La estrategia del oficialismo y la descomposición de la política nacional (María Herminia para Infobae)

No tendremos república mientras no se consoliden los partidos políticos. Son el esqueleto fundamental del cuerpo político

La composición de las listas presentadas para las PASO refleja a grandes rasgos la descomposición de la política argentina. En general se advierte que ni oficialismo ni oposiciones están abocados a resolver los grandes temas. Primer elemento a destacar: la profundidad de los problemas de nuestro país no será abordada ni por los unos ni por los otros. Alguien me decía: "Argentina está entre un gobierno que protagoniza la insoportable levedad del ser y el populismo que ha fracasado irremediablemente".

Otra conclusión a la que permite arribar este cierre de listas es que el peronismo decididamente está atravesando la crisis que en el 2001 sufrió el radicalismo. Lo que vendrá es hoy interrogante.

Es extraña la política en Argentina. Hace 23 años coincidían los convencionales constituyentes en la redacción del artículo 38 para incorporarlo a la flamante Constitución Nacional. El citado artículo dice: "Los partidos políticos son instituciones fundamentales del sistema democrático. Su creación y el ejercicio de sus actividades son libres dentro del respeto a esta Constitución, la que garantiza su organización y su funcionamiento democráticos, la representación de las minorías, la competencia para la postulación de candidatos a cargos públicos electivos, el acceso a la información púbica y la difusión de sus ideas". Por lo expuesto remata el citado artículo: "El Estado contribuye al sostenimiento económico de sus actividades y de la capacitación de sus dirigentes".

Luego de este salto cualitativo para el resguardo de la calidad institucional de la república, muchos de sus redactores al día siguiente fueron los primeros en ayudar a desguazarlos, creando alternativas políticas a la medida de sus ambiciones. No tendremos república mientras no se consoliden los partidos políticos. Son el esqueleto fundamental del cuerpo político.

Finalmente la estrategia política del presidente Mauricio Macri se concretó: Cristina Fernández de Kirchner es candidata al Senado de la Nación. Primera observación: es muy probable que el cuerpo que fuese denominado como el recinto de los padres de la patria albergue en su seno a padres de la patria corrupta. Y si la Justicia se "distrajo" con su lentitud, guardo para mí que es porque el Ejecutivo así se lo hizo entender.

La ex presidente Kirchner, junto con la mayoría de los integrantes de las listas que aparecen bajo distintas advocaciones, pertenece a generaciones de dirigentes políticos fracasados que dejaron como herencia un país con desaliento, desazón y frustración.

Macri hizo lo imposible para que Cristina fuera candidata. Y cuando lo logró, mandó a Elisa Carrió a competir fuera de ese territorio. El ministro Esteban Bullrich deberá hablar de educación en una provincia en la cual aún el conflicto docente no está solucionado. Tampoco el conflicto universitario. También es cierto que si Cambiemos ganase las elecciones en Buenos Aires, permitiría rankear a María Eugenia Vidal como presidenciable 2019.

Lo nuevo en política sería lograr que vuelva a funcionar el sistema de partidos políticos. Ni Cristina de Kirchner le permitió a Florencio Randazzo disputar las PASO, ni Macri le admitió a Martín Lousteau lo mismo. En Santa Fe, donde Cambiemos pretendió imponer una lista única, al no lograrlo, la novedad es que el sistema de representación de minorías fijó un piso del 40 por ciento. Es decir, el que gana gana y el que pierde "bien, gracias".

Todo irá peor mientras los partidos no renazcan, dado que son los encargados de estructurar la política. Esta feria de vanidades a la que hoy asistimos diluye las pocas buenas intenciones y agiganta bronca y problemas. La oquedad que produce la falta de los esqueletos políticos, o sea, los partidos políticos, permite a las corporaciones imponerles a los gobiernos las agendas de sus conveniencias. Entre ellos, los medios de comunicación.

Una muestra de la decadencia y la complicidad de la política es La Salada, que se multiplica a lo largo y lo ancho del país. El tema no es sólo combatir a los corruptos y los abusadores de la economía informal, aplausos a los que los combaten; el tema está en que hasta este momento la política no presentó proyectos dignos para la subsistencia y el rescate de la marginalidad que necesita de esas Saladas.

Mientras todo esto ocurre asistimos dolientes a las marchas que piden por los que ya no están. Como ayer levantó su voz en todo el país con epicentro en Rosario la Pastoral Villera, para evitar la desaparición de un nuevo pibe más.

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