Suya será la culpa, suyo será el castigo – Diario La Capital

Como sucede en la vida, buscando material periodístico, me topé con esta frase: “¡desgraciada la generación cuyos jueces merecen ser juzgados!” Así como la energía es la columna vertebral de la economía; la justicia es la columna vertebral de una sociedad que se respeta. Respetarse significa nacer, crecer y desarrollarse en valores. Argentina viene perdiendo el rumbo y hay una sociedad que lo permite. La política chirle se deforma en distintas conveniencias. Las oposiciones miran los acontecimientos diarios como si estuvieran en una tribuna siguiendo un set entre Nalbandian y Nadal. El gobierno de Cristina Kirchner se atrinchera –no a sus convicciones- a sus cargos, intentando que el tiempo transcurra y nada ni nadie los aleje de su porcioncita de poder, que hoy –con sus muy escasas excepciones- son porciones de negocio. La Presidente se abraza a Amado como un náufrago a una tabla. Y mientras tanto Argentina deriva. Deriva y acumula o mejor dicho, deriva en su acumulación de problemas sin resolver. Ya no se trata de la pulseada entre el gobierno y Clarín y La Nación, se trata de la incipiente falta de gobierno, de proyecto, de planificación. El presidente Kirchner llegó a la máxima responsabilidad política en nuestro país, en medio de un enorme proceso de despolitización. Un logro no discutible fue su obstinación, para lograr que la política vuelva a interesar. Recuerdo que cuando no quiso ir por un segundo mandato, decidió que sea su esposa la encargada de gobernar, porque Argentina necesitaba fortalecer su institucionalidad. Hoy, las instituciones tienen las rodillas temblorosas porque no existe respeto y obediencia por los poderes republicanos. Vamos pasando de tema en tema, sin concluir, sin resolver, eso sí, perdiendo siempre oportunidades.
Cuando arrasa el agua, pierde la gente, y los gobiernos llegan tarde; cuando arrasa la sequía, pierde la gente y los gobiernos llegan tarde, pero eso sí, vuelven a hablar de las obras, esas que siempre se presupuestan y nunca se realizan. Cuando los trenes chocan, mueren centenares de personas y los gobiernos llegan tarde; y lo que es peor no sólo se desvanecen las culpabilidades sino que tampoco se trabaja en la solución. Cuando se producen “ajustes de cuenta” y muere la gente, los gobiernos ni siquiera llegan tarde, no llegan. Dado que no llegan en la lucha contra el narcotráfico. No llegan en la lucha contra la corrupción. En realidad no llegan, o llegan tarde, porque no hay vocación de servicio.
Una y otra vez me interrogo sobre los motivos por los cuales Argentina produce con fluidez avances y retrocesos de magnitud extrema. Fue vanguardia en su educación e intelectualidad. Obtuvo premios nobeles en importancia. Fue pionera en su sistema de salud y aún hoy, con todas sus imperfecciones sigue siéndolo. El derecho a la salud en Argentina no se discute, en Estados Unidos casi le cuesta el gobierno a Barak Obama. Fue vanguardia en lo científico-tecnológico con el agua pesada, con la siderurgia, con el gas y el petróleo. El modelo YPF del General Mosconi, fue tomado como ejemplo por Brasil, Bolivia y Uruguay. Argentina fue vanguardia en la distribución de la riqueza, en el año 1972 tenía el 74% de su población dentro de la clase media, 4% de pobres, 6% de desocupados, 0% de indigentes. Veinte años después, llegamos a un 60% de pobres…
Ayer teníamos un vicepresidente de la Nación (Julio Cobos) que se despegó del proyecto presidencial, pero se “atornilló” a su cargo. Lo hemos dicho varias veces, no fue lo correcto. Hoy tenemos un vicepresidente cuya honorabilidad es altamente sospechada, quien denuncia públicamente hechos ilícitos por los cuales debió oportunamente haber acudido a la justicia, sin embargo se abroquela a su cargo y en la sospecha es abrazado por la Presidente de la Nación. En el medio vuelve YPF… En 1958, Perón escribió en “La fuerza es el derecho de las bestias”: “Cuando llegué al gobierno ni los alfileres se hacían en el país. Los dejo fabricando camiones, tractores, automóviles, locomotoras, etc. Les dejo recuperados los ferrocarriles, los teléfonos, el gas, para que los vuelvan a vender otra vez. Les dejo una marina mercante, una flota aérea, etc. A qué voy a seguir? Esto lo saben mejor que yo todos los argentinos. Ahora espero que el Pueblo sepa defender lo conquistado contra la codicia de sus falsos libertadores. Esta será una prueba de fuego para el Pueblo argentino y deseo que la pase solo y solo sepa defender su patrimonio contra los de afuera y contra los de adentro. El Pueblo conoce a sus verdaderos enemigos. Si es tan tonto que se deja engañar y despojar, suya será la culpa y suyo será el castigo”

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