Lic. Guillermina Tiramonti: Investigadora área educación FLACSO-Docente
“Los chicos reclaman ser convocados desde el deseo”
“Es momento de preguntarnos cómo aunar el aprendizaje con la satisfacción de los niños”
“Podemos ensayar, experimentar otras formas de educar para ver lo que pasa”
“Hoy tanto los docentes como los alumnos se aburren, merecen que el Estado les dé a ambos una oportunidad "
MHG: Cuál es el perfil que hoy tendría que tener la escuela para enamorar a los chicos?
GT: La verdad es que la escuela no es solamente una institución de trasmisión de saberes y conocimiento, sino que esta transmisión se hace en referencia a un determinado contexto y también a necesidades del campo social, político y económico. Entonces la escuela tradicional, la escuela moderna estaba asociada a una necesidad de disciplinamiento relacionado con aquella necesidad de pensar en el progreso basado en el sacrificio individual, en la postergación de la gratificación, y ha organizado toda su forma de transmisión y los valores que trasmite, básicamente en relación a esto. Y ahora resulta que estamos en otra sociedad, en la del consumo que valora la gratificación, la posibilidad de pasarla bien. Y los sujetos a los cuales estamos incluyendo en la escuela son con subjetividades formadas en esa sociedad. Entonces la escuela aparece como aburrida, insoportable, porque sigue pensando en sujetos que valoran fundamentalmente el sacrificio. El saber y el conocimiento no están necesariamente asociados a la ineficacia, a pasarla mal, a no soportar no se sabe muy bien por qué, que era lo que nos pasaba a nosotros y si la escuela no gustaba no gustaba. Los chicos están reclamando ciertas gratificaciones. Nosotros lo confundimos con chicos que no quieren sacrificarse, que no quieren hacer esfuerzos, y lo que no quieren es hacer algo que les implique esfuerzo y sacrificio sin tener como contrapartida alguna gratificación, porque suponen que puede haber una gratificación. La escuela ha empezado a hacer ofertas de este tipo, se ven escuelas que tienen una serie de talleres donde convocan a los chicos desde le deseo, de hacer aquello que desean hacer, ahora ésto pueden ser cosas que tiene un contenido educativo muy importante. En eso doy el ejemplo de chicos que trabajan en la elaboración de un guión para un video donde los chicos tienen que investigar, tienen que escribir el guión, aprender las reglas de la buena expresión y a su vez tienen que averiguar información, tienen que usar internet, tienen que imaginar el personaje y luego tienen que aprender el lenguaje de la imagen para llevar esa historia a la imagen. Ese taller tiene un enorme contenido de aprendizaje y es hecho por los chicos con mucho placer, con mucha satisfacción y también con mucho esfuerzo. Y esto está pasando en escuelas de distintos tipo, con esto quiero decir escuelas que atienden chicos de sectores sociales altos y por escuelas que atiendan a chicos de sectores más bajos. Es momento en que empecemos a preguntarnos cómo armamos una propuesta escolar que aúne los saberes y las habilidades que se requieren para vivir en el mundo contemporáneo, y que a la vez lo hagan con satisfacción.
MHG: Esto ameritaría una ductilidad del docente ante la diversidad de deseos?
GT: Creo que lo que ameritaría es una reflexión por parte de las autoridades de pensar cómo podemos hacer para enseñar ciencias de esta manera. Ideamos un taller de ciencias, veamos qué saberes de ciencia necesitan incorporar los chicos y cómo podemos hacer esto en una organización. Es un momento en que hay un cambio cultural que amerita empezar a experimentar cosas. Alguien puede decir que hay muchas pavadas en esos talleres, sí, es cierto; pero también es cierto que los chicos pierden bastante el tiempo con el currícula tradicional. Entonces podemos empezar a experimentar a ver qué nos pasa si empezamos a enseñar y a aprehender de otra manera. No abandonaría ni al deseo de los chicos ni a la voluntad del docente, que le resulta muy difícil lidiar con una forma organizacional y con una forma de enseñar ya establecida y que no puede cambiar.
MHG: Hay materia predispuesta desde de la docencia para este cambio?
GT: No toda la docencia está predispuesta, pero considero que sí, y digo esto porque cuando un ve los índices de ausentismo docente, frente a ese dato, que son altos como se sabe, se puede decir lo tradicional que los docentes no quieren trabajar, que son vagos lo cual es una perversión; o se puede interpretar lo que sigue: solo quién no resiste el trabajo, quién está trabajando a desgano tiene esta trayectoria de ausentismo. En la escuela secundaria no aguantan los chicos, pero también no aguantan los docentes.
MHG: O sea que hay un coincidencia entre los docentes y los chicos?
GT: Efectivamente, entonces ha llegado el momento en que ofrezcamos, desde el estado nacional, desde los estados provinciales, una oportunidad para los docentes y los alumnos, que es una tarea que se debe realizar en forma conjunta, unos enseñar y otros aprender, de una manera satisfactoria para ambos. Creo que hay un terreno fértil para hacer ese tipo de reformas. No hacer grandes cambios, no empezar todo de nuevo, empezar a hacer experiencias gratificantes para poder trabajar convenientemente en el conjunto y extenderlas al conjunto del sistema y al conjunto de la actividad de la escuela.
MHG: Y el rol de la familia?
GT: El rol de la familia es una cosa bien separada del rol de la escuela, en el sentido que la familia tiene que proveer a la escuela con una socialización, el afecto y el cuidado y la compresión y la valoración de lo que hace el chico en la escuela, y la escuela se tiene que hacer cargo que el chico incorpore aquellos saberes y habilidades que se requieren para el mundo actual. Los padres deberán recibir información de la escuela respecto de qué se trata, para qué se hace este cambio y dar toda la información de cómo avanzan los chicos, cuáles son los logros y cuáles son los fracasos. Siempre hay de los dos.
MHG: Esto existe en otro parte del mundo?
GT: Sí, claro. Y también acá hay alguna experiencia en escuelas privadas y también públicas. Pero las escuelas no pueden legitimar esta nueva forma de enseñar y aprender porque tienen el currícula tradicional, con las formas tradicionales de enseñar, pero se puede rodear con otros tipos de actividades en las cuales se utilizan estas nuevas formas de enseñar y aprender.
