Si alguien pensó que el 2010 iba a ser el año propicio para el trabajo político que permitiera el crecimiento y desarrollo de Argentina, se equivocó. La competencia electoral está presente y no desde ayer, sino desde los primeros meses del año 2010 en cada acción y reacción política. No resulta extraño entonces que dejasen sin quórum a la iniciativa de la Comisión de Justicia y Paz del Episcopado que preside monseñor Casaretto. El documento titulado "La pobreza, un problema de todos" evidenció la pobreza más difícil de combatir: la cobardía. La especulación enmascarada y/o acompañada por el miedo a la reprimenda o, a dejar de obtener beneficios, llevó a los dirigentes representantes de distintos sectores convocados a acompañar con su firma el citado documento, a no rubricarlo, no por disidencias con el mismo sino por especulación política. Uno de los autores de este documento, confió a quien escribe que no hubo objeciones, no se invalidó el contenido. Sucede que manifestaron tener miedo a las reprimendas del gobierno. El contenido incluye el desafío con un horizonte de diez años, a trabajar sobre los caminos que desanden la pobreza. Abordando temas como educación con inclusión, servicios básicos, políticas para los novecientos mil jóvenes que no estudian ni trabajan entre los 16 y 24 años. A propósito de esto último, la proyección del estudio indica que si continuamos de brazos cruzados, en cinco años se multiplicaría este estatus a un millón quinientos mil jóvenes. Demasiada mediocridad para una patria que cumple doscientos años.
Las políticas de Estado tienen la virtud de transformar el crecimiento económico en desarrollo. Los economistas pronostican crecimientos favorables de la economía argentina en los próximos seis años. Y vaticinan una excelente performance para la macroeconomía. Si se rehuye por intereses personales y/o sectoriales cicatrizar la herida abierta que injusta e inexplicablemente nuestra sociedad produce en cada hogar donde a la mesa se sienta la pobreza, no habremos perdido una oportunidad, sino desde la política habremos perdido el futuro.
Varias veces desde esta columna hemos insistido en la responsabilidad que le cabe a la sociedad, a la hora de dejar de lado su indiferencia por lo público y contactarse con la política. Pero los hechos que vienen protagonizando los políticos en el Parlamento nacional, los insultos y los agravios profesados de unos a otros, evidencian que la política no se adaptó a una sociedad con otras demandas. Para lograr nuevamente una simbiosis productiva entre dirigencias y ciudadanía, en el caso especifico del sector político, estoy convencida que se debe reconfigurar el esquema de los partidos políticos. Argentina no está preparada aún para coaliciones, frentes, convergencias o concertaciones entre diferentes partidos, porque como bien lo señala Natalio Botana, las dos últimas experiencias en ese sentido demuestran un saldo negativo. Y el ejemplo está en los vicepresidentes. De la Rúa en su Alianza, quedó huérfano de vicepresidente cuando Chacho Álvarez decidió pegar el portazo. La concertación de los Kirchner, tiene un vicepresidente que defeccionó sin irse, intentando ocupar la jefatura de la oposición. Otro capítulo es el protagonizado por la presidenta Kirchner en su encuentro con el presidente Obama. Si bien se dijo que el encuentro fue trabajado con muchos meses de anticipación, pareciera que la agenda temática, no. Ya que al ser consultada al respecto, la presidenta no pudo con claridad enumerar los puntos tratados en la relación bilateral. Por su lado, un Lula a punto de concluir su mandato, desafía desde la política al presidente Barak Obama, al reunir a los principales países emergentes en su Brasil con expectativas de impulsar un nuevo eje de poder mundial. Bloque integrado por Brasil, India, China, Rusia, Sudáfrica. La apuesta de Lula no es menor dado que la riqueza que genera el mundo está en los países en desarrollo, pero es controlado por los países industrializados. Esta puesta en escena permitiría el fortalecimiento de las representatividades de estos países en los organismos internacionales, y así tener que ver con la nueva arquitectura financiera mundial. En este terreno internacional, Argentina dio un paso importante al recibir al presidente ruso Dimitri Medvédev, quien comprometió el desembarco de tres mil millones de dólares destinados al desarrollo energético, específicamente culminar Atucha II e iniciar la construcción de Atucha III. Un tema urticante a resolver entre ambos países es el de la exportación de carnes. Argentina fue advertida que se realizarán inversiones siempre y cuando no se modifiquen las reglas de juego. Si se restringen las exportaciones de carne, como ya ha ocurrido, el dinero ruso no vendrá a Argentina. Lo cierto es que hoy existen 13 millones de personas condenadas a la pobreza.
