Pareciera que las oposiciones vivencian aquello de “sin prisa pero sin pausa”. En estos últimos días están trabajando legislativamente, con coherencia y conexión. Así, lograron derogar los superpoderes que permiten el jefe de Gabinete reasignar partidas presupuestarias; modificar la coparticipación del impuesto al cheque y recientemente la media sanción a la modificación del Consejo de la Magistratura y la aplicación del 82% móvil a los haberes jubilatorios. Sobre este último tema específicamente el gobierno a través de sus voceros el ministro de economía Boudou y el jefe de gabinete Fernández, con una acentuada incontinencia verbal; han demonizado toda posibilidad de llevar a la práctica dicho proyecto. Si bien los seis millones de jubilados que tiene nuestra Argentina lo saben y lo padecen, cabe recordar que tres de cada cuatro jubilados perciben la mínima, es decir $ 895. De convertirse en ley este proyecto, cuatro millones de ellos pasarían a percibir $ 1230. Es decir, si tenemos en cuenta el valor de la canasta básica de alimentos, podríamos concluir que el 75% de nuestros jubilados, pasarían de la indigencia a la pobreza. Es increíble que el gobierno de la presidenta Kirchner que ha tenido el mérito de la defensa a ultranza de los derechos humanos, no sancione rápidamente este proyecto y busque además mejorarlo. Datos a tener en cuenta: este aumento que tanto horroriza a Boudou y Fernández representa el 0,2% del Presupuesto. Además este presupuesto absolutamente desactualizado, cuenta con un superávit extra de 50 mil millones de pesos. Anualmente, el impacto de esta ley sería de 30 mil millones de pesos. Pero todos los argumentos debiesen silenciarse ante lo irrebatible de la conducta del gobierno, que ha hecho de la ANSES junto con el Banco Central sus cajas preferidas.
Mucho se ha hablado en estas últimas horas sobre reuniones entre referentes del kirchnerismo y del Peronismo Federal, para acordar las internas dentro del partido Justicialista. Kirchner imperiosamente necesita “pasar por las aguas” del peronismo vía internas, para convertirse en un candidato con fuerza. Dada esta necesidad hubo intentos sistemáticos y permanentes de parte del kirchnerismo, por acordar condiciones para que las mismas se realicen. Según nuestras fuentes, el consabido operador de todos los Presidentes, Juan Carlos “Chueco” Mazzón, finalmente se reunió con uno de los “gordos”, Luis Barrionuevo. Mazzón le habría expresado que Kirchner estaba dispuesto a correr el riesgo “hasta de perder”. Y que se aggiornaban a la fiscalización conjunta, entre otras cosas. La respuesta del Peronismo Federal a través, en este caso de su vocero Barrionuevo fue: “no tenemos nada que conversar. Esto no se arregla en una mesa entre ustedes y nosotros. Si hay vocación de transparencia el lugar es el Congreso de la Nación sancionando una nueva ley”.
La respuesta que confirma las sospechas que olían a trampa para el Peronismo Federal, quedó evidenciada esta semana cuando la Presidenta mostró el manejo que estaban dispuestos a realizar, vía decreto.
Cabe reflexionar: si en medio del intento de parte del kirchnerismo para lograr coincidir en una interna, escracharon a casi todos los candidatos del sector del Peronismo Federal, Solá, De Narváez, Das Neves, Duhalde; qué se puede esperar a partir de ahora al desaparecer tal posibilidad. Más allá de los resultados de las encuestas que hoy manejan los unos y los otros, casi todas coinciden en un punto crucial y es el que refleja qué porcentaje de argentinos nunca votaría por tal o cual candidato. En este terreno se inquieta el kirchnerismo y mira con prudente expectativa el duhaldismo.
Aparecen también algunas nuevas certezas de parte del Peronismo Federal como por ejemplo, que en las políticas de alianzas, la fórmula siempre la encabezará un peronista. Esto es un paso más aclaratorio por si Macri decide finalmente –como se asegura-, participar dentro de este sector, que no podría hacerlo encabezando la fórmula. Falta definir en cuanto a los candidateables dentro del Peronismo Federal, el candidato. Para dirimir esto hay tres posibilidades: por consenso, por interna del Peronismo Federal o por el resultado que arrojen tres o cuatro encuestas monitoreadas y acordadas por los distintos candidatos.
Argentina no podrá visualizar un futuro promisorio, mientras la sociedad toda no se escandalice permanentemente por la corrupción y sus efectos. Pareciese que Sadous y el affaire Venezuela, para el común de la gente, quedó en el diario de ayer.
