Los sectores periféricos tienen en la policía una de las caras mas visibles del Estado

Dr. Máximo Sozzo: -Abogado, investigador y docente especializado en criminología
– Director del programa Delito y Sociedad de la UNL

MHG: De acuerdo a sus investigaciones, en los sectores marginales, el Estado tiene cara de policía. Protegiendo o reprimiendo?
MS: Es una cara ambivalente. Esa afirmación nace básicamente de un estudio realizado en la ciudad de Santa Fe, entrevistando hogares, dirigido a tres sitios típicamente considerados como lugares de alto nivel de criminalidad y marcado por la exclusión social. Lo que uno puede ver ahí es que el nivel de contacto que los ciudadanos tienen con la institución policial, es un nivel extraordinariamente alto. Prácticamente 4 de cada 10 hogares han tenido contacto en los últimos seis meses con la institución policial. Esto es alto y significativamente más alto de lo que sucede en las zonas de inclusión social… Ahora bien ese tipo de contactos muchas veces son iniciados por el propio ciudadano y en otros casos por la institución policial. Cuando sucede esto último, de acuerdo a las preguntas que hicimos en esta encuesta, hay una tendencia que los ciudadanos experimenten el contacto con el servicio policial como algo traumático. Esto está especialmente focalizado en varones y jóvenes. Cuando éstos tienen un contacto iniciado por la autoridad policial, tendemos a ver experiencias traumáticas, con alto nivel de insatisfacción, considerando ciertos contactos como ilegales, con afirmaciones que hubo un uso indebido a de la fuerza física… Pero esto también suele suceder, y eso es lo llamativo, cuando los ciudadanos inician el contacto con la autoridad policial. De esto se desprenden claramente los niveles de insatisfacción muy alto con respecto al servicio policial. Por eso hablamos de una sensación ambivalente. Las personas de los sectores periféricos acuden mucho a la policía, y a su vez la policía de alguna manera los contacta también frecuentemente, pero en ambos casos lo que encontramos son niveles de insatisfacción muy alto.

MHG: Las clases sociales más acomodadas quizá son las que reclaman más protección policial.
MS: En realidad las zonas de clase media son las que tienen menos contacto con la institución policial. Quiere decir que por más que en el debate público, pidan más presencia policial, su pedido no se traduce con un efectivo contacto con la policía. Una cosa es reclamar que haya un patrullero circulando por la calle que uno vive, o reclamar que haya una patrulla a pie, y otra cosa es el efectivo contacto que es acercarse a la institución policial para pedirle algo o bien que la institución policial se acerque al ciudadano para requerirle algo. De allí la afirmación de que los sectores periféricos tienen en la policía una de las caras mas visibles del Estado. Esto genera evidentemente una idea negativa. Esto puede variar de ciudad en ciudad, quizá en Rosario los datos sean diferentes… en el caso de la ciudad de Santa Fe es así: el Estado les aparece a los ciudadanos excluidos socialmente fundamentalmente en la forma de una institución que se caracteriza por expresar el monopolio de la coerción física. Esto también dice mucho de cómo visualizan los ciudadanos al Estado…

MHG: En sus investigaciones han trabajado sobre el sentimiento y el pensamiento del personal policial… es de suponer que en momentos en que ha aumentado el delito, como sucede en el caso de la ciudad de Santa Fe, la policía debe sentir gran presión…
MS: Sin ninguna duda. Durante el año 2007 y la primera parte del 2008, hicimos otro trabajo de investigación en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), que consistió en entrevistar a una muestra representativa de funcionarios policiales. Incluyó a la ciudad de Santa Fe y Rosario, o sea la Unidad Regional I y II. Una de las preguntas que trabajamos fue justamente cómo visualizan su propio trabajo dedicado a medir lo que se denomina el stress del trabajo policial. Claramente aparece en la perspectiva de los policías la imagen de un trabajo que está todo el tiempo jaqueado. Es curiosa la identificación de quienes son los actores que presionan al policía en su trabajo cotidiano: 1ro) los medios de comunicación, 2do) la política y por último la sociedad civil. Los dos primeros estarían siempre cuestionando la eficacia del trabajo policial. Esto es también bastante similar a lo que sucede en otros contextos culturales muy distintos a los de Argentina, en cuanto a la percepción de los policías en que el origen del stress está ligado principalmente a los medios de comunicación y la política, a la esfera pública.

MHG: Qué concepción tiene la policía de su rol dentro de la sociedad?
MS: Hay claramente definiciones alternativas de lo que la policía es. Si uno define a la policía como una institución encargada de defender a la sociedad o el orden social, por lo general tiende a generar una imagen de la policía ligada fuertemente al uso de la fuerza como herramienta fundamental caracterizante de la institución policial. Pero si uno define a la institución policial como servidora del bien público, a la noción de asistencia a la comunidad, tiende a pensar en una institución que tiene un conjunto de tareas las cuales el uso de la fuerza es la última de todas, el último mecanismo posible. Claramente los policías de la provincia de Santa Fe se inclinan por la primera opción. O sea tienden a pensar en la propia institución policial como una institución dedicada fundamentalmente a la defensa de la sociedad, a la protección del orden social atacando a quienes cometen actos delictivos. Esto es curioso, porque cuando analizamos los contactos efectivos que los ciudadanos tienen con la institución policial, dio como resultado que el 40% de los contactos que se realizan entre ciudadanos y la policía no tienen que ver con el delito. Hablamos de trámites administrativos, o pedirle a la policía información de actividades que puedan desarrollarse en su propio barrio y que no estén vinculadas a la actividad delictiva. Hay un sinnúmero de contactos que no tienen que ver con la denuncia de un acto delictivo. Es curioso que los policías se definan a sí mismos como luchadores profesionales contra el delito, cuando en realidad el 40% del trabajo que realizan, al menos en contacto con el ciudadano, no tiene que ver con esto…

