El Gobierno y los medios afines apuestan a la corrupción para ganar las elecciones
En las provincias donde se han desarrollado las elecciones de medio tiempo, más allá de los resultados, el dato a destacar es la apatía a la hora de concurrir al acto electoral. Este último domingo en Chaco hubo casi un 40% de ausentismo. Esto debiese ser evaluado como prioritario por quienes asesoran a los dirigentes políticos: o los candidatos no hablan de la realidad que vive la gente o la manera en que lo dicen no entusiasma.
Una vez más, la falta de interés federal lleva a concentrar la mirada en la provincia de Buenos Aires. Allí pareciese que la opción tomada por Cristina Fernández de Kirchner y el equipo de Mauricio Macri es similar y remite a aquel triste y célebre eslogan: "el silencio es salud", traducido electoralmente como "el silencio es voto". Si de eslogan hablamos, debería evaluarse su contracara: "el que calla otorga".
Las elecciones 2017 pasarán a la historia por estar viciadas de falta de contenido, de propuestas, sin debate, y llenas de especulación y personalismo. Lamentablemente para Argentina, entre los 8 años de Cristina de Kirchner y los 18 meses de Mauricio Macri, estamos redondeando una década de relatos. En medio del affaire Julio de Vido pasó casi inadvertido el convenio Arsat 3-Hughes. El INVAP y el desarrollo de la ciencia y la técnica es una de las pocas áreas en donde el kirchnerismo trabajó muy bien. Da la sensación de que el presidente Macri no entiende la importancia de estas políticas. Los países que logran calidad de vida en la era del conocimiento para sus ciudadanos se apoyan en la ciencia. Ningún país invierte en la ciencia de otro país. Es la inteligencia misma la que produce tal inversión. Es soberanía. Es valor agregado. Es imposible de compartirlo con un aliado internacional. A veces pareciera que el gobierno nacional no logra diferenciar la inversión del gasto.
El Gobierno y los medios afines apuestan a la corrupción para ganar las elecciones. El año pasado fue Aníbal Fernández fogoneado hasta el cansancio para luego dedicarse a Julio de Vido. Ambos personajes tienen mucha tela para cortar a la hora de graves sospechas de corrupción, pero es la Justicia la que no debe escatimar esfuerzos para definir y juzgar los delitos que les caben; el contraste, si de elecciones hablamos y de apatía del electorado, se da por el agotamiento del bolsillo.
El presidente Macri está convencido de que "las obras avanzan más rápido que las palabras". Resulta increíble que no entienda que el bolsillo es la víscera más sensible para decidir el voto que va a la urna. El 70% de la población gana menos que el ingreso promedio. Las inversiones no llegaron. La falta de empleo es evidente. Las changas se evaporaron. Para los trabajadores en blanco lo acordado en paritarias se lo llevó la inflación. El gobierno nacional no entiende el porqué del apego a lo que fue; sencillamente porque lo que es, a la hora de las necesidades básicas, no resulta superador de lo anterior, no contiene ni se disfruta, salvo para una minoría mejor posicionada económicamente. Las promesas de cambio no se concretaron, ante lo cual Macri también echa mano a la política del relato como su antecesora.
Es sabido que los techos y los pisos de los candidatos dependen de la voluntad del ciudadano. Nadie puede asegurar con argumentos creíbles que el mayoritario rechazo que hoy tiene la ex Presidente no pueda ser revertido en el 2019 si el Gobierno no revé su política y analiza una concertación o un diálogo social. La mezquindad de los intendentes del Conurbano y de los gobernadores peronistas que sólo atienden su juego posibilita que quien debió pasar al recuerdo de la política en el 2015 hoy tenga protagonismo activo en Buenos Aires.
La falta de trabajo, el padecimiento de hambre, el agotamiento por la caída permanente del nivel de vida de la mayoría de los argentinos lleva a no priorizar hechos de corrupción a la hora de votar.
Este miércoles el Gobierno llevará al recinto el tratamiento de la expulsión del diputado De Vido. Parece no interesarle demasiado el fondo sino la foto. Todo indica al cierre de este análisis que no cuenta con los votos necesarios para el cometido buscado. El oficialismo no tendría previsto ampliar el plazo para seguir dialogando en la búsqueda de apoyos a su postura, por lo cual se reafirma la idea de que es más una estrategia electoral que una política basada en las convicciones de quienes la fomentan.
Decía Tejada Gómez: "A esta hora exactamente hay un niño en la calle". Hay millones y la política parece no verlos, como tampoco ve las verdaderas emergencias por la que atraviesa Argentina. El peligro es la apatía.
