Ingeniero Rubén Giustiniani: – Senador Nacional por la provincia de Santa Fe (2003-2009)
– Presidente del Partido Socialista
MHG: Cómo está viendo este conflicto con el campo?. Políticamente, hay un antes y un después en nuestra sociedad?
RG: Sin dudas. El conflicto agropecuario marca un antes y un después en varios aspectos. Había temas que estaban solapados, como que “de esto no se habla”, por ejemplo la cuestión federal, de las provincias, este conflicto gobierno nacional-sector agropecuario abrió otro debate que es la relación nación-provincias, estas últimas reclamando su participación y derechos. El otro aspecto es que termina con este conflicto un estilo de gobierno de disciplinamiento a través de la billetera y del látigo. Creo que las fisuras abiertas en el oficialismo sobre todo en las provincias con fuerte producción agropecuaria como Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires; también marca un antes y un después, estando el tema en el Congreso, con mayorías tan abrumadoras en ambas Cámaras, el oficialismo tiene el problema de juntar los votos para ratificar la resolución 125 que ha sido el corazón y nudo del problema…
MHG: Hay gobernadores que vienen mencionando que sus diputados no ratificarían la resolución 125 a libro cerrado pero tampoco votarían derogación total. En esto, ustedes, hablo de la oposición coincidirían en encontrar un proyecto hegemónico que contenga a los sectores del oficialismo que no están de acuerdo con la postura del gobierno nacional?
RG: Si, nosotros desde el socialismo siempre hablamos de modificación de la resolución, porque creemos que este conflicto es tan complejo en donde tampoco nadie debe salir derrotado, lo cual no es bueno para el país. Nosotros pensamos que la resolución 125 debiese haberse ido con Lousteau, porque si el conflicto determinó la renuncia de uno de los principales ministros como el de economía, éste debió llevarse la retención en el bolsillo a su casa. En este largo conflicto todos los actores fueron aceptando muchas cosas buscando una fórmula de consenso. Primero se partía siempre de la aceptación del 35% de las retenciones; segundo que todo el mundo aceptaba y el campo lo dijo en varias oportunidades, que las retenciones móviles no se discutían sino el porcentaje de las mismas y tercero que acá había que abocarse a un tema muy especifico como es ponerle un techo a las móviles de manera que la curva determinada no matara los mercados a futuro; que la devolución de las compensaciones –porque el gobierno aceptó su grave error de no diferenciar a los pequeños y medianos productores con los pools de siembra- se hicieran de una manera eficiente y transparente que no pasa por el mecanismo propuesto por el gobierno que ya está instrumentado para la devolución de las compensaciones con el trigo y que la ONCA lo transforma en un mecanismo poco transparente y engorroso. Estas cuestiones abren un debate de característica técnica, política, hay que buscar soluciones sin pedir a ninguna de las partes lo máximo imposible. Arrodillar al otro es muy peligroso. Lo que también es muy peligroso, y esto se vio en este conflicto, es lo de redoblar la apuesta.
MHG: Desde el punto de vista político-partidario Cómo está viendo a la oposición? Esta situación es una oportunidad para la oposición? Hay una posibilidad que luego de este conflicto la oposición se rearme?
RG: Hay una cuestión evidente, que es parte de una ley diría casi física, no hay espacios vacíos… Hegemonía del oficialismo-debilidad de la oposición es la cara de una misma moneda, por lo tanto la disminución de la hegemonía del oficialismo abre un espacio de fortalecimiento de la oposición sin dudas. Hoy todavía no hay una capitalización de los errores del oficialismo en figuras de la oposición; aparece el campo ocupando ese lugar y figuras como De Angeli demuestra que ese espacio se ha ocupado de otra manera. Pero hay un crecimiento claro de figuras como la del gobernador Binner, que demuestran que se abre un espacio concreto…
MHG: Tendremos una radiografía en las Legislativas del año 2009
RG: Creo que si. Las legislativas intermedias no sólo son una fotografía del humor y de la voluntad política de la población sino que además no hay 2011 sin 2009.
MHG: Le consultaba inicialmente sobre si había un antes y un después de este conflicto del campo, y concluyo que por allí esta situación que estamos viviendo tiene que ver con un pueblo que si en el bolsillo esta todo mas o menos bien disimula cosas que no les gusta. Me lleva a esta conclusión la ratificación al gobierno de Kirchner a sabiendas de hechos denunciados de gravedad para lo que son los valores institucionales de una República. Es probable que si después de este conflicto el gobierno recupera su posición y la gente vuelve a andar bien en lo económico, en las legislativas le vaya bien; o hay un aprendizaje, y aún yéndoles bien, la gente pensará el voto?
RG: Creo que la sociedad va a pensar el voto. Lo que no tengo a dudas es que terminó un estilo de gobierno por este conflicto. Se terminó el disciplinamiento de la billetera y del látigo por parte del gobierno central. Definitivamente es lo que marca el antes y después de este conflicto. Esto se evidencia ya, desde ahora, y basta fijarse en las potenciales candidaturas no de la oposición sino del mismo oficialismo. Hablo de la provincia de Santa Fe, de la provincia de Córdoba, de la provincia de Entre Ríos, de la ciudad de Buenos Aires… si juntamos casi el 90% del padrón electoral de los distritos más importantes del país, y vemos que del kirchnerismo puro y duro no hay absolutamente ninguna figura que pueda avalar el proyecto del matrimonio presidencial. Esto marca la principal debilidad de los Kirchner después de más de 5 años de gobierno…
MHG: Otro aspecto que habrá que analizar luego que termine este conflicto, es el no acatamiento de las decisiones dentro de las organizaciones por parte de algunos integrantes. Eso lo hemos visto con el tema de los autoconvocados de Gualeguaychú por ejemplo…
RG: Hay una riqueza de la sociedad después de años de democracia en donde justamente hay un aprendizaje en ese sentido y donde muestra por otra parte una crisis de representación política que excede en mucho el análisis que estamos haciendo. La crisis de representación política nos aborda a todos. Los partidos políticos deben entender que hay que abrir puertas y ventanas, generar participación de la sociedad porque grandes sectores de la población no se sienten representados