MHG: Se sienten que están capacitados para cumplir su actividad?
MS: Los estudios reflejan una demanda muy fuerte de capacitación, hay una visión muy negativa de la capacitación existente. Tengamos en cuenta que en el trabajo realizado en el 2007 eran todos encuestados que habían asistido las viejas Escuelas de Oficiales o a los Centros de Formación de Suboficiales, no habían pasado por el recientemente creado Instituto de Seguridad Pública. Pero hay un reclamo muy fuerte de capacitación tanto en su formación básica como en lo que se llama en la formación continua. Hay una percepción que la capacitación es insuficiente, y como sabemos la capacitación es una de las herramientas fundamentales de la definición de una profesionalización.

MHG: El delito es un tema sólo de la policía?
MS: No, claramente no. Y lo es desde dos puntos de vista. Primero desde el ser, porque la policía no es la única institución que está haciendo cosas para intentar controlar el delito. Y no lo es tampoco por el deber ser, no sería bueno que sólo la policía sea el único actor para controlar el delito. El tema es cuáles son esos actores y que están haciendo. Por ejemplo: todos los ciudadanos, sobre todo de clase media y alta, recurren frecuentemente a adoptar comportamientote autoprotección que van desde comprar un arma de fuego, o poner rejas o trabas especiales en las puertas y ventanas, o comprar una alarma, o comprar un perro guardián. Pero también modifican su comportamiento: dejan de frecuentar determinadas áreas de la ciudad para evitar ser víctimas del delito. Vemos como los mismos ciudadanos, hoy, hacen cosas para intentar ser víctimas del delito. Además tenemos en el mundo y en Argentina, un actor nuevo que está tratando de hacer cosas para colaborar en el control del delito, que son los gobiernos municipales. Por ejemplo la municipalidad de la ciudad de Santa Fe, ha creado una Subsecretaría de Seguridad y Prevención del Delito que ha lanzado algunas iniciativas que van desde la creación de un equipo de atención de las víctimas de los homicidios dolosos para tratar de palear el daño que experimentan ante este tipo de actividades hasta la realización de una campaña de desarme para tratar de sacar de circulación las armas legales e ilegales … Hay actores nuevos que desde lo público empiezan a hacer cosas para controlar el delito, esto ya no es monopolio de la policía para hacerlo fácticamente. Tampoco debería serlo. La otra pregunta que nos tenemos que hacer es si estos nuevos actores hacen cosas que nos parecen bien o no. Muchos de los nuevos actores contribuyen a generar una división de la ciudad en territorios protegidos y desprotegidos reflejando de esta manera la diferenciación de zonas de la exclusión y de la inclusión social… esto hay que juzgarlo negativamente. El ejemplo tal vez más característico de esto es la industria de la seguridad privada y la contratación de parte de quienes tienen recursos para hacerlo, de sus servicios. Esta es una típica medida que protege determinadas burbujas al interior de la ciudad y de esa manera produce lo que se denominan el efecto de desplazamiento, si la criminalidad no se puede desarrollar en esa burbuja, tiende a concentrarse en aquellos lugares en donde no existe esa protección…

MHG: El delito está por estos momentos muy relacionado con el consumo de estupefacientes. Esto sucede también dentro de la institución policial?
MS: Nuestro estudios no contemplaron esa faceta. Pero me permito hacer una acotación: es cierto que el consumo de droga está altamente difundido entre las personas que cometen delito porque lo mismo sucede en la vida social, para lo cual deberíamos interrogar a las políticas publicas que no han sido muy efectivas en esta materia en la transición de la democracia hacia adelante; pero hay mucho delito que sucede en la vida social que no tiene que ver con el uso de estupefacientes. Tendemos a reproducir una imagen del delito que es la que nos da el sistema penal. Pero el sistema penal actúa sobre una porción de delito muy pequeña. Acabamos de terminar un estudio que es una encuesta muy grande en 2800 hogares de la ciudad de Santa Fe para medir los niveles de experiencia de victimización que la gente tiene y al mismo tiempo medir los niveles de denuncia a las instituciones oficiales. De todas las experiencias de victimización que se indagaron en la encuesta, el 30% de los hogares sufrió un delito en el año 2007. De ese 30% sólo el 37% denunció el evento a la policía. Seguramente hay muchos delitos producidos por lo débiles sociales, como robos en vivienda, robos en la calle. Pero también hay muchos delitos realizados por los sectores más poderosos de la sociedad, que tampoco son denunciados y seguramente no tienen que ver con la droga y producen altos niveles de daño social. Para poner un ejemplo local: van desde la depredación ictícola del Río Paraná hasta las curtiembres en el norte provincial que producen contaminación y nadie las persigue penalmente…

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