La política sin herederos (Diario La Capital)

Argentina no tiene políticas de Estado. Tiene oleajes con máximos picos de interés inducidos por la agenda que marca la realidad. A veces es la inseguridad, cada vez más seguido; otras el fútbol —para todos?—; recurrentemente la valija de Antonini; los "escuchas" de unos y otros; las denuncias de corrupción de algún vicegobernador arrepentido; siempre alguna cooptación política "al paso". En otras épocas, el campo. Ya quedaron atrás los anuncios permanentes de planes "reactivadores" del consumo. Por suerte apareció Sandro y un buen desenlace para la ciencia.
Pareciera que los argentinos vivimos de presunciones. En cada bar hay un analista político que elucubra una realidad a su medida. A veces la sumatoria de esos análisis termina por convencer a muchos de lo que luego no sucede.
Pasado el 28 de junio el kirchnerismo era una especie en extinción, pero con poder. Y el 10 de diciembre era la fecha que los oráculos marcaban hacia el giro copernicano para "la buena política". Mientras tanto —decían— veríamos, en un anticipo de lo que vendría, cómo el gobierno iba a ser derrotado en todas sus propuestas legislativas. A esta altura hay que recordar que los diputados y senadores que en muchos casos levantaron su mano para que el gobierno tuviese la ley deseada, pertenecen a las mismas oposiciones que asumirán el 10 de diciembre?
Julián Marías, al hablar descriptivamente sobre los argentinos decía, entre otras cosas, que "no renunciamos a nuestras ilusiones pero tampoco aprendemos de nuestras desilusiones". La debilidad de la oposición es la fortaleza del oficialismo. Porque en realidad la clase política argentina —con sus honrosas excepciones— está desguazada de militancia, convicción y proyecto a discutir. Hoy, los dos hombres fuertes que marcan el calendario 2011 son los mismos socios del 2007, quienes, como los matrimonios divorciados que no tienen adónde ir, cohabitan bajo el mismo techo. Cobos y Kirchner… Kirchner y Cobos… Un gesto de racionalidad le valió a Cobos su aparición y permanencia en el ranking de aceptación a una nueva ilusión… La ciudadanía ha valorado un "no" transpirado, titubeante, un no al fin… Qué se sabe de Cobos vicepresidente en ejercicio de Cristina Fernández de Kirchner? Que tiene en su haber dos traiciones: al radicalismo y al kirchnerismo. Cuál es su proyecto político? El que soñó con Kirchner? O el que olvidó en la Unión Cívica Radical? O es simplemente el que viene desarrollando día a día: ponerse enfrente a todo lo que dice Kirchner? Si las encuestas son reales una vez más, un hombre que no habla, por eso tampoco grita, es aceptado por la ciudadanía casi a ciegas ignorando su costado indeseado. Y qué pensar sobre la legendaria UCR que, con tal de que lleve su sigla, olvidaría aquel "pecado de juventud"? Si esto fuera así, la UCR ya no podría decir "que se rompa pero no se doble" y un puñado de votos habría quebrado la conducta de Alem e Yrigoyen…
Algunos analistas hablan de la nueva y la vieja política. Por un andarivel Kirchner, Duhalde… Por el otro Cobos, de Narváez, Macri… Y si nos empezamos a obsesionar por la política que no es ni nueva ni vieja, que para que sea debe nutrirse de planificación, estrategia y concreción? Si empezamos a entender que los chicos que concurren desde los cuatro años a la escuela tienen de un 30 por ciento a un 35 por ciento menos de posibilidades de caer en el delito que quien pernocta en la calle? Si empezamos a entender que dos familias por día pasan a engrosar las villas miserias de los conurbanos de las grandes ciudades? Si empezamos a entender que la desnutrición se combate generando trabajo y no con planes sociales? Si logramos entender que la receta está y fue probada exitosamente en el rescate de las generaciones venideras, con las escuelas hogar, las escuelas técnicas, los clubes de barrio, los campeonatos infantiles? No es menor que en aquel momento los niños se sintieran queridos por un gobierno que sí supo cómo cuidarlos.
Los herederos de Perón e Yrigoyen están ausentes con aviso…

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