No quiero dejar pasar lo ocurrido el domingo pasado en Marcos Juárez (Córdoba). Es un pequeño ejemplo que quiero atreverme a leerlo. Ganó un líder peronista que no lo hace desde el partido ni reivindicándolo, sino con un realineamiento de sectores de personas con distintas miradas políticas que se unieron para llevarlo a la intendencia, tras detectar los problemas que los unen, y que confían en que Germán Font resolverá. Ese escenario es pequeño, pero creo que no es descartable: el de gente que se une con sensibilidades políticas diferentes ante el hartazgo de la política tradicional, incluido Milei.

Si lo de Marcos Juárez marca un kilómetro cero, sería el de algo distinto, nuevo, no lo tradicional.

También Infobae conversó con Emilio Tenti Fanfani, sociólogo experto en educación, ante el resultado de las pruebas Pisa 2025. “Lo que más me llamó la atención es la caída en los países occidentales frente al progreso/mantenimiento de los de Asia. Me inclino por pensar en un problema cultural estructural más que pedagógico. El tiempo que existía en forma tripartida con pasado, presente y futuro, se vino abajo. Hoy vivimos en Occidente en una especie de presente absoluto. El pasado no le interesa a nadie. El futuro es incierto, ya no es una promesa. ¿Qué les ofrecen a los jóvenes de hoy las sociedades actuales? En vez de ser la salvación, el progreso, la justicia, la igualdad, les ofrece una sociedad dónde el futuro es la guerra, incluso el presente«, analizó.

El futuro no los tracciona ni los impulsa a hacer esfuerzos: “¿Para qué los voy a hacer? ¡Vivamos la vida hoy!”

El planteo de Tenti Fanfani lleva a preguntarnos si para la juventud que vive en la inmediatez del presente, lo educativo sigue siendo atractivo.

Ahora bien, sin lo educativo, ¿cuál es el camino que les permite la satisfacción del consumismo ya?

Si el desafío hoy pasa por construir futuro contradiciendo ese inmediatismo en el que parecen sumergirse los jóvenes -añado- dentro de un escenario gelatinoso, lo que queda claro -al menos a esta cronista- es que la salida individual no es alternativa. Al contrario: lo obtura. Los grandes cambios siempre los protagoniza la sociedad y, en general, siempre la política va detrás. Y la sociedad necesita para ello un nosotros. Sin este pronombre personal de la primera persona plural, es imposible.

La Sastrería de Raúl Timerman analizó a Rodrigo Zarazaga, jesuita, hosco, politólogo, figura que cruza territorio y academia, pobreza y élites, religión y política, sin terminar de encajar en ninguno de los casilleros habituales. Así fue presentado. Este sacerdote, voz de la conciencia política, el 5 de agosto pasado convocó a construir una coalición de los argentinos de bien. Dijo que “la política tiene que ser una vocación, la de transformar la realidad para el bien común de todos”.

“Creo que hay que incentivarla en vez de destruirla”, advirtió. Y aportó un dato (al 2026) a través del Instituto Universitario CIAS, a propósito de la inmediatez que viven los jóvenes en este caso en los barrios populares: el 40% de los consultados dice que en sus hogares se recortó el alimento. El 57% dice que debieron pedir plata prestada (respuesta múltiple), 68% a familiares/amigos, 39% a prestamistas.

En cuanto a la escolaridad, el 42% de los jóvenes encuestados de entre 19 y 24 años abandonaron la escuela. De los que asisten, el 59% tiene sobre-edad.

No solo el presente de la política transita un escenario gelatinoso, también la sociedad.