“Robledo… Benítez… Unamuno… Deheza…. Ares… Lorenzo Miguel… traicionaron a la democracia”
Dr. Julio Carlos González: Secretario Técnico del Presidente Juan D. Peròn y luego de la Sra Marìa Estela Martínez de Perón, Presidente de Argentina luego del fallecimiento del Gral Perón en 1974.
MHG: En sus cátedras Cómo relaciona lo ocurrido en 1861, en Pavón; con el golpe del 76?
JCG: La identidad de vocablos es muy sintomática: Procesos de Organización Nacional y Proceso de Reorganización Nacional, esas son las denominaciones, pero substancialmente significa la hegemonía del poder anglo – porteño contra la provincias de la República Argentina.
MHG: Siguiendo con la identidad, se han matado a tantos gauchos en aquella época y a tantos argentinos durante el gobierno militar.
JCG: Exactamente. Los asesinados fueron, según el coronel Felipe Varela, 50 mil en todo el país, la famosa guerra de policía que desató (Bartolomé) Mitre contra las provincias del interior que no acataban el poder porteño de Buenos Aires. 50 mil muertos son los que se contabilizan en el manifiesto de Varela. Un genocidio, prolegómeno del que vendría después.
MHG: Y una Constitución, la de 1853, en la que aparecía una estructura económica basada en el estatuto de Hacienda y Crédito Público de la Confederación Argentina
JCG: Ese estatuto fue la antítesis de la Constitución en el orden económico, ésta fue hecho por (Juan Bautista) Alberdi y establecía como base de los recursos argentinos los empréstitos y las concesiones bestiales de todas las tierras públicas. En cambio el citado estatuto fue bastante parecido a lo que fue la constitución del 49. Primero, establece como deber número uno del gobierno instaurar el servicio público de crédito público, esto es la moneda abundante y barata. Porque decía (Mariano) Fragueiro, autor de la Constitución de 1853, la de diciembre de 1853: es una hipocresía promover la inmigración y no darle a un inmigrante los recursos elementales, como ser un crédito a largos años para que tenga su casa sobre un pedazo de suelo patrio y desarrollar así su industria o su actividad agropecuaria. Eso es importar esclavos para que sigan siendo esclavos porque ni siquiera el idioma conocen. Si no hay crédito público no hay inmigración ni hay civilización.
MHG: Estos conceptos atávicos pero de profunda raigambre nacional estaban en el pensamiento último de (Juan Domingo) Perón?
JCG: Éstos fueron la médula de la acción económica del presidente Perón, acción del gobierno, sustituir el país agro exportador por la Argentina industrial, técnica y científica, con pleno empleo y pleno consumo de los argentinos. Para eso se recurrió a la nacionalización de Banco Central, porque por el Pacto Roca – Runciman del 1º de Mayo de 1933, el BCRA era mixto, anglo – argentino, y, en segundo lugar, se nacionalizaron los depósitos bancarios, el capital de los bancos formado por los depósitos que hacen los ahorristas, y prestan esos ahorros, porque se parte de la base que no van a ir todos a retirar el dinero. En cambio, la nacionalización de los depósitos bancarios por medio de un decreto en 1946 determinaba que todos los depósitos hechos en cajas de ahorros en los bancos privados o públicos, casa matrices o sucursales de todo el país, se recibían por cuenta y orden del BCRA, en consecuencia el “central” atesoraba el ahorro de todos los argentinos y dueño de ese caudal inmenso de ahorro que formaban los bancos privados y públicos, el país abrió tres grandes canales; uno, el Banco de Crédito Industrial, para el desarrollo industrial; Banco Hipotecario, para la construcción de viviendas y el Ministerio de Obras Públicas, para la creación de la gran infraestructura de obras públicas realizadas no por concesiones, sino por el ministerio, como fueron las colosales obras del aeropuerto de Ezeiza, el dique de Escaba y el gasoducto Comodoro Rivadia – Buenos Aires, hecho por el ingeniero Julio Conessa, 800 kilómetros hechos con material totalmente argentino.
MHG: La presidente María Estela Martínez de Perón comentó con ustedes, en su momento, la posibilidad de renunciar?
