con un desarrollo integrador y con justicia social. Bachelet culmina su mandato presidencial en Chile con un 70 por ciento de aceptación, desayuna cordialmente al día siguiente de los comicios con el nuevo presidente Piñera de signo político contrario y conversan, entre otras cosas, sobre cómo las ventas chilenas a China se incrementaron en un 147 por ciento luego de la firma del acuerdo de libre comercio con ese país…
El hoy presidente uruguayo, Mujica, prepara para los próximos días, rodeado no sólo de su gabinete sino de los ex presidentes de su país y líderes de la oposición, una gran reunión para seducir a inversores extranjeros sobre las ventajas competitivas que ofrece su país…
Para los memoriosos, cuando Cristina de Kirchner hablaba sobre el motivo por el cual se la debía votar, mencionaba como valor agregado a la continuidad del modelo de su marido, que ella en el gobierno aportaría más institucionalidad y una mirada más profunda a los temas de política exterior. Ni lo uno ni lo otro cumplió hasta ahora, atrapada en la telaraña de su cada vez más reducido y asfixiante mundo político. La falta de roce internacional y de conocimiento de sus reglas, la han llevado a suspender, como es sabido, el viaje a la República Popular China.
Hace un año se pactó esta visita de Estado entre ella y el presidente de ese país Hu Jintao, a la vez secretario general del Partido Comunista. El analista internacional Jorge Castro decía: "El cálculo que conviene hacer para tratar de precisar la importancia de China en el sistema mundial es que el FMI estima que en este año 2010, el 75 por ciento del crecimiento de la economía mundial va a ser obra de China. Con motivo de la crisis financiera surge una nueva plataforma de gobernabilidad internacional en la cual Estados Unidos comparte con China las decisiones de orden estratégico, sobre todo en el establecimiento de las reglas de juego de funcionamiento mundial". Nuestra presidenta dejó "esperando" a un país cuya población aumenta en 13 millones de habitantes por año e incorpora en el mismo tiempo al mercado de consumo entre 6 a 8 millones de chinos… Presidenta que fiel al estilo de sus antecesores no decide ingresar al Banco Asiático de Desarrollo previo aporte de U$S 20 millones que si bien es un monto importante su beneficio rápidamente licuaría dicho aporte, dado que el abanico de obras a las que se puede acceder con crédito y financiación especial de dicho Banco así lo justifica, como se observa en los países que sí lo han hecho.
A criterio de esta analista, lo peor que le puede pasar a una sociedad es lo que me contó un académico colombiano tiempo atrás. Al preguntarle yo como vivía a diario en Colombia, me dijo que su principal miedo era que sus hijos menores creyeran que no había otra forma de vida que la que vivían a diario: coches blindados, tiroteos y muertes en la calle, secuestros, narcotráfico…
