La enfermedad no es sólo lo que duele, es cómo se vive. Mejorar la condición humana es medicina preventiva

Doctor Néstor Sosa: – Médico especialista en Tratamiento Biológico para la Regeneración de Tejidos y Órganos con Células Madres
– Profesor universitario

MHG: Sé que está en estos momentos está en su consultorio, atendiendo a sus pacientes, mejor dicho escuchando a sus pacientes…
NS: Es así, y no me gusta llamarlos pacientes… son mis amigos…

MHG: Pero a veces en algunos consultorios, hay que ser muy “pacientes”…
NS: Es así. Y como dicen algunos de mis “pacientes”: “Estás equivocado Néstor, yo no soy un paciente. Soy un impaciente, porque quiero solucionar rápido mi problema…”

MHG: Cómo empezó su relación con las células madres?
NS: Mi relación con las células madres empezó en 1987. En ese año fui a Alemania a una fábrica llamada Bruker de aparatos de resonancia magnética e investigadores celulares con resonancia magnética, una de las mejores empresas del mundo. Ahí conozco al Dr. Gening, que no era médico, era físico, quien fue el inventor de un método que se llama RAR, que le dio velocidad a la investigación de resonancia magnética. Él estaba investigando la fisiología del organismo y por ende de las células. Ahí comienzo a interesarme por todo lo que es célula y a leer todo lo referente a células. En el año 2002, otro alemán, Bower, coloca células madres por primera vez en el corazón para algunas patologías cardiacas. Como toda cosa nueva, a veces es aceptado y a veces es rechazada, incluso por los mismos colegas cuando aún no conocen la utilidad del método. Si uno lee la historia de la medicina, al primer médico que en Inglaterra dijo que había que lavarse las manos para no infectar a los pacientes, lo echaron del hospital sus propios colegas. Cuando dos años después se dieron cuenta y lo fueron a buscar, el pobre se había deteriorado tanto psíquicamente que no pudo volver a trabajar nunca más. Volviendo al tema, cuando Bower implanta las primeras células madres en el corazón y le da buenos resultados, nosotros habíamos leído mucho sobre las potencialidades de las células madres porque había muchos trabajos hechos en animales que comprobaban su valor, empiezo a trabajar con un grupo que estaba trabajando en corazón. Después de ver los resultados generales, la evolución, nos dimos cuenta que también mejoraban otras partes del organismo. Busco junto con otro médico un paciente con diabetes y fuimos los primeros en el mundo que pusimos por cateterismo células madres en el páncreas. Lo que recibió muchas críticas, pero actualmente esta técnica está avanzando no sólo aquí sino en el mundo. El Dr. Jening me dijo algo: “No te olvidés de algo: la medicina es ciencia y arte. Ustedes los médicos se olvidan muchas veces del arte médico en nombre de la forma que tiene de trabajar la sociedad y la medicina organizada de esta manera”. Qué significa que sea arte? Que a veces tiene que ser inspiración también. Inspiración cuidadosa, porque nuestro material no es la poesía, ni la letra escrita, ni la escultura, ni la pintura. Además requiere otras condiciones humanas, porque yo a veces tengo pacientes que son pintores, músicos, poetas y usted habrá leído que a veces pueden ser grandes valiosos y a veces pueden hacer daño en la convivencia. El médico tiene que ser al revés, aunque a veces no resulta fácil porque forma parte de la condición humana, debe tratar de ser lo mejor posible como persona, para no hacer daño, para valorar a los otros y para entender cosas simples. A veces uno tiene encima tanta literatura, tanta poesía, tanta filosofía y en la convivencia diaria todo esto no se manifiesta. Cultura es vivir mejor y aprender a ser solidarios.

MHG: Esa es una materia que a veces “nos la llevamos marzo”…
NS: Pero los médicos no nos los tenemos que olvidar, porque lo que a uno le duele en el cuerpo es manifestación de como uno vive. Uno tiene que entender la vida del paciente. Siguiendo con el tema de las células madres, un amigo paciente me dice: "Mirá doctor vos te ponés solo un revólver en la cabeza, porque esto es tan nuevo que por ahí te vas a encontrar con algún loco que no le da el resultado que esperaba y te va a decir que sos un ladrón, un mentiroso…”. Otro amigo me dice: “Alguien en este mundo tiene que correr algún riesgo para tratar de hacer algo que la medicina tradicional no hace”.

