Dr. Marcelino Cereijido: Médico. Realizó estudios posdoctorales en Harvard. Es miembro de varias academias científicas y autor de libros científicos y ensayos. Recibió una larga lista de distinciones, entre las que se cuenta el Premio Nacional de Ciencias de México. Actualmente, es profesor emérito del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados.
MHG: En el ámbito de la Feria del Libro presentó su libro: “La ciencia como calamidad.
Un ensayo sobre el analfabetismo científico y sus efectos”.
MC: Sí y me ha ido muy bien, el hecho que no nos hayan sacado a los empujones, tal como ocurrió en las presentaciones de otros libros, es ya un hecho de importancia. Fue muy lindo porque la mesa de presentación estaba integrada por Nora Bär, periodista del diario La Nación, entre otras personas de relevancia.
MHG: No he tenido el placer de leer su libro “La ciencia como calamidad”, pero tengo entendido que allí expone los modos de adquirir conocimiento a lo largo de la historia cómo se lo puede sintetisar hasta que el hombre llega al sistema científico?
MC: Esto es una originalidad de mi enfoque, porque yo perdí bastante tiempo con el enfoque clásico, que es el conocimiento que se inicia con los griegos; pero todo organismo tiene la necesidad de interpretar la realidad en que vive. Si una polilla no puede interpretar que una cosa es mármol, otra madera no podría saber qué tiene que comer, entonces sería demasiado idota para ser polilla. Al llegar al ser humano, no es la excepción, necesita lo mismo, pero se le agrega la conciencia y además de tener mecanismos inconscientes para interpretar la realidad, tiene los conscientes, que no son tan buenos, pero son los más hablados; por ejemplo: Humprey Davy, descubrió en 1808 un elemento que se llama calcio. Pero es bueno que se sepa que a un bebé que le falta calcio en su cuerpo va y come un pedazo de revoque de las paredes porque sabe que lo contiene, y evita enfermarse.
MHG: En nuestra más extrema pobreza hay chicos que comen tierra porque allí hay un componente que los nutre.
RC: Es así, para abundar, si uno a un gato no le da la taurina, se queda ciego; pero si se le ofrece cuarenta comidas y sólo uno tiene taurina, elije esa que necesita para su vista. Todavía la ciencia no sabe cómo hace, pero lo hace. Los mecanismos inconscientes de interpretar la realidad son impresionantes. Pero en la manera de interpretar la realidad en forma consciente, uno se pregunta qué ha pasado, ha ido evolucionando?, hubo un primer momento animista; luego, politeísta; después monoteísta y el último modelo, el más avanzado es el de la ciencia moderna. Los países que operan con ciencia moderna son los llamados países del primer mundo y constituyen apenas un 10%; el resto se encuentran en un analfabetismo científico porque sigue utilizando los modelos anteriores.
MHG: Si el 90% del mundo está en el analfabetismo científico; incluidos los gobernantes y los gobernados, y la falta de ciencia hace a la falta de continuidad de la especie, porqué seguimos subsistiendo los humanos?
