María Elena era enemiga fatal de la fotografía, podría hacer una exposición de fotos de ella tapándose la cara

Sara Facio. Fotógrafa argentina, destacada por la ejecución de retratos a algunos de los personajes más importantes de la cultura argentina y mundial.[
-Fundadora de la editorial La Azotea] editorial fotográfica, única en su tiempo en América latina dedicada exclusivamente a la especialidad.

MHG: Su vida profesional empieza cuando se recibe en Bellas Artes?
SF: La vida pública empezó cuando empecé a trabajar en fotografía. Me recibí en Bellas Artes, luego hice un aprendizaje en Europa y descubrí la fotografía.

SF: Usted era una osada en ir a Europa, no toda mujer realizaba esos viajes o les decía a los padres que se iba, sin más…
SF: Y… si, era una familia bastante atípica de lo que era la época, en el sentido en que nos daban mucha libertad, nos consultaban, había una vida familiar muy diferente de la que hay hoy. El hecho que no hubiera televisión, como hay hoy, hacía que la familia esté más reunida, se conversara mas, había una comunicación diferente.

MHG: Cuándo fue el momento exacto en que el arte suyo pasaba por la fotografía?
SF: En realidad, lo descubrí en Europa, estando en Alemania. Para mí siempre la fotografía había sido un amor digamos de las vacaciones, y un lindo recuerdo. En casa siempre hubo, que me acuerde, una cámara y teníamos una isla en el Tigre, la continuación de Rosario, el río Paraná, y siempre tomábamos fotos, pero de carácter familiar.

MHG: Tomaba usted las fotos familiares?
SF: Todos. Mi papá y yo, sobre todo. Mis hermanos eran más de estar nadando todo el día y cuando estuve en Europa, que fui a estudiar arte, arte con mayúscula, en Alemania me encontré con una exposición de fotografías considerada la fotografía como una impresión artística, no como un recuerdo familiar, ni mucho menos. Y fue como que se abre la cabeza, ciertas ideas. Parecía algo muy contemporáneo, muy cercano a mí, ese hecho de lo instantáneo, que de inmediato uno con su intuición, inclusive, podría crear una imagen. No solamente copiar una realidad, sino seleccionar, elegir, crear una imagen.

MHG: Debe ser el resumen del periodismo más breve esa foto…
SF: Y…sí o más elaborado, según como se mire, porque también el periodismo exige una rapidez que a veces no permite una elaboración como para crear imágenes perdurables.

MHG: Cómo se le ocurrió a usted retratar a los grandes intelectuales nuestros?
SF: Porque ambas (se refiere a Alicia D´Amico) leíamos mucho y empezamos a leer de grandes literatura americana y argentina. Porque en esa época era como que no estaba bien visto en el ambiente intelectual leer a los nacionales y americanos, había que leer a los ingleses, a los franceses, algún que otro italiano y si era uno muy moderno, algún norteamericano. Pero los argentinos en decadencia total, aún gente muy respetada como era (Jorge Luis) Borges, pero que lo leía un círculo muy ínfimo. Entonces Alicia y yo comenzamos a leer mucho y nos entusiasmaba mucho y nos preguntábamos cómo será esta gente que no conocemos. Veíamos la fecha de nacimiento, algunos había nacido en 1910 y otros eran más jóvenes que nosotras. Cómo puede ser esto que conozcamos la cara de (Jean Paul) Sartre, (Albert) Camus, Ernest) Heminway y no conozcamos la casa de (Julio) Cortázar.

MHG: O de (Mario) Vargas Llosa…
SF: Vargas Llosa ni existía, creo que las primeras fotos que le tomé era un muchacho, parecía un estudiante secundario. Y así fue que dijimos por qué no les hacemos fotos? Y, bueno, comenzamos lo que hoy en día se llama una producción. A hacer analista de cuales eran los escritores que nos gustaban, que habíamos leído, de qué países eran. En fin, investigar todo eso y aun las direcciones. Porque acuérdese que tampoco estaba internet ni google. Era todo mucho más lento.

MHG: Inclusive tuvieron que viajar para ver si querían fotografiarse?
SF: Si, porque la mayoría de ellos estaban en el exilio, por problemas políticos y no vivían en sus países. Estaban en París, en Londres, y decidimos viajar para verlos, conocerlos, previa cita de cartas que tardaban un mes en ir y volver.

MHG: El personaje que les abría la puerta con el que habían leído, condecía con esa persona?
SF: Sí, a veces, no siempre, no siempre. Inclusive un gran escritor argentino, hoy bastante olvidado, Eduardo Mallea, era director del suplemento literario del diario “La Nación”, nos decía que nos íbamos a desilusionar cuando conozcamos a los escritores, porque él decía que somos muchos peores que nuestra obra.

MHG: Usted abrazó el arte de la pintura?
SF: Estudié. Soy legalmente profesora nacional de dibujo y pintura.

MHG: Cuánto de eso le sirvió para el arte de la fotografía?
SF: Creo que mucho, porque una formación artística, siendo tan joven, empecé después de la escuela primaria, es algo que, el disco rígido está limpio, entonces queda para toda la vida. Es una formación estética y cultural muy sólida, fíjese, que cuando íbamos a Bellas Artes no sólo estudiábamos dibujo y pintura, estudiábamos historia del arte, teníamos casi obligación, por pedido de los profesores, escuchar conciertos, ir al teatro Colón, que nos daban entradas gratis por ser estudiantes, en esa época, ir a todas las exposiciones de pintura, los que eran nuestros profesores o gente que no conocíamos.