MHG: Cuando usted dice “que la medicina tradicional no hace” es porque su método no está dentro de la currícula de los métodos tradicionales que utiliza la medicina?
NS: en Argentina y en el mundo hay médicos de una categoría irreprochable. La cirugía y la tecnología han avanzado notablemente, vemos a diario como se avanza en la investigación de laboratorio y como se avanza en las aplicaciones técnicas. Pero a veces lo nuevo en la aplicación clínica está basado en subterfugios que no tienen nada que ver con la relación humana. Uno no se tiene que olvidar como médico de esa parte humana. Entonces si viene alguien que tomó el Interferom, o que tomó corticoides, o que tomó los medicamentos oncológicos que le dieron y no tiene resultados y va para atrás, a veces él que está arriba te ayuda, te inspira a pensar otra manera de ayudar al paciente. Lo importante es no hacer daño. Porque una persona que padece estas enfermedades lo viene a ver a uno con una esperanza terrible. Esto significa una gran responsabilidad y respeto, porque trabajar con una cosa nueva no es sencillo…

MHG: Usted quiere decir que lo que hasta ahora a nivel de tratamiento su equipo realiza, hay casos en los cuales el tratamiento responde y hay casos que no…
NS: Exactamente. Porque vamos aprendiendo que depende del tiempo de evolución de la enfermedad, de cómo está el paciente, qué impedimentos tiene hasta ese momento. Porque si bien la célula madre es muy buena, tampoco se puede decir que se puede tratar todo. Muchas veces las personas en la desesperación de no haber podido resolver sus dificultades tanto biológicas como motrices o sensitivas, se aferran como una tabla salvadora…

MHG: En nuestro programa hemos conversado con la Dra. Pasqualini, brillante investigadora de 88 años, y nos decía que la última teoría que ella viene estudiando y desarrollando, muestra que uno de los motivos que genera el cáncer es el “disloque” de las células madres…Esto que es maravilloso, de acuerdo a como se encuadre, puede volverse adverso…
NS: Es así. No hay que olvidarse que en el conocimiento, en definitiva, lo único que tratamos de explicar es la naturaleza, desde el punto de vista químico, físico, etc. O sea conocer los porqué suceden todos estos fenómenos de la naturaleza, sino en la enfermedad sino en tros ámbitos físicos y del Universo. Como se va avanzando, la teoría que parecía que hoy era de esta manera, mañana se transforma…

MHG: En su experiencia, aparte de la esclerosis y la diabetes, en que otra enfermedad ha estado trabajando con células madres?
NS: En enfermedades cardíacas, en diabetes, en trastornos circulatorios, en patologías hepáticas, patologías renales y en algunas otras enfermedades óseas.

MHG: Una vez resuelto que se necesita del tratamiento con células madres se realiza un autoimplante o se hecha mano a células madres ajenas al paciente?
NS: Hay tres tipos de células madres. Las Autólogas, que son las de cada uno de nosotros. Estas células se ha comprobado por ejemplo, que en los transplantes de médula ósea dan un gran beneficio, no provocan otra enfermedad, no agravan la enfermedad y no se transforman en un tumor. Son las que nosotros trabajamos y tienen la propiedad totipotencial de reproducir tejidos. Después están las células madres embrionarias, con las que nosotros no trabajamos porque es difícil el cultivo, estas son las que pueden transformarse en un tumor. Esto está en investigación, tienen gran futuro, pero hay que hacerlo con cuidado. Y por último están las células de cordón, que aún a ciencia cierta, con certeza 100%, no se sabe para cuanto van a servir.