RC: Porque el analfabetismo científico se puede dividir en los pueblos que no pudieron desarrollar su conocimiento científico; y, la otra parte, en donde el analfabetismo científico es provocado. La pregunta es quién lo ha provocado. Hay dos componentes principales; uno, es el exterior, todo país colonialista tiene una colonia a la que le compran la materia prima, la que no necesita demasiado conocimiento para ser extraída, y todo lo demás que necesite conocimiento, ciencia y tecnología lo desarrollaron ellos; y, se preocuparon por que la colonia les provea esas materias primas y lo otro le venden los países del primer mundo. Eso ha creado una asimetría tan grande, que justamente la tesis del libro es que esto no puede seguir así, pero no porque es un escándalo o una inmoralidad, sino porque los países del tercer mundo se han convertido en una bomba humana. Por ejemplo en México han talado el 95% de la selva en los últimos 75 años, han disecado lagos, han intoxicado ríos. Esto quiere decir que el planeta no se la puede aguantar. El primer mundo y el tercer mundo que meditan sobre el problema ven que esto no se puede parar, salvo que se haga un esfuerzo desesperado; uno de ellos es luchar contra el analfabetismo científico. Vamos a dar un ejemplo concreto: la Argentina y su modelo, acá hubo un presidente, Domingo Faustino Sarmiento, que dijo ¡yo quiero que los argentinos sean lo que más entienden sobre la realidad de Argentina!. Por caso, si los japoneses no entendieran la realidad japonesa, Japón sería un país subdesarrollado. Con esta idea en la cabeza de Sarmiento creó escuelas, museos, zoológicos, institutos, etc. pero en la década del 20 al 30, hay un libro que le recomiendo de (Loris) Zanatta que se llama “Del país liberal a la patria católica”, se barrió con todo el liberalismo en el ejèrcito y desaparecieron esos generales que se dedicaban a temas como el petróleo, la siderurgia, la navegación, los caminos, etc., y fue reemplazado por un nazi-catolicismo que tuvo como premisa, cada tanto, romper sistemáticamente el aparato educacional. En este momento se puede decir que, aunque no soy especialista en política o en religión, el Estado laico ha desaparecido, si no se tiene este tipo de Estado y no se promueve la educación ni siquiera se puede ser democrático. Por lo tanto muchas de las cosas que ocurren en el tercer mundo es que la gente no puede ser democrática ni siquiera cuando tiene razón; o sea, ha perdido la capacidad de argumentar; porque en realidad, nunca la tuvo; de modo tal que no puede hacer otra cosa que cortar rutas, tomar instalaciones, desnudarse. Esas no son argumentaciones, así tengan razón, eso no se puede tomar como argumentar; y, así no funciona la democracia. Pero esta es la situación que vive en general el tercer mundo. Cómo se le pone el cascabel al gato?, es decir, còmo se lo alfabetiza científicamente al mundo y a una velocidad compatible para que no se vaya el planeta al demonio?. En el caso argentino a mí me entusiasma lo siguiente: si Argentina pudiera recuperar su condición de Estado laico que tuvo hace 80 años, sería un gran avance. Si la educación vuelve a ser laica, obligatoria y con maestros que sepan de lo que se trata lo que están enseñando, Argentina podrá, primero, ponerse sobre los rieles y luego tratar de encauzar el rumbo en relación con sus intereses. Fíjese que nosotros somos científicos que nos estamos ganando la vida fuera de Argentina y fuimos estudiantes en Argentina y con maestros que aún permanecen en nuestro país. Hay muy pocos países en el mundo que tienen la capacidad de reencender su laicismo, su aparato educativo y formar gente. Yo no soy funcionario y no sabría cómo hacerlo. Pero una de las cosas lindas y lo hago constar en el último capítulo del libro, es que hay gente que en nuestro país tiene planes e ideas. Ese capítulo se llama “De Comenius a Silvina Gvritz”, (Jan Amos) Comenius fue un teórico que creó la didáctica, justamente su obra principal es “Didáctica Magna”; en tanto que Silvina Gvritz es una mujer de unos 45 años, argentina, que transforma a cada escuela en centro cívico, en centro de educación, en club, en lugar de pertenencia, de intercambio de ideas, y demás; esas ideas salen de gente que está viva hoy en nuestro país y que no tiene el menor interés. Son cosas pacíficas tanto como las podía haber instado Ghandi, incluso este último no llegaba a los niveles intelectuales de Silvina. El único problema que yo veo en lontananza es si la Iglesia deja la manija que ha ganado en los últimos años por intermedio de nazi-catolicismo castrense. Pero eso ya será un problema que no puedo resolver porque no tengo conocimientos al respecto.
MHG: Me cuesta creer que hoy sea un problema de la Iglesia, me parece que el problema es político?
MC: Yo le digo esto porque si queremos ser objetivos y medimos el atraso argentino, en las fiestas de San Cayetano vemos las cuadras de gente pidiendo trabajo, el problema es que se realiza la solicitación religiosamente. Un pueblo que cree que un santo o un cantante muerto como Rodrigo, tiene la capacidad de hacer algo por él, tiene un modelo metido en la cabeza que no va con el modelo científico.