MHG: Su fotografía tiene un costado de compromiso social cuando abordaron las caras de los pacientes de los institutos psiquiátricos
SF: Sí, en ese momento no se acostumbraba. Desde le punto de vista fotográfico, creo que esos trabajos, tanto el de Buenos Aires, que la enfocamos desde la visión de la gente y no de los edificios o de las personas anónimas como siluetas hasta un trabajos que hicimos, también con texto de Julio Cortázar, era un reflejo de cómo estaban los institutos de salud mental en el año 66. Eso me contactó con una realidad que desconocíamos bastante, porque éramos ambas de clase media. Y esto era un poco descender a un estrato oficial muy bajo, casi de miseria. Fue muy fuerte el golpe, marca para toda la vida.

MHG: Y hoy si tendría que poner el acento en esa cosa que marca en dónde pondría el ojo de su cámara?
SF: Ahora estoy jubilada…

MHG: Pero no deja de pensar, razonar y ser lúcida.
SF: Ah, eso no, eso hasta el último día. El cambio ha sido notable. Hoy en día la fotografía se mira mucho desde el punto de vista del mercado de arte y muchos fotógrafos están abocados a la parte estética. A mí igual, si hoy tuviera que hacer fotografía buscaría un tema más ligado a lo social, por supuesto, que lo haría con cámaras digital y todo lo que hoy facilita la técnica, que es extraordinario.

MHG: Qué le agregó y qué le quito la digitalización a la fotografía?
SF. Para mí la fotografía era algo manual, me gustaba mucho el laboratorio, yo siempre hice todas mis ampliaciones para exposiciones y trabajos. Hice siempre la revelación de los rollos, la impresión de la fotografía en papeles, hacía yo misma los baños químicos, hoy en día se compran hechos. Yo compraba las drogas por separado y las mezclaba yo misma.

MHG: Cuéntenos cómo se le ocurrió esa editorial fotográfica que usted creó?
SF: Por que siempre pensé que un fin de la fotografía era el libro, creo que la foto no está hecha para guardarla en un álbum, en un cajón, y la vea la familia nada más. Como está demostrado mundialmente, la fotografía está hecha aun para los colectivos que transitan por las calles y sobre todo en la parte gráfica, en diarios, revistas y creo que en donde mejor se conservan y pueden quedar un poco más de tiempo es en el formato libro. Tenía esa ilusión que estos escritores argentinos y americanos que les tomábamos fotos fuera el fin fuera un libro y que quedaran. Si seguían siendo buenos iban a quedar como íconos, como referentes, creo que así quedaron, porque de los que elegimos ha seis premios Nobel, lo cual es una buena elección.

MHG: Tiene discípulos?

SF: No, no, nunca me gustó enseñar, siempre me gustó aprender.

MHG: Tengo que compartir con usted una infausta noticia: ha muerto Ernesto Sábato.
SF: Ah. Justito pobre.

MHG: Ese hombre que tanto nos ha dado en varios ámbitos.
SF: Exactamente. Además, como persona era un hombre muy encantador. Mucha gente no lo sabe porque tienen ese prurito que era tan serio, que siempre estaba tan preocupado, que también se lo hicieron mucho los amigos u los enemigos, pero era un hombre muy cordial, muy simpático y bastante divertido.

MHG: Usted lo pudo retratar?
SF: Sí, lo conocí bastante de la primera época, lo conocí cuando filmaron la película “El túnel” (León Klimovsky, 1952; José Luis Cuerda, 1977; Antonio Drove, 1987), que fue su novela primerísima, la más conocida. Y después cuando hice este trabajo de los escritores, estaba en un primer plano y hasta hace poco cuando ya se retiró por su enfermedad y venía a mi estudio y nos veíamos mucho, también con su mujer, Matilde, es una pena, era muy esperado este desenlace, pero…

MHG: A punto de cumplir cien años, el 24 de junio.
SF: Si. Justamente me han pedido en estos días fotos de él, porque se le iba a hacer por los 100 años un gran homenaje. Supongo que seguirá en pie.

MHG: No puedo dejar pasar que usted ha compartido con otra artista importante como María Elena Walsh, su reflexión.
SF: Sí, sí, también una pérdida terrible.

MHG: Ella será recordada hoy en la Feria del Libro, usted estará presente?
SF: Si no me traicionan mis sentimientos, voy a tratar de estar, porque toda la gente que le hace el homenaje, empezando por el editorial, son muy amigas mías, como Elena Tasisto, Leonor Benedetto, Graciela Borges y lo hacen realmente porque la querían mucho a María Elena y venían a casa y eran amigas, Graciela trabaja en una radio en la esquina de nuestra casa y muchas veces tocaba el timbre y venía a tomar un café.

MHG: Una impertinencia, logró sacarle la mejor foto a María Elena?
SF: Creo que sí. Lo que pasa es que ella era enemiga fatal de la fotografía, podría hacer una exposición de fotos de ella tapándose la cara.

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