Daniel Divinsky: En 1967 fundó con su mujer Kuki Miller la editorial “Ediciones de la Flor
MHG: Cómo se hace para permanecer y tener esas ganas de seguir editando libros por más de 43 años?
DD: Sí, a esta altura se puede considerar una especie de adicción. Porque no tiene explicación que todavía, ahora que estamos a muy pocos días del comienzo de la Feria del Libro, la ansiedad que me provoca la inminente aparición de una cantidad de títulos nuevos es similar al nacimiento de mi hijo en su momento o de mi nieto. Es un estado de expectativa por el arribo al mundo cultural de cosas que antes no existieron y uno ha creído.
MHG: El libro está llegando, como el diario, al estadio de la tecnología, cree que se seguirá teniendo el contacto físico con el libro?
DD: Hacer futurología siempre ha sido una cosa bastante aventurada. Pero esto se dijo docenas de veces, la aparición de la televisión no eliminó la radio y la radio tiene todavía tiene una penetración inmensa a partir de su movilidad. El cine tampoco mató al teatro. Creo que va a coexistir el libro en su versión en soporte papel con los demás medios de edición de textos. Una colega norteamericana me decía que estamos yendo hacia los libros electrónicos. Estamos considerando la posibilidad de entrar moderadamente en esto, sin fanatismos, sin la idea que esto va a ser el final del libro en su formato tradicional. Hay un antecedente reciente, r de hace 10 años, en el año 2000 se hizo en Buenos Aires el Congreso de la Unión Internacional de Editores, reunión que se hace cada 2 o 3 años en distintos países que convoca a miles de editores de países diversos y con distintos patrocinios que permiten su realización, ese año, aparte del apoyo del gobierno nacional, hubo el de las empresas que fabricaban CD Room, los discos de lectura solamente, que era una forma de presentación de textos que se estaban imponiendo en el resto del mundo. Los disertantes que venían de las empresas que los fabricaban prácticamente plantearon que la agonía del libro sobre papel era inminente y que dejáramos de hacerlo y que teníamos que considerar en volcarnos a esa nueva tecnología. El CD Room siguió válido durante un tiempo para los libros de referencia, como las enciclopedias y los diccionarios, muy poco tiempo después falleció de muerte natural porque la información que se recibía por internet reemplazaba este tipo de información congelada que traía del CD. No hay que ser catastrofista.
MHG: Cómo lo conoció a (Roberto) Fontanarrosa y cómo se decidió por su editorial?
DD: Lo fuimos a buscar, el Negro tenía una moderada militancia política progresista y se convirtió en colaborador de una publicación que apareció en la época en la cual el gobierno de (Gral. Alejandro Agustín) Lanusse le había propuesto el GAN (Gran Acuerdo Nacional) a (Juan Domingo) Perón de legalizar al peronismo si aceptaba que Lanusse fuera el candidato en las elecciones próximas. Una cantidad de voces de oposición, entre ellas una revista que dirigía un amigo mío, “Desacuerdo”, algún compañero de militancia de mi amigo lo conocía el Negro de Rosario y le pidió que hiciera un dibujo de contenido político para cada número de ese periódico que se llamaban “cuansepuedarios”, porque se hacían cuando se podía. Allí se estableció el contacto, conocí su material, lo que publicaba en la revista “Hortensia”…. No me acuerdo pero debo haber enviado una carta o llamado por teléfono, le dijimos que queríamos ver material suyo para hacer un libro y mandó cantidades enormes de material que me pareció formidable. Como nadie lo conocía el primer libro que publicamos hace ya tantísimos años se llamó “Quién es Fontanarrosa?”. Había en el libro una llamadita en la tapa que decía respuesta en la página 3 y ahí había una mini biografía del Negro, en donde decía que colaboraba en Clarín, en Hortensia, y con muchas otras publicaciones… comprándolas. Ahí empezó todo y todo fue después una cantidad inconmensurable de libros, editamos más de 70 como los libros de humor, los seriados como los de Inodoro Pereyra, los de Boggie y las únicas tres novelas que escribió y los libros de cuentos.
MHG: Hay una gran oferta de libros, tanto esfuerzo de un escritor y es una ráfaga lo que puede durar su trabajo en vidriera?