MHG: La India tiene un importante avance científico como país y tiene una importante cantidad de personas que adhieren a la religión, esto no choca con su reflexión?
MC: No, lo que pasa es que la religión de la India, hasta donde la entiendo, transita por caminos diversos; ahí hay gente que se muere de hambre. Yo no creo que los argentinos se aguantarían un sistema con tanta diferencia; en India hay gente que literalmente uno la ve morirse de hambre. Si uno va a un hotel de Calcuta ve por la ventana que la gente se muere en las calles. Puede ocurrir que algunas cuadras más adelante haya gente pensando en cómo hacer cohetes espaciales, pero la realidad es que esos tipos se mueren en las calles de hambre. Esa desigualdad yo creo no se toleraría en nuestro país.
MHG: Considera que viene otro modelo luego del modelo de la ciencia?
MC: Yo creo que no, pero se trata de un modelo que lo domina solamente un 2% de la población mundial. Fíjese una cosa que es muy sutil, vamos a decir que en Estados Unidos hay buena odontología, uno no piensa que todos son odontólogos, se va a suponer que habrá un odontólogo cada 100 o 200 personas; y, que el resto tiene un comportamiento compatible con la odontología, en el sentido que siempre recurren a los odontólogos. Cuando se habla que un país tiene ciencia no es decir que todos saben acerca de la ciencia, sino que tienen una cultura compatible con la ciencia; en el caso que haya un problema nacional relacionado con la salud, con la energía, de comunicación, bélico, van a confiarle su solución a la ciencia y a la tecnología. En Argentina jamás se recurre a sus universidades; hay algunas islitas; por ejemplo, si uno va al hospital Garrahan no puede creer lo que ve, ¡esa es la Argentina que debería existir, es lo que uno aspira para la Argentina!. Los científicos investigan directamente, qué tipo de virus, por ejemplo, está afectando a la población, no se lo preguntan a Canadá o a Suiza. Es una delicia ir al piso de abajo en ese hospital, donde se encuentran los laboratorios que se hallan equipados de un modo formidable. Argentina tendría que mirar al hospital Garrahan. Nosotros, acá en Argentina no necesitamos tanta ciencia, porque la ciencia la hacen los científicos cuando se necesita, lo que se necesita es una cultura compatible con la ciencia, o sea, que los industriales sepan para qué demonios le sirve la ciencia, que el gobierno se apoye en la ciencia.
MHG: En su libro usted describe qué pasaría con nosotros si no tenemos determinadas cosas como la energía u otras cosas importantes que son obra de la ciencia. Es así el ejemplo que da en su libro?
MC: Yo digo que nosotros somos la especie ciencia-dependiente, el ejemplo que doy es que en este momento una ciudad como Nueva York tiene más gente que la que ha tenido toda la edad de piedra.
MHG: Si faltan los marcapasos, las prótesis, los medicamentos, etc., no nos damos cuenta que se nos va la vida en eso y carecemos del producto de la ciencia?
RC: Efectivamente, la Argentina, uno de los dramas que tiene es necesitar todas la cosas que hace la ciencia, pero cuando un argentino mira un televisor de plasma o una prótesis, se tiene que reconocer que esas cosas se han realizado en otro lado, como si acá no hubiera neuronas como para realizar esas cosas. Pero la respuesta es sí, pero como no se encuentra mercado de trabajo aquí, uno se tiene que ir al exterior. Hay una gran cantidad de científicos brillantísimos que son aceptados en Cambrigde, en Harvard, etc., pero acá no tienen un nombramiento para trabajar en la Universidad de Buenos Aires, esto espanta y uno se pregunta: por qué pasa esto? Por otro lado, no es cierto que la realidad pueda ser interpretada desde una sola variable tal como lo considera el analfabeto científico, y esta variable es la económica, todo problema se origina por el dinero y se solucionaría por el dinero, es decir, para él el conocimiento no es más que ignorancia financiada, entonces, los países líderes en el conocimiento humano serían los Emiratos Árabes, esos lugares que le salen dólares por las orejas; el analfabeto científico considera que Suiza hace ciencia porque es rica, pero en realidad, es al revés. Convencer al pueblo argentino de esto es una labor cultural, de los comunicadores, más que de un oscuro Marcelino Cereijido que ha escrito un libro que leerán algunas miles de personas.
