Lusminda del Carmen Kusy: – madre de Juan Carlos Silva, ex soldado combatiente de Malvinas
MHG: Qué ascendencia tiene su nombre y apellido?
LK: Ucraniano. Mi apellido y el nombre son raros. Mi padre era ucraniano-polaco. Mi nombre era Ludmila, pero lo escribieron mal… hace tantos años… quedó Lusminda y ahora de grande a mí me gusta.
MHG: Usted ha trabajado sobre el tema salud en Malvinas. Hay un libro escrito por los doctores coroneles Enrique Ceballos y José Buroni, titulado “La medicina en la guerra de Malvinas”. El coronel médico Dr. Ceballos no quiere hablar porque ha tenido problemas con los propios y con los ajenos.
LK: En realidad este es un país autoritario, acá o sos mi amigo o sos mi enemigo. Mi hija está en el CONICET, es investigadora científica y todo lo que ella investiga acerca de la pobreza y el trabajo infantil, desde arriba le dicen que no es verdad. Te aprietan, te controlan y te vigilan. Esto le ha pasado al doctor Ceballos, sobre todo en el tema de las enfermedades. Eso es así de simple. Cuando uno sufre cosas así, la persecución o persecución ideológica existen en nuestro país, es ahí donde realmente está la cuestión… me parece.
MHG: Qué la llevó a hacer este trabajo?
LK: Los derechos que les habían sido negados a los ex combatientes, sobre todo como la salud. Nunca fueron tratados. Cuando salieron, buscaban trabajo y lo encontraron, lo sé por experiencia porque mi hijo se quedó en Buenos Aires y enseguida encontró trabajo, encontraban trabajos buenos como ENTEL, pero nunca tuvieron asistencia psicológica, tan necesaria para un chico que tenía 18 años, que nunca había sufrido y se encuentra de golpe con lo que es una guerra…
MHG: Su hijo tenía 18 años?
LK: Sí, porque a mi hijo le tocó el servicio militar, le tocó estar en Malvinas, pero estaba destinado al Gral. Belgrano… gracias a Dios que lo puede contar. En setiembre del año anterior ya estuvo destinado en Río Gallegos… ese fin de año ya no lo vi , no pudo venir porque estaba lejos, de cuando en cuando me llamaba por teléfono. Después cuando se desata la guerra no me imaginé nunca que mi hijo iba a estar tomando Malvinas… los días siguientes no tenía ninguna noticia de él hasta el día 14 de abril, donde me contaba todo lo que había hecho, que estaba bien y que le mandara cigarrillos. Ese momento fue terrible porque era algo inimaginable, que un hijo estuviera participando en una guerra. Un chico que nunca había tenido experiencias … salvo estar la casa e ir al colegio. Recibí noticias en mayo y después nunca supe más anda de él. Cuando la guerra había terminado, estuvo con los ingleses que lo habían capturado y traído al país, pero me enteré como a los 7 días que había terminado la guerra que estaba vivo. No los dejaban hacer nada, ni llamar por teléfono. Por eso los familiares sufrimos tanto.
MHG: En este ensayo usted toma testimonio de los soldados e insiste en el tema de la salud.
LK: Un ex combatiente que es amigo de mi hijo y vive en Corrientes, Orlando Pascua, trabajó mucho el tema de Malvinas, porque ellos no hablaban del tema. Muchos de ellos fueron amenazados y callados cuando vinieron de la guerra, los hablaban antes de salir, que no tenían que contar lo que había pasado, ni escribir acerca del tema Malvinas, ni firmar ningún documento. Todo lo llevaron en silencio, todo es dolor, sufrimiento. Para ellos fue terrible porque, de noche no dormían, se quedaban encerrados…
MHG: Sólo hablaban entre ellos…
LK: Entre ellos sí hablaban, ellos decían que los ponía bien hablar con sus pares. Orlando Pascua, hizo un trabajo en Corrientes, los testimonios son terribles, hay videos. Viajo seguido a Corrientes, lo veo continuamente, sigue trabajando en el tema, es periodista. Lo que ocurrió, en realidad es que llevaban a los jóvenes soldados y les decían que tenían que ser enfermeros y no estaban capacitados para tal cosa.
