Así como no existe umbral para el asombro tampoco existe piso para la degradación institucional. Esta semana la incontinencia verbal y/o exabruptos de distintos dirigentes políticos así lo corroboran. Desde las bancas del Congreso Nacional algunos legisladores tuvieron expresiones con lenguaje más propias del hampa que de la política. Otros rayando en la estupidez indigna de un legislador. Y otros dirigentes de alta responsabilidad política cuanto menos con insensatez y ó desesperación.
Mientras se aprobaba en el Senado el per saltum, el titular del bloque oficialista Pichetto desafiaba al presidente de la Corte Suprema de Justicia Ricardo Lorenzetti diciéndole: “A mí no me gusta cuando hablan en general, me gusta cuando son más precisos. El presidente debería haber dicho si tiene una presión, que diga a ver quién lo presiona. Creo que tienen que hablar claro de una vez”. Esta reacción cuya traducción se encuentra en un término soez, es en respuesta al límite que el Dr. Lorenzetti impuso a las presiones políticas y económicas a propósito del 7D. Mientras esto ocurría, veintiocho senadores se expresaron en un documento por la no re-reelección. Por Santa Fe la senadora Latorre no ratificó el documento.
Mientras tanto en Diputados el responsable político de la Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque; atacó al socialismo santafesino calificándolo como narcosocialismo. Este exabrupto e intemperancia que denigra la discusión en el Congreso, se contradice con lo exigido por Pichetto al máximo responsable del poder Judicial. Si Larroque tiene información que lo lleva a hablar de narcosocialismo, debería efectuar la correspondiente denuncia judicial. En este juego del todo vale a la hora de sacar réditos políticos con el negocio de la muerte: la droga; el Presidente del FAP, Hermes Binner; dijo primero que la policía santafesina de la cual él fue el máximo responsable durante cuatro años y ahora lo es su hombre Antonio Bonfatti; se formó en veinticuatro años de justicialismo. Por carácter transitivo de comprobarse la vinculación de algunos policías santafesinos con las bandas narcos, Binner al igual que Larroque, pero a la inversa, está diciendo que su policía se formó en el narcojusticialismo. A propósito de Binner sería interesante que algún fiscal le pidiese precisiones sobre las declaraciones que emitió sobre el tema droga, cuando dijo: “saben todos que la marihuana entra por la ruta 11 y la cocaína por la 34”. Sobre este terrible flagelo de la droga esta semana se apresó en Argentina a uno de los hombres importantes, jefe de un cartel colombiano. Esto, señores políticos, está indicando que a lo largo y ancho de nuestra geografía, nuestra patria es la elegida por estas bandas del delito. No sería más sano para la sociedad toda que en vez de acusarse por las supuestas vinculaciones de unos y otros con los carteles, se juntasen para combatirlos?
La diputada Lilita Carrió en su afán confrontativo con el gobierno ya no piensa cuando habla, dijo:” Qué van a ofrecer fuera y dentro de la escuela secundaria a cambio del voto? Dinero? Acaso droga?”
Otra legisladora, en este caso la ex integrante de la Alianza hoy representante del Frente para la Victoria, Diana Conti, manifestó a propósito de la re-reelección de la Presidente Kirchner: “La alternancia por la alternancia misma, boba y obligatoria, es ridícula. No se debiese obligar a elegir por alguien que no concita interés cuando hay una estadista que está dispuesta a seguir sobre todo después de muchos años de democracia boba”. La magnitud de estas declaraciones que agravian y agreden indiscriminadamente, debiesen ser motivo de un pedido de rectificación dado que ofenden a un número enorme de argentinos que en plenitud del derecho eligieron y/o fueron elegidos a lo largo de estos veintinueve años ininterrumpidos de democracia. No sé cuál será el recuerdo popular que el día de mañana la nación argentina guarde de la Sra. Diana Conti; pero quien ya ostenta reconocimiento y prestigio político en su país y en gran parte del mundo, Luis Ignacio “Lula” Da Silva, declaró “la democracia es un ejercicio de alternancia de poder, no solamente de personas, sino de sectores de la sociedad. Cuando me reeligieron presidente de mi sindicato con el 92% de los votos, convoqué a una asamblea y decidí que ningún presidente del sindicato pudiera ser presidente más de dos veces”