JCG: No, la presidente soportó el legado que había recibido por las circunstancias que determinaron la muerte de Perón, con todo estoicismo y valentía, con ascetismo, es la única presidente, de los últimos tiempos, que ha sido fotografiada todos los días y televisada firmando en su despacho presidencial, desde la ocho de la mañana hasta las doce del mediodía. Hay que diferenciar a una persona con conocimientos de una persona responsable. La presidente carecía de algunos conocimientos pero tenía la responsabilidad que se le explicara decreto por decreto qué es lo que iba a firmar. Firmaba convencida, por eso, caído su gobierno no pudo impugnarse ninguno de sus decretos y ninguna de las leyes básicas que determinaron la estructura industrial, técnica y científica que se reinició con le tercer gobierno del General Perón.
MHG: La influencia sobre ella de (José) López Rega hasta dónde llegaba?
JCG: La influencia de López Rega en el orden privado sobre ella, lo ignoro. Pero en cuanto a los actos públicos del estado, esto es las leyes y los decretos, López Rega jamás se inmiscuyó. Le voy a dar una referencia muy concreta: siendo yo Director General de Asuntos Jurídicos y después Secretario Técnico, López Rega un dia viene con un decreto otorgándole a una compañía brasileña el derecho de venta a la Argentina y ésta la obligación de compra por 50 años de todo el hierro que el país necesitara, tanto para el sector publico como para el sector privado. Firmaban por el Brasil ocho generales retirados y refrendaba el intendente municipal de un pueblo de Brasil en la que se encontraba la compañía. Por Argentina firmaba la presidente por medio de un decreto que establecía un verdadero acuerdo comercial. Eso era un escándalo porque no establecía el precio del hierro, ni las cantidades, se establecía sólo la obligación de Argentina de quedar sometida a Brasil en materia de compra de hierro, al precio que los brasileños quisieran y en comprar las cantidades que ofrecieren. La presidente me trae el decreto, le digo que no podía opinar sobre una cuestión de esta naturaleza la cual requiere un estudio que me iba a llevar por lo menos 24 horas. Al día siguiente, la presidente había firmado el decreto, en presencia de (José Ver) Gelbard y de López Rega. Cuando llego a mi despacho, la presidente me dice que no lo registre, que lo analice y retenga el decreto. Al día siguiente le llevo el dictamen firmado por mí y varios profesionales dado cuento del carácter lesivo del mismo… la presidente me pidió el decreto, rompió su firma y dijo que no firmaba porquerías… les dijo a Gelbard y López Rega: este decreto no tiene más vigencia.
MHG: En los últimos tiempos la presidente sentía un aire de golpe de estado? . Es más: considera que dentro del gabinete había algún ministro o funcionario que estaba más convencido de aliarse con los militares que con la presidente?
JCG: Así es, había muchos. Por eso había a cada rato cambios de ministros porque cada ministro que juraba, a las 24 horas estaba conspirando para buscar la renuncia de la presidente con juicio político y que asumiera el Dr. (Ítalo Argentino) Luder. Ocurre que Luder era el alter ego de (Emilio) Massera y pretendía gobernar el país con los criterios económicos de (Domingo Felipe) Cavallo y (José Alfredo) Martínez de Hoz y luego promover la candidatura de Massera como candidato extra partidario con los votos peronistas y con el apoyo de los gremialistas peronistas. Al mantenerla a Isabel Perón en el gobierno y sostener su acción y actos de gobierno, Massera fue el peor enemigo y eso determinó el cautiverio para Isabel y para mí de 7 años.
MHG: Usted estuvo detenido 7 años?
JCG: Sí, desde el 24 de marzo de 1976 hasta abril de 1983. Es el cautiverio político más largo que se hubo soportado en el país. A nuestros dos subsecretarios, Julio Noacco, jurista de renombre internacional; y Luis Caballero, primer gerente del Banco Central, debido a los interrogatorios y la tortura psíquica, murieron ambos de un ataque al corazón.
MHG: Quiénes estuvieron conspirando con este golpe: sectores políticos…?
JCG: Las Fuerza Armadas, dirigentes sindicales, ministros y dirigentes políticos.
MHG: Quiere nombrar a alguien?