MHG: Es relevante porque si, eventualmente; una varita mágica sacara la ciencia del mundo, poco podríamos sobrevivir.
MC: Si, además poco tiempo y poca gente, yo calculo que alrededor de un 80% de la población se moriría en una semana, fíjese que problema tendrían aquellas personas que toman una pastilla para que no le de un ataque de epilepsia, morirían; y, así con todas las personas que dependen de algo relacionado con la ciencia. Esto no se quiere plantear como una hecatombe, sino para mostrar la importancia de la ciencia. Argentina tiene que contribuir a eso, pero no para engrandecerse, sino porque ya el planeta no da más. Usted se acuerda del cuento del aragonés que quería acostumbrar al burro a no comer y cuando lo tenía casi acostumbrado, el burro murió. El primer mundo tuvo, hasta hace poco, el modelo en donde ellos tenían el conocimiento y el resto del mundo podría funcionar vendiéndoles materias primas y otras menudencias. Cómo reaccionó la población de todo el mundo?. Con una explosión poblacional y la gente está intentando meterse en el primer mundo a como de lugar. Un muchacho sueco que pierde un brazo sabe que el Estado lo va a mantener de por vida, si le ocurre lo mismo a un campesino ecuatoriano, salvo que haya hecho alguna cosa milagrosa, será un mendigo. Entonces esta situación por la que atraviesa el mundo, este ingreso de las personas del tercer mundo en el primero, por medios bastante primitivos, hace que se mueran una gran cantidad de personas por año. Y en algunas ciudades como Ámsterdam ya hay mayoría islámica.
MHG: París tiene una presencia importante marroquíes parisinos…
MC: Si, porque ya son segunda o tercera generación, entonces se planteó la cuestión de modificar el modelo de analfabetismo científico que fomentaban o nos vamos al demonio, y esto de dejar de fomentar el analfabetismo es una consideración que hacen los optimistas; puesto que los pesimistas ya consideran que el tiempo se ha acabado, porque nadie es capaz de reestablecer la selva húmeda, que sin ella nos vamos al demonio desde el punto de vista climático.
MHG: Quién debería dar el primer paso?
MC: Así como hubo mucho tiempo que el primer mundo impulsó ese analfabetismo, yo no creo que con dejarlo tranquilo al tercer mundo se solucione la cuestión, me parece que esa es una tarea titánica de carácter político. Ese primer mundo va a tener que encontrar la manera de ayudar al tercero a alfabetizarse científicamente y el tercero tendrá que rascarse con sus propias uñas… Y son pocos los países que pueden hacerlo, pueden ser Brasil, Argentina, China; los que no se desayunaron y siguen diciendo que ésta es la patria de Dios, esto es grande y otras cosas por el estilo, están usando un modelo perimido, un modelo que no tiene resultados. Lo que me da cierta esperanza es que en Argentina hay cómo y con quiénes hacerlo, pero va a resultar necesario del uso de la política o de movimientos sociales. En realidad no sé cómo se puede realizar. Pero es necesario que el cambio se produzca rápidamente, de lo contrario, la cosa será irreversible.
MHG: Porqué tanta preocupación de su parte en todo esto?
MC: Mi campo de trabajo es la fisiología molecular y celular, pero no se me escapa que yo me tuve que ir de Argentina porque era científico. Como el refrán que dice que uno cuando se quema con leche, ve una vaca y llora… Cuando me hablan de ciencia me pongo a llorar, porque en definitiva, soy científico y soy exiliado… tengo tres nietos y son norteamericanos, igual que mis hijos; o sea, la ciencia hizo que yo tuviera que irme de mi patria… Quiero entender por qué Argentina ha cultivado el analfabetismo científico y llegar a entender por qué no sale de tal situación teniendo las cosas que otros países ni pueden soñar con manejar. Fíjese, de aquí se siguen mandando al exterior gente formada con grandes maestros y a los grandes laboratorios se “les caen la baba” con recibir un doctor para hacer estudios de postdoctorados proveniente de Argentina…
