Indigencia cero: el proyecto que debería tener el Gobierno (María Herminia p/Infobae)

El 43% de pobreza infantil está hipotecando el futuro de nuestro país. La ignorancia termina cuando nos enteramos de la realidad

La sociedad argentina y el gobierno nacional celebraron que 600 mil personas hayan dejado de pertenecer a ese conglomerado de 12 millones de compatriotas que quedan al margen de lo que les garantiza el preámbulo de nuestra Constitución Nacional. La contracara negativa tiene que ver con el aumento de la indigencia. Alguna vez el presidente Mauricio Macri en campaña prometió pobreza cero; su Gobierno en esta convicción debería anunciar indigencia cero.

Argentina produce en alimentos 10 veces más de lo que consume. La política debería encontrar el mecanismo para derrotar la indigencia. En los guarismos conocidos recientemente en cuanto a la indigencia, hay un dato clave que aparece desagregando la inflación. Dentro del 1,4% de incremento de precios a nivel general registrado en agosto, los alimentos aumentaron un 2,1 por ciento. En Santa Fe la indigencia saltó con garrocha. En Rosario, en el semestre anterior al conocido ahora, las personas en situación de indigencia representaban el 14,1 por ciento. Ahora asciende al 26,5 por ciento. Santa Fe exporta por 13 mil millones de dólares, de los cuales 10 mil provienen de la agroindustria, en este sector 1.300 millones de dólares representa el biodiesel. Santa Fe es la segunda economía del país. Claramente falla en Argentina la distribución de la riqueza. Qué la motiva? Políticas que no van hacia el núcleo del problema.

Si los precios cuidados no sirven o no gustan, se debería acordar una canasta básica de alimentos insoslayables para la nutrición elemental también insoslayable. El 43% de los pobres son niños. El licenciado Daniel Arroyo me decía: "La pobreza en Argentina tiene cara de niño, mujer y joven". El 43% de pobreza infantil está hipotecando el futuro de nuestro país. La ignorancia termina cuando nos enteramos de la realidad. Las estadísticas serias sirven para conocer. Ha bajado el consumo de leche. Se ha duplicado la demanda en los comedores infantiles y en los comedores en general. La leche desaparece como antes desaparecieron la carne y el huevo. El hambre se anestesia con carbohidratos.

Es de destacar el proyecto elaborado por la Academia Nacional de Educación y presentado en la Cámara Alta por la senadora Liliana Negre de Alonso. El citado proyecto, "Educación de la primera infancia, nutrición y estimulación temprana", tiene como finalidad erradicar la desnutrición infantil y promover la educación en la primera infancia. El profesor Pedro Barcia sostiene: "La estimulación temprana es el concepto que dominará del siglo XXII".

Para que las estadísticas y sus resultados sirvan a la política, la lectura no debe ser sesgada. No sólo con los índices de pobreza y desnutrición, también en lo que hace a empleo. Bajó el desempleo? Sí. Una parte de esa verdad tiene que ver con la obra pública y algunos sectores promocionados. Pero también debe leerse como motivo de la misma caída, el desaliento. Mucha gente ya no busca empleo porque sabe que no hay. No hay políticas de promoción para las cadenas productivas, por ende, no hay trabajo, por lo tanto, no hay consumo interno.

Hay políticas sesgadas que son buenas, el Plan Empalme es una de ellas, pero primero debe aparecer el trabajo. El presupuesto 2018, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), está desequilibrado, dado que el 40% del gasto total se lo llevan Buenos Aires y CABA (22% y 20%, respectivamente). Córdoba, 4,5% y Santa Fe, 4,2%; el interior no está visibilizado en el presupuesto 2018.

El aumento de las naftas a partir de la desregulación sólo es cuestión de días. El viernes pasado se conoció que las petroleras aumentaron entre un 10% y un 11% el canal mayorista. Esto es un anticipo de lo que vendrá en el mercado minorista. Se sabe que siempre que la nafta aumentó la cadena de distribución y logística también lo hizo, por ende, se trasladará a precios. No es descabellado proyectar que la cantidad de indigentes no disminuirá. El ministro Juan José Aranguren ha deslizado que, teniendo el Estado el 51% de las acciones de YPF, puede regular el mercado de combustibles a través de esta petrolera. YPF no puede sostener la demanda y esto lo sabe el ministro. La pobreza retrocede un paso para que la indigencia avance robustecida.

Mientras esto ocurre, Macri alienta el combate a la corrupción, y eso está muy bien. La Justicia le sirvió en bandeja a un Pata Medina increíblemente mafioso. La corrupción debe ser castigada severamente. El presidente Macri desde el atril señaló a otros rubros atravesados por la corrupción. Su obligación es denunciarlos a la Justicia. Como también es su obligación dar una respuesta sobre qué ocurrió con Santiago Maldonado. A propósito de situaciones a monitorear, el Presidente y su equipo deberían observar con atención la escalada de prosperidad ligada al Estado que protagoniza su amigo, hermano y socio Nicolás Caputo. En Buenos Aires ya le han sido otorgadas 10 obras públicas y una decena de obras viales. Recientemente al consorcio que lo tiene como principal accionista le fueron adjudicadas dos de las tres centrales energéticas, una en Santa Fe y otra en Mendoza.

El gobierno nacional con los casos Caballo Suárez, Pata Medina, apuesta a bajar las acciones del sindicalismo nacional. Debería analizar los límites de la embestida. Una cosa es que sindicalistas corruptos vayan a la Justicia y sean juzgados, y otra cosa es buscar la eliminación del accionar gremial. El sindicalismo argentino está acostumbrado a ir por nuevas conquistas y defender las que tiene, pero respeta la democracia y prioriza el diálogo. El sindicalismo que proponen ciertas izquierdas es afecto a otros mecanismos. Tanto el sindicalismo como el Gobierno deberían tener en cuenta que hoy en Argentina el sindicato más grande es el de los trabajadores en negro.

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