DD: Eso depende un poco del sello editorial que lo publique. En general hay un prejuicio de algunos autores a favor de los grandes grupos editoriales, a partir de lo que es una potencia económica, una inversión publicitaria muy grande y demás. Pero por la misma mecánica de su funcionamiento de venta, el grupo grande le puede dar al libro una vida de 29 días, si la novedad en esos 29 días no se impuso y no tuvo un éxito avasallante, desaparece el libro de las vidrieras, de las mesas de exhibición de las librerías y van a parar al estante. Y sólo saldrá si sólo un comprador empedernido los busca. Lo que pasa con las editoriales medianas es que como no publicamos tantas novedades defendemos cada una de las durante más tiempo…
MHG: Su editorial se ha convertido en un icono por su carácter independiente…
DD: No quiero ser inmodesto ero hay otra importante editoriales como Losada, que es también independiente y tiene un catálogo importante de libros y entre las contemporáneas a Ediciones de la Flor, está Nueva Visión, Corregidor, con otro tipo de contenido editorial, tal vez menos masivo, pero que han sobrevivido y son de sus propietarios originales.
MHG: Qué leía de chico?
DD: Tenía dos tías docentes que me enseñaron a leer cuando yo era muy chiquito. Lo que leía originalmente eran libros vagamente didácticos los de Constancio C. Vigil, ahora felizmente olvidados, o “Cómo divertirse en un día de lluvia”, y después pasé de inmediato a la colección Robin Hood, que creo que la tuve completa, y fuera de ella “El corsario negro”, de Emilio Salgari, Julio Verne, es decir, nada inusual.
MHG: Qué le sigue atrayendo de un libro?
DD: El mal principal que tengo es la curiosidad y supera largamente la profundidad, esto debo decirlo, me interesa en principio casi todo, es decir que si un libro llega a mis manos no puedo resistirme a abrirlo y leer las primeras líneas aunque sea algo absolutamente lejano a lo que son mis intereses normales. Salvo los libros científicos, sobre matemática o sobre las ciencias duras.
MHG: Esas primeras 20 palabras definen un libro?
DD: No, recuerdo que un escritor y periodista (Susana) Piri Lugones, decía que, en general, las primeras líneas los escritores deberían eliminarlas, porque son las que salen antes que la pluma se hubiera calentado y el mecanismo de la creación se hubiera calentado. Pero hay excepciones, hay primeras palabras de autores que recordarán por siempre.
MHG: Usted ha publicado?
DD: No he publicado libros, sólo como periodista en un diario de Caracas cuando estuve exiliado, tenía a mi cargo la sección de cultura del diario durante dos años y ahí sí publiqué mucho. Luego practiqué el arte de la contratapa y como también he escrito en las solapas un escritor español amigo mío me decía que yo era un escrito solapado…
MHG: Qué impresión le causa el 2 de abril del 82 y también del 24 de marzo del 76?
DD: Por causas diversas yo estaba fuera del país en las dos ocasiones. El 24 de marzo era el momento en que se había muerto un vendedor de libros de nuestra editorial y de otras también, que vendía en toda América, y como él había establecido una clientela, le reemplacé a partir de ese año por lo que hacía viajes largos con más de 18 escalas en Latinoamérica que empezaban en Nueva York y terminaban en Lima. El 24 de marzo estaba en Miami y por los diarios de la noche en su edición en castellano anunciaban la inminencia del golpe de estado… el 24 de marzo amanecí en Puerto Rico, me despertó una llamada radial de un programa que conducía Augusto Bonardo, un legendario periodista radial argentino, que se había exiliado por otros motivos, me dijo que se produjo un golpe de estado en Argentina y le dije que no me sorprendía, que era de lamentar la ruptura democrática, pero que se había llegado a ese proceso… dije algunas tonterías. Es decir, no reaccioné con la clara conciencia de la enormidad que se avecinaba. En cuanto al 2 de abril estaba viviendo en Caracas y llegué de visita a la redacción de una revista económica que sacaba un economista argentino, Miguel Ángel Diez, quien ahora dirige la revista Mercado, a ellos les había llegado la primera noticia… todos consideramos el evento como una verdadera desgracia, más allá de la consecuencia de la derrota que fue la apertura democrática.
MHG: Qué espera de la próxima edición de la Feria del Libro tan politizada por la presencia del Premio Nobel Vargas Llosa en su apertura?
DD: En lo personal sobrevivirla, que no es poco. Y en cuanto al tema que se desencadenó innecesariamente con la visita de (Mario) Vargas Llosa, que pase sin dañarnos en nuestro prestigio porque no lo merecemos y espero que él que no es una buena persona aunque es un excelente escritor, tenga la prudencia necesaria como para no provocar.
