"Falta educación vial sostenida y sistematizada…"
Ing. Pedro Evdemon: analista, consultor y educador vial
MHG: Jerónimo Bonavera insiste en diferenciar incidente de accidente…
PE: He trabajado muchos años en la industria y hay una categorización, efectivamente y voy a insertar un slogan de la Agencia Nacional de Seguridad Vial muy acertado: “si se puede evitar, no es accidente”. Accidente es algo muy fortuito, muy de la mano del azar, lo que ocurre son siniestros y el colega Bonavera, con quien tengo mucho aprecio, habla bien de la palabra incidente, según nos han enseñado el incidente es el cuasi accidente, es decir, una sucesión de hechos y el último que sucedió no terminó en un siniestro.
MHG: Qué tipo de fallas observa usted en la cuestión vial?
PE: Nos está pasando que hay una falta de educación sostenida que deviene de muchos años, esto en comparación con el proceso que han vivido los países desarrollados. Estamos tratando de dilucidar si la educación vial si o no en las escuelas, y estoy hablando del país en general, el primer país que organizó la educación vial en las escuelas fue Alemania en el año 1921. O sea, que llevamos 90 años de retraso, no nos vamos a comparar con Alemania, pero porqué un país instruido como el nuestro no puede aspirar a tener un lugar entre los mejores del mundo. De hecho que podemos y tenemos la obligación de hacer eso. Sin embargo hace casi 80 años en que debiéramos haber empezado una educación sistematizada. Por que el tránsito es algo muy complejo, y crece en el tiempo. Podemos hablar de los conductores. Nos hemos quedado en el tiempo. Hay una gran falta de capacitación, a la hora de sacar la licencia de conducir, en Argentina en general.
MHG: Teniendo en cuenta que se ha limitado bastante eso facilidad de tramitar la licencia de conducir en un pueblo haciendo cambio de domicilio
PE: eso está empezando a limitarse a partir de la puesta de un servicio computarizado, no digamos muy complejo, pero que tiene que abarcar a todo el país. Algunos municipios están adhiriendo, está todavía en el inicio. Todavía hay muchos lugares en donde se puede hacer la treta o la manganeta de sacar la licencia en otro lugar. Eso hace que la gente, culturalmente, se resista y busque ir a lo fácil, cuando en ello le puede ir la vida o la vida de otro. Porque todo depende que yo cometa algo y genere un siniestro de proporciones en el que paguen los platos rotos otras personas.
MHG: La cuestión de la licencia con puntos es un buen sistema o se debería trabajar sobre otros aspectos?
PE: si y no, creo que es un mecanismo interesante porque, de hecho, ha dado muy buenos resultados en otras partes del mundo. Existen muchos mecanismos y no sólo este, y que dan distintos resultados aplicados entre nosotros. El tema de la seguridad vial es un tema muy complejo, imagínelo como un diamante de muchas facetas, usted tiene que pulir todas las facetas, no puede pulir sólo una. Abogo porque las autoridades sigan adelante con ese tema, pero hay que pulir las características de nuestras rutas y autopistas. Pero como es conocido que más del 87% de lo siniestros se ocasiona en una falla humana esa es la faceta más importante y en la cual todos fallamos, todos creemos que manejamos a la perfección, siendo que hay un porcentaje que no lo hace y otro que sí y es generalmente el que viajó a otro país, ya sea de Europa o de otra parte del mundo, especialmente en el hemisferio norte, hay algunas excepciones como Sudáfrica, Oceanía, son focos en donde usted tiene excelente infraestructura con gente que conduce muy bien. El problema lo tenemos nosotros con esa vieja cultura criolla de “yo aprendo a manejar” cuando debería ser aprendo a conducir. A los 17 o 18 años los jóvenes quieren “café instantáneo”, con unas pocas lecciones… “vení que yo te enseño, vamos a un barrio alejado, camino de campo y ahí te enseño a manejar”. Por supuesto que ahí aprendió a manejar, pero lo apropiado es lo que se necesita y esto es aprender a conducir. Usted debe haber escuchado que en los países del norte de Europa, aprender a conducir puede llevarle a un joven cerca de 5 o 6 meses de capacitación, porque no es sólo aprender la destreza y a prevenir la destreza, sino que eso tiene que internalizarlo y tiene que salir de una manera instantánea en el momento en que se produce una situación de riesgo. En esa situación no puede uno ponerse a pensar qué fue lo que me enseñaron que debía hacer; se trata de una sucesión de hechos instantáneos que pueden ocurrir en varios segundos, eso sólo se logra internalizando esos conceptos, lleva meses de práctica y de trabajo con uno mismo. Así se aprende a conducir en esos países.
