Sociedad y política – Diario La Capital

Facundo Cabral encontró la respuesta al gran problema del desentendimiento en las sociedades: la injusticia; cuando dice “vuele bajo porque abajo está la verdad, eso es algo que los hombres no aprenden jamás”. Por estos días especialmente, en nuestra sociedad argentina, inmersa en un año calendario lleno de definiciones electorales; se debiesen tomar los dichos de Cabral, como el manual de procedimientos de todo político bien intencionado. Se advierte en nuestro país la necesidad de reencauzar el hilo conductor de su organización patria. No está mal que los argentinos replanteemos nuestro punto de partida hacia el encuentro con el prójimo. Nuestra sociedad está dando, en los distintos actos eleccionarios que han acontecido; respuestas diferentes a las preguntas de los problemas anunciados. O acaso un acto comicial no representa un diálogo de pregunta y respuesta que permite la elección de la resolución de los problemas cotidianos para la construcción de una sociedad más justa?. El derecho que existe en esta oportunidad maravillosa debe ser ejercido con la mayor de las responsabilidades. El volar bajo no significa claudicar los sueños altos, implica involucrarse en la necesidad del otro sin deformaciones. Soñar no significa no razonar, porque al razonar encontramos los límites. Y los límites hablan de las capacidades que tienen los dirigentes y su pueblo para el diálogo político. Bien lo plantea el Dr. Rodolfo Terragno en su último libro “Urgente llamado al país”, cuando abundando en los temas centrales advierte sobre la necesidad de comenzar ya, en base al acuerdo y al consenso, la construcción de una sociedad más digna que la actual. Y cuál sería la razón de ser de esta urgencia en la aplicación de políticas de Estado para nuestra Argentina?. Sencillamente distribuir la riqueza de un modo más justo. Hablar hoy de riqueza implica fundamentalmente la oportunidad de participar en la distribución de la riqueza del conocimiento. Argentina ya debe ponerse manos a la obra para formar generaciones que a su vez formen a otras, que asuman el compromiso de mejorar la condición humana. La política debe tener a sus mejores hombres y mujeres que ostenten sensibilidad para comprender los mayores dolores de la sociedad y capacidad para intentar solucionarlos. Es tan grave el problema de la pobreza cuando se lo examina, que no se puede dejar en manos de improvisados, voluntaristas, ignorantes y/o corruptos; el desamparo y el dolor que muestra cuando tenemos la valentía de mirarla al desnudo. En estos largos días Rosario vive el dolor de las sucesivas muertes provocadas porque no se ha tenido en cuenta al otro como semejante. No hay explicación, salvo vergüenza, cuando se intentan respuestas sobre el por qué de los accidentes en las obras en construcción. La inmoralidad además, está dada en justificar esas muertes evitables tergiversando el protagonismo de la responsabilidad. “Los trabajadores, -como dice Narciso Canteros- , no somos suicidas, nos hacen construir edificios inteligentes con la más rudimentaria protección para nuestras vidas… de esta manera nos matan”
Narciso con un cajón de manzanas, diseñó una maqueta de alta ingienería, donde muestra el procedimiento que debe realizarse a la hora de la construcción de un edificio, para evitar accidentes y muertes. Resulta de tal claridad su explicación acompañada por su cajoncito de manzanas, que el Ing. Gabellini, experto en seguridad e higiene, no sale de su asombro diciendo “no podría explicarlo mejor”. Narciso tampoco podría explicar mejor la soledad y el desamparo al que son sometidos sus compañeros cuando narró la última muerte, la de Marcelo Maldonado: “la atención en su muerte sólo acaparó treinta minutos. En ese lapso estuvieron los medios de comunicación y los vecinos del lugar… después la indiferencia siguió su curso… sólo la familia lo llora”. Narciso, como otros tantos Narcisos, todas las mañanas deja la villa donde vive y se despide de sus hijos con un beso, con la principal aspiración de poder volver a la noche para darles otro beso… Si los dirigentes políticos no sienten como propio el dolor de estas absurdas muertes, equivocaron su camino, no sólo en la política, en la vida.
En Santa Fe se está a pocos días de dialogar los unos con los otros a través del voto. Santa Fe quiere elegir el proyecto político a través del cual mejorar su relación con la vida. Hoy se puede decir que hay dos proyectos políticos y tres candidatos. El oficialismo expresado a través del Dr. Antonio Bonfatti, puede exhibir una propuesta política con sus logros y falencias, por lo ya realizado en los últimos cuatro años. El diputado Agustín Rossi tiene un proyecto político para gobernar Santa Fe, el cual puede mostrar con sus logros y falencias. Miguel del Sel es el tercer candidato.