La Capital – Adelanto de elecciones: a todo o nada – 18/03/2009

El presidente Kirchner siempre dobla la apuesta. En momentos de mayor debilidad política más se empecina en adelantar el precipicio, y acelerar los tiempos. Eso sí con hidalguía, de pie, a todo o nada… En lo personal puede resultarle más o menos beneficioso; otro tema son las consecuencias para nuestro país.
Kirchner al sentir que las cosas se le iban de las manos (senadores, diputados, resultados adversos en elecciones provinciales, los gobernadores peronistas que rechazaban su presencia a futuro…), "receteó" la estrategia política y adelantó las elecciones legislativas nacionales al 28 de junio apostando a que aún le quede mayoría en el Congreso para aprobar esta iniciativa. Kirchner ejerce el poder sin diálogo y sin propuesta, a todo o nada… Y esto lo lleva a actuar dentro de una lógica política que podría resumirse en "vivamos hoy, mañana se verá". Es lamentable que el matrimonio Kirchner que tuvo la posibilidad de dos gobiernos en Argentina, no tenga voluntad de trascendencia. Creen, como quienes fueron verdaderamente revolucionarios en los ’70, que el modelo de confrontación es virtuoso. Si hiciese falta un ejemplo en esta actualidad de lo pernicioso que fue a lo largo de la historia argentina la confrontación como método político, sólo es necesario visualizar las pérdidas en este año por el conflicto con el campo. Sucede que contrariamente a lo que pueda pensarse, para dialogar y negociar se debe tener, entre otras cosas, valor. Porque en cada idea siempre habrá por lo menos más de dos verdades. Y como dice el licenciado Julio Bárbaro "los Kirchner se sienten propietarios de una verdad, la de ellos. Como si fueran la expresión del bien… y el resto, los que no opinan como ellos, la expresión del mal".
Lo que debiéramos indagarnos como sociedad es por qué a 26 años ininterrumpidos de democracia, nuestra sociedad no puede imponer a través de sus representantes un modelo democrático estable, alejado de toda agresividad y neurosis.
La oposición no se presenta hoy más virtuosa que el oficialismo. Se "amucha" cuando siente la inminencia de lo urgente. Pero es incapaz de construir una propuesta alternativa.
Dos provincias tendrán en esta elección nacional un valor agregado aleatorio al del acto comicial. Por un lado es en Buenos Aires donde Kirchner candidato jugará la batalla de su gobierno, a todo o nada. Si gana, automáticamente se volverá a subir a su sueño presidencial. Si pierde, lo que ocurrirá es impredecible para el razonamiento político… si ganase también. En Santa Fe se da la paradoja de que tanto la oposición como el peronismo no kirchnerista podrán soñar, ganando uno u otro, con el resultado del día después, con la otra carrera para el 2011, la presidencial.
Un elemento que debió pesar en la decisión de adelantamiento de las elecciones tiene que ver con la gravedad de la crisis económica interna y su anexo mundial. Cualquiera sea el factor o la sumatoria de ellos, para la conveniencia del gobierno, octubre quedaba demasiado lejos.
También es cierto que la jugada de Kirchner desdibujó lo que debiese ser aún hoy tapa de los diarios: el aumento inexplicable de las muertes por inseguridad; la irresolución del núcleo del conflicto con el campo; la tergiversación de los números del Indec; la presencia cada vez más notoria de la droga y el narcotráfico en el país cuyas conexiones avanzan en todo el territorio nacional; la renuncia del fiscal de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido. La posibilidad de adelantamiento de las elecciones tapó todos estos temas.
La doctora Ferreira Rubio, de Poder Ciudadano, consideró que "la renuncia del fiscal Garrido se debe a que seguramente no ha querido ser parte de la destrucción de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, dado que el procurador Righi en noviembre de 2008 dictó una resolución, en uso de sus facultades, restringiendo el marco de acción del fiscal". Tal resolución lo inhibía de la investigación de causas como el patrimonio del matrimonio presidencial; el tendido eléctrico en Santa Cruz y la existencia de sobreprecios; la bolsa con dinero en el baño de la ministra Felisa Miceli; el Indec, etcétera. Advirtió que "puede correr la misma suerte el doctor Despouy, presidente de la Auditoría General de la Nación. Nosotros no vamos a ser un país serio hasta que dejemos de manipular las instituciones en beneficio de los que tienen el poder de turno. Las instituciones en este país siguen sin ser respetadas" .
Cuando la presidenta Kirchner justificó el proyecto de adelanto de elecciones, menospreció en su apuro a la política, a las instituciones y a las herramientas con que cuenta el ciudadano en democracia para expresarse. Este trámite "rapidito" sonó muy mal para quien en sus discursos de campaña presidencial se proclamaba como la hacedora –de ser presidente– de la calidad institucional para la República. Cabe recordar que la hoy presidenta fue en el 2004 miembro informante en el Senado nacional del proyecto que hoy rige y que contempla las bondades para la democracia y las instituciones de mantener y respetar el cuarto domingo de octubre como calendario electoral. Es verdad que la política debe ser flexible, pero también es cierto que los valores de quienes la practican deben ser inamovibles.
Mientras los ciudadanos argentinos temen por su empleo, si lo tienen. Por sus ahorros, si los tienen. Por la seguridad de sus hijos y la personal. Por sus jubilaciones, si llegan a ellas. El gobierno argentino se entretiene con su estrategia de supervivencia, mientras el presidente Lula es recibido por Obama, con quien acuerda acciones a futuro –entre ellas el biodiesel– y goza de un 85 por ciento de popularidad. Los Kirchner alguna vez gozaron del 65 por ciento de popularidad…
En esta crisis mundial conseguir inversiones es prácticamente como rescatar el oro de los naufragios; y mucho más cuando en nuestro país fracasaron todos los planes de reactivación que intentó el gobierno. Ahora, qué capital productivo y genuino puede venir a un país sin reglas fijas? Fernando Henrique Cardoso ha advertido sobre la posibilidad de explosiones sociales en algunas regiones de Latinoamérica. La crisis global producirá seis millones de nuevos pobres para esta región. Si los esfuerzos de los Estados no se dirigen a través de la política para la creación de nuevos empleos, no hay país que esté exento de posibles convulsiones, mucho más aquellos cuya clase media es la que se empobrece.

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