MHG: Qué mensaje daría usted a la infinidad de oyentes que estén enfermos, o que tengan algún amigo, o pariente enfermo?
NS: Hoy se suele llamar medicina alternativa a muchas cosas. Yo al comienzo de esta charla le decía que la medicina por la organización que tiene, el médico se ha transformado, a pesar de su capacidad y ganas de atender a la gente, en un empleado de grandes servicios de grandes corporaciones que dicen: vamos a dar salud; y se olvidan de algo elemental quien da la salud? El médico que estudia. Si bien lo hace dentro de una organización, tiene que tener la tranquilidad suficiente para poder comprender no sólo el mal fisiológico, o el mal terapéutico, sino para comprender la vida, la luz y la sombra. Para eso necesita una tranquilidad de trabajo. Hoy se ha olvidado mucho la parte médica, incluso el paciente o el amigo como yo le llamo, se ha olvidado que el médico tiene que trabajar tranquilo. Tendría que trabajar en uno o dos lugares nada más, para así poder estudiar y estar tranquilo. Al haberse organizado mal la medicina y por ende el médico no puede trabajar tranquilo, se ha perdido la consulta. Una consulta médica lleva por lo menos una hora. Por qué? Porque hay que conocer al paciente, cómo vive, y eso evita recetas excesivas de medicamentos, excesivos estudios, da otra comprensión de la evolución de la enfermedad. Es más fácil también para la gente cuando consulta por una enfermedad nueva, porque el médico ha tenido también más tiempo de ponerse al día con las cosas y explicar para qué sirven y para qué no, y evitar confusiones. Yo he aprendido con mis pacientes, de sus dolores de piernas, de brazos… nosotros nos levantamos y nos olvidamos que tenemos piernas, brazos, pero cuando uno se sienta y quiere mover la pierna y esta no responde, ahí empezamos a pensar en esa pierna qué le pasa? Está conmigo o no me permite vivir como vivía antes? La gente lo que necesita saber de las células madres es que hay que consultar y saber que no sirve para todo, que no es mágico, que se cura todo. Hay que definir otro concepto. La medicina muy pocas veces cura, la más de las veces ayuda. Pero la gran obligación del médico es acompañar. Acompañar en comprender que a veces la cura no es sólo de lo físico sino se trata de arreglar la vida en su totalidad. Vivimos en un mundo difícil… Yo me he quedado en este país, mi padre era ferroviario, me costó mucho trabajo estudiar, trabajé desde los 8 años, en la primaria, en el secundario y en la Universidad. Cuando viajé por primera vez afuera, allá por el año 1982, comprendí que si hubiese sido hijo de ferroviario en Francia o Norteamérica, me hubiera sido muy difícil estudiar medicina. Por esa razón rechacé muchas veces ofrecimientos de irme afuera y me quedé acá. Hay que hacer las cosas con respeto y decirle a la gente que las células madres sirven para muchas cosas, que otras están en desarrollo clínico e investigativo, pero que depende de cuanto tiempo lleva su padecimiento biológico, en qué condiciones físicas está en ese momento. Y sobre todo que va a necesitar de la compañía de su seres queridos, sobre todo en las enfermedades que ocasionan dificultades motrices y sensitivas, necesitan de mucha compañía y afecto. Cuando a uno le duele algo, y le duele todos los días, cuando no puede comer, cuando no puede dar un abrazo al ser que quiere, la mirada se empieza a meter para adentro. Muchas veces nace como un rencor y se pregunta por qué me pasa esto? Dios existe? Esto hay que suplirlo con un gran afecto. Y sobre todo hay que enseñar que todo esto es muy lento. Cuando un músculo se altera, volverlo a poner en su lugar tarda mucho trabajo y demora… y esto sucede en otras enfermedades también…

MHG: En un mundo tan tecnificado y seccionado en especialidades, es un gusto ver que usted no pierde esa mirada humana de la totalidad del ser humano…
NS: Los orientales dicen: “la vida es ciencia, arte y la acción, que es el trabajo, necesita de algo fundamental: solidaridad”. Vemos que hoy end ía se invita al individualismo, pero el hombre no es solo, es con los otros. La única forma de convivir, es ayudándonos. No es fácil, todos los sabemos, lo que es difícil es llevar a cabo todas estas cosas buenas que son necesarias. Después entramos en un capítulo que espero alguna vez la Humanidad comprenda: que no es sólo ganar dinero, es convivir con los otros, y que ese dinero que sirve para tanta creación, para tanta investigación, para tanto avance de muchas cosas materiales, tiene que servir para estar todos mejor. Si en una ciudad como Rosario tenemos mucha gente que está bien, pero muchas otras son pobres, viven en una casilla, no tienen trabajo, de ninguna manera vamos a tener salud. Porque la medicina preventiva no es sólo decir que la persona coma bien, que corra, que camine… es que viva dignamente, que viva de su trabajo y que con el esfuerzo propio pueda educar a sus hijos, tener una casa, convivir. Uno como médico tiene la obligación de ver toda la realidad, porque la enfermedad no es solo lo que duele, es como se vive. Mejorar la condición humana es medicina preventiva.