MHG: Cuando usted se refiere a un video realizado en Corrientes, allí hablan de todo, incluso de los estaqueos que sufrieron los soldados?
LK: Exactamente. Sufrieron estaqueos…hasta asesinaron a un chico, cuentan que cuando llegaron no sabían nada, pasaron de un clima totalmente de calor para llegar a un clima frío… los chicos contaban que se escapaban de noche para buscar algo para comer, uno de ellos se quedaba con la guardia y el otro salía. Y muchas veces los descubrían y aunque se les decía que fueron a buscar comida, no había forma de hacerles entender eso, y los estaqueaban. Esa es la verdad…
MHG: Esto indica que la desatención del soldado, en líneas generales, comenzó en plena guerra?
LK: Por supuesto, comenzó en la guerra. Por parte de los militares. Y la sociedad nunca los aceptó, nunca los reconoció como héroes. Fíjese lo que vemos acá en Rosario, los ex soldados combatientes de Malvinas son tan solidarios, trabajan para la comunidad. También conozco a los muchachos de Mar del Plata, aunque allí se rehabilitaron mucho, la gran mayoría es profesional.
MHG: La mayoría de las lesiones son más psicológicas que físicas?
LK: Son más psicológicas, totalmente. Porque al no ser tratados, por ejemplo, cualquier ruido fuerte los hacía sobresaltar y volver en el recuerdo a la guerra. El sólo recordar eso le comprime el corazón a una persona que sufre tanto. Yo le dije una vez mi hijo que espalda que tenía y él me contestó que la tenía “de tanto hacer pozos para enterrar a mis compañeros”. Eso fue terrible. Jamás le pregunté más nada, porque él no contaba. Pero sí, los que más sufren son lesiones psicológicas, lo que los médicos llaman estrés post traumático. Ese síndrome dicen que es común en todas las personas que van a la guerra.
MHG: Cómo fue la vida en su casa, ha habido un antes y un después de Malvinas?
LK: Si hay un antes y un después, incluso hace unos años padecí un cáncer que tiene nombre y apellido. Ahora ya estoy bien, gracias a Dios. Pero es terrible, el sufrimiento de una madre cuando no se hace palabra se hace síntoma. Tuve un cáncer de colon, es una de las consecuencias. En Corrientes, cuenta Pascua, murieron muchos padres… Rubén Rada, presidente del centro de ex soldados combatientes de Rosario, cuenta que su padre iba a llorar al fondo de la casa para no hacerlo delante de la madre… en los primeros cinco años muchos padres murieron del corazón. Hablando con gente para realizar este ensayo, me decían que, por ejemplo, muchas madres también murieron en los primeros cinco años, el PAMI hizo un relevamiento de los casos.
MHG: Nos contaban los ex combatientes que se habla mucho de Malvinas, pero ellas están en silencio, dicen “no queremos permanecer en silencio, necesitamos hablar, y también algún gracias” ¡Qué deuda importante al respecto!
LK: Hay un deuda muy grande con los ex combatientes. Ellos necesitan hablar, imperiosamente y necesitan ser reconocidos.
MHG: Y su hijo que hace?
LK: Él están en Misiones, en Oberá, con su familia. Pero él sigue siendo un chico, su pareja es muy especial, una señora más grande, vive una vida más tranquila. Trabajó mucho para los ex combatientes, en un momento dado cuando era más joven, pero ahora trabaja en sus faenas y vive bien.
MHG: Este ensayo escrito por usted ha sido terapéutico?
LK: Sí, lógico, pude enderezarme con todo eso, porque nunca nadie se ocupó de ellos, sobre todo de su salud… mínimamente tienen trabajos de acuerdo a las posibilidades de cada uno, pero igualmente la salud es una obligación de parte del estado… hay una excepción, la EPE (Empresa Provincial de Energía de Santa fe), en aquel momento tomó a 10 jóvenes y los asistió psicológicamente.