JCG: Ángel Federico Robledo; Antonio Juan Benítez, que era de Rosario; Miguel Unamuno; José Deheza y Roberto Ares, ministros que traicionaron al país Le voy a contar el escándalo de Roberto Ares, vieja figura del peronismo y ministro del interior el 24 de marzo del 76. Durante todo el día 23 fue inhallable, llega a la casa de gobierno a las 10 de la noche en momentos que estaba reunida la presidente con los ministros, los legisladores, los gobernadores, analizando la realidad de la situación y escuchando al ministro de defensa quien había estado reunido con los comandantes. El Dr. Ares manifiesta al llegar que estaba anonadado ¡me dicen que estamos al borde de un golpe de estado, desmiento eso rotundamente, estoy cenando con el jefe de Policía General (Albano) Harguindeguy, -luego ministro del interior- , y hay un perfecto orden dentro del país, lo que esta noche va a ver es un gran operativo antisubversivo. Luego manifiesta que no podía dejar a sus invitados con los platos por la mitad, por o tanto se iba a retirar. Ese fue el rol del ministro del interior, el custodio de la seguridad del estado y del gobierno en el momento más terrible institucionalmente para el país.
MHG: Tiene nombres para el sindicalismo, para el empresariado?
JCG: En el sindicalismo Lorenzo Miguel era un hombre que estaba vinculado íntimamente con Massera, fíjese que cuando estábamos ambos detenidos en el penal de Magdalena manifestaba con toda alegría que Massera le había llevado un ramo de flores a la madre. Evidentemente con esas interferencias en el país que sostenían el poder militar que venía de los viejos tiempos, era imposible gobernar.
MHG: Usted manifiesta en una nota que en realidad este golpe se hizo para tumbar todas las chimeneas que había puesto en marcha Perón, cree que Isabel hubiera mantenido esas chimeneas en pie, cree que si el gobierno hubiera terminado su mandato, cómo imagina la gestión?
JCG: Lo imagino de la siguiente manera. Un elenco de ministros en el gabinete del Dr. (Emilio) Mondelli, primera vez que en Argentina 5 oficiales superiores de las Fuerzas Armadas, con títulos universitarios bien logrados, toman a su cargo la responsabilidad de dirigir la economía; ministro de hacienda, coronel, abogado y Dr. en Ciencias Económicas, Juan Carlos Lorenz, su declaraciones al asumir el cargo: “no tomaré empréstitos porque la historia de Argentina, es la historia de los grandes escándalos concertados para el despilfarro. Seré inalterable como los fue el General Perón en esta materia.” Secretario de comunicaciones, general Ernesto de la Crocce, crear la gran empresa nacional de materiales para las comunicaciones. Capital humano: ingenieros civiles, ingenieros de las tres armas, un listado del material para comunicaciones para los sectores público y privado. Por una ley se otorgaba a todas las empresas productoras de materiales la garantía que el estado le compraría su material y había 18 empresas con las que se podía hacer la licitación correspondiente, no cayendo en la unilaterización, como en la época de (Juan Carlos) Onganía, con la ITT (International Telegraph and Telephone), con la Siemens.
MHG: Cuáles fueron las últimas palabras que intercambió con la presidente?. Luego de haber estado detenidos han tenido contacto?
JCG: Las últimas palabras que me manifestó la presidente, cuando estábamos en aeroparque y teníamos que ir a Olivos, nos dicen que bajemos porque podía estallar un motor y ocurrir una desgracia, me dijo bajemos, pura acción psicológica. Después no la vi más hasta una carta que recibí hace unos meses de su parte, en la que manifiesta que las puertas de su casa siempre estuvieron abiertas para mí. Tengo que ir a visitarla a España.
MHG: Va a ir?
JCG: Si tengo los recursos, si.
MHG: Me ha emocionado que usted haya renunciado al dinero que le correspondía por indemnización, porque era convertir al estado en deudor de de los que llevaron adelante esta rebelión, era legitimarlos…
JCG: Eso lo hice y manifesté en una carta dirigida que Elpidio González había hecho lo mismo con su jubilación en la década del 30 de vicepresidente y que si actuamos de esta manera en el siglo XX, puede ser que en el siglo próximo se sume un tercero y entonces la ética no será una palabra hueca, una oquedad, sino una realidad efectiva.
