El presidente Mauricio Macri tal vez no haya generado nuevos problemas en su primer año de gobierno, pero la agudización de los heredados de la anterior gestión desembocan en la actual realidad
Podría decirse que el arte de la política, entre otras cosas, consiste en no abrir nuevas heridas ni profundizar las existentes.
El presidente Mauricio Macri tal vez no haya generado nuevos problemas en su primer año de gobierno, pero la agudización de los heredados de la anterior gestión desembocan en la actual realidad. Depender, supuestamente, de la incidencia de una ley para sobrevivir como nación lleva a dos reflexiones: o la realidad económica es catastrófica o se sobreactúa. El presupuesto aprobado recientemente es de más de dos billones de pesos. La diferencia en números entre el proyecto de reforma al impuesto a las ganancias del oficialismo y la media sanción de Diputados es de 26 mil millones de pesos. Es decir, la salud económica del país depende del 0,013% del total de gastos presupuestados. Si estos son los números, suena más a distractivo que a problema real.
Desde el Frente Renovador siguen sosteniendo que el proyecto fue trabajado junto al doctor Abad y su equipo, con los números suministrados por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), motivo por el cual están en condiciones de afirmar: "De convertir en ley el Senado la media sanción de Diputados y de aplicarse, quedan mil millones de pesos a favor del fisco y vuelven 14 mil millones de pesos vía consumo y recupero impositivo (IVA, ingresos brutos)". Más allá del manejo numérico de los unos y los otros, otra conclusión a la que se puede arribar es que, según el Gobierno de Macri, la salud económica de Argentina depende del esfuerzo de un puñado de trabajadores en blanco.
En la decadencia política mundial y también argentina, hablar de un líder político remite inmediatamente a un nombre del pasado. A veces los líderes con ejercicio de tal no tenían un plan acabado y minucioso, pero su penetración suplía tal falencia. Lo que se ve en el Presidente de los argentinos es falta de liderazgo y falta de plan.
Si bien la tecnología está reemplazando a las históricas mesas de conducción por mesas de Whatsapp políticas, del Ágora al Whatsapp lo que no cambia es el abecé de la construcción política. Los estadistas, cuando aparezcan, podrán utilizar el Whatsapp, pero no podrán evitar la planificación de su proyecto político.
La gran duda que hoy deja el Presidente por su impericia política y por sus reacciones destempladas tiene que ver con su verdadera personalidad gubernamental. Cuál es el verdadero Macri que lleva un año conduciendo los destinos de Argentina? El que convocó el primer día a las oposiciones, a los gobernadores? El que presentó proyectos y los modificó incluso retrocediendo en sus pretensiones? El que logró la sanción de 70 leyes desde el consenso en minoría? El que llevó a un dirigente de la oposición a Davos? O el que no admite que se piense distinto? El que se niega a un llamado a la unidad nacional? El que prefiere la peor opción de adversario dentro de las oposiciones: Cristina de Kirchner? El que hace concertaciones exprés? El que deja que la frazada corta siempre termine tapando a los que tienen menos frío?
El macrismo hace una semana que blande la foto de las oposiciones juntas. Siente que es el pasaporte que lo lleva a atravesar las aguas del Jordán. Cree que ante esa foto se purifica. Los memoriosos recuerdan que en tiempos de Macri, jefe de Gobierno porteño, el kirchnerismo y el PRO negociaban sin ponerse colorados. Se recuerda el viernes 2 de noviembre de 2012 como la noche del megacanje legislativo. Los actores fueron Axel Kicillof, Diego Bossio, Juan Cabandié y Cristian Ritondo, con la aprobación de leyes a satisfacción de ambos sectores políticos.
Al cierre de este análisis las versiones sobre la posible aprobación del proyecto en el Senado eran disímiles. Es muy difícil que los senadores del peronismo voten esta ley en contra de la posición de la CGT unificada. Todos estos hombres y mujeres de la política tienen en su haber una historia que los compromete con el movimiento obrero.
Cuenta la historia que este impuesto nació hace 84 años en forma provisoria, durante el Gobierno de José Uriburu, a instancias de su ministro de Hacienda, Raúl Prébisch, quien, al igual que en la actualidad, justificó su aplicación para reducir el déficit fiscal. Triste historia impositiva argentina: lo provisorio llega para quedarse.