MHG: Uno de los problemas puede ser el caso omiso a todas las señalizaciones viales?
PE: El tema es que la renovación de la licencia habitualmente es un trámite sólo administrativo en el que se pone atención en la parte de la salud física, pero como el tránsito ha crecido en las últimas décadas en complejidad y sigue creciendo, se debiera examinar a cada uno de los “manejantes”, si está a la altura de las circunstancias. Y por eso los estamos pagando. Creo que Argentina debería tener declarada una emergencia vial y habría que revisar la principal fuente de los siniestros que es el conocimiento y las actitudes que tenemos los seres humanos. De paso podemos revisar la calidad de nuestras rutas, las leyes, que hay muchas cosas que también hay que modificar. Las leyes fueron sancionadas a borbotones, aparecía una situación X y se sacaba una ley, y muchas cosas no están bien relatadas, dejan espacios grises, pero vuelvo a lo que me interesa: el tránsito lo hacemos entre todos, desde el peatón hasta los conductores, generalmente se pone énfasis en el conductor. El tránsito lo hacemos entre todos y debiéramos revisar si somos 40 millones de argentinos, sacando a los niños, todos los demás estamos involucrados en una suerte de analfabetismo vial, esto es una realidad. Hay que revisar el por qué, trabajar mucho y lograr un cambio en la sociedad.
MHG: La inseguridad vial causa más muertos que el delito?
PE: Yo entiendo que si, lo que pasa que el terror que tiene la sociedad en el delito hace poner su foco de atención allí. Usted habrá escuchado que fallecen por día cerca de 22 personas, depende de donde venga la estadística, hay cientos de heridos. Más o menos se calcula entre 10 y 12 heridos de distinta cuantía por cada muerto. Muchos de ellos quedan con discapacidades y vea cómo se ha instalado el tema de la inseguridad vial en la mesa de café, dominguera, porque pareciera ser que no hay familia que no tenga alguien dentro de ella, que no haya tenido un fallecido o que haya tenido un siniestro grave de tránsito. Es un problema sumamente extendido. Y esto está llegando a los medios de comunicación de todo el país y veo que no hay medio que no trate este tema. Entonces algo está pasando.
MHG: Las multas son efectivas? Pareciera que por el bolsillo también se aprende…
PE: Exactamente. Un amigo que estuvo en Londres y en Singapur me contó que lo que había visto en el mundo desarrollado era increíble, y me habó justamente de las multas. Pasar un semáforo en rojo son 120 dólares en Singapur. El bolsillo por un lado educa, pero no puede ser ese el objetivo del estado. El verdadero objetivo es educar. Siempre va a estar el que transgreda, es casi una ley de la naturaleza. Pero hay gente que transgrede por imitación, los seres humanos nos comportamos mucho por imitación. De hecho el hijo imita el comportamiento de los padres, o de los maestros, o de los funcionarios. De aquellas personas que son nuestros referentes en la vida. Es necesario el tema de la multa pero lo que se dice, en ocasiones, que se multa para recaudar, no deja de ser un cometario hipócrita, porque en realidad es una manera que nosotros entendamos que debemos regular mejor nuestra actitud en las vías de comunicación. De hecho, hay otras formas que son aquellas que apuntan a la reeducación del trasgresor, pero para eso también hay que implementar todo un mecanismo que luego hay que controlar si se cumple la sanción, que no es pecuniaria, sino que es trata de un cambio de actitud. Y eso no sucede, se manda a la persona a hacer tareas comunitarias que terminan en nada.
