Monseñor Antonio Mario Grande: Rector de la Iglesia Argentina en Roma
“Fue una gran sorpresa y una gran alegría”
“Va a ser un continuador de Benedicto XVI, Juan Pablo II y Pablo VI… pero le va a aportar la cercanía y su presencia en la vida cotidiana como lo hacía Bergoglio en el Arzobispado de Buenos Aires”
MHG: Qué nos puede decir acerca del papa Francisco?
AG: Por un lado una gran sorpresa y una gran alegría porque los que lo conocíamos no pensábamos que podía ser papa, uno podía pensarlo en corazón, pero eran varios que podían serlo. A partir del momento que fue elegido, conociendo su modo de ser, de pastor, de padre cercano de los diversos grupos que participan en la iglesia, de hablar con los otros grupos religiosos y del encuentro en los hospitales y de ver a los pobres, creo que es un modo de ser de amor evangélico para Roma y para la iglesia universal va a ser para mucho bien.
MHG: Deberá designar colaboradores…
AG: Él empieza con las personas que están ahora colaborando, después con el tiempo veremos cómo reubica todo lo que él quiere llevar adelante, hay un sacerdote que hace unos años que está acá, Guillermo Ocarcher, de la diócesis de Buenos Aires, está en la secretaría de estado y está entre los que asistían al papa en las celebraciones. Después con el tiempo, como está mostrando con sus gestos y convicciones veremos como va a guiar a la comunidad en Roma y a la iglesia en todo el mundo… eso lo irá manifestando más adelante.
MHG: Tuvo oportunidad de estar con Benedicto XVI?
AG: La tuve cuando el colegio celebró el décimo aniversario y le habíamos pedido que haga un saludo y lo hizo. Y después con el rol mío de director pasamos a saludarle, fueron 30 segundos y nos dio una bendición para nosotros y para toda la Argentina.
MHG: Qué espera del papa Francisco?
AG: Varias cosas. Pero fundamentalmente creo que va a continuar con el legado de lo anterior, de Benedicto, Juan Pablo, Paulo VI, que creo que lo han hecho muy bien. Lo que él puede aportar es el modo de ser de los obispos en Argentina quienes tienen un modo de estar más cerca de los colaboradores, sean sacerdotes, sean laicos, quienes pueden hacerse más presente en la vida cotidiana tal como lo hacía Bergoglio, sin tanto aviso.
