Dr. Osvaldo Canciani: – Co Presidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)/Miembro del Comité de Conducción de la 2da. Comunicación Nacional/Dr. en Ciencias Físicas (meteorología)/ Premio Nobel de la Paz
MHG: Es una paradoja que usted esté luchando por lograr acordar urgentemente un protocolo más apropiado, un marco para convenir políticas sobre Cambio Climático, en momentos en donde en Argentina se veta la Ley de Glaciares….
OC: Parece que hemos aprendido a caminar como el cangrejo, para atrás. Lamentablemente hay varias décadas, no sólo en las Ciencias Ambientales, en la Educación misma uno nota un decaimiento total, porque ¡para qué hacer esfuerzos si pareciera que todo anda mal!, cuando en realidad, en estas circunstancias, la acción positiva es la única solución. En el caso de los Glaciares, es lamentable lo que sucede en Argentina. He estado trabajando en Perú adiestrando gente para la investigación en la zona del Altiplano donde el agua es mera y sencillamente agua de los glaciares. En ese país están desesperados porque el nivel de congelación en la década del 60 estaba a los 2 mil metros, ahora está a los 4 mil metros. Esto es agua que se pierde, y agua es vida. Si uno recuerda la mitología griega con el Rey Midas, quien pretendió que todo se transformara en oro… luego no pudo ni alimentarse… todo era oro. Estamos en las mismas circunstancias. No niego que haya deficiencias en la disponibilidad de metales, pero qué vale más, diez vidas humanas o un kilo de oro?… Pasa lo mismo con los biocombustibles. Hoy, en el diario La Nación, me sorprendí con un artículo en donde se aconseja usarlos, cuando en rigor de verdad en todas estas cosas estamos luchando por la seguridad alimentaria y la seguridad hídrica de la gente.
MHG: Conjuntamente con nuestra realidad, pero tendiendo a ver lo que hay que hacer cómo podemos enfocar ese Convenio Marco por el cual usted viene trabajando?
OC: He recibido el último informe de Kofi Annam, denominado “El impacto humano”. En el mismo aparecen todas las cosas que hace años venimos conversando con usted. Lo que hay que hacer, y los capítulos al respecto son muy claros, es aplicar un principio nuevo que es el de la ética del cambio ambiental. También hay una alianza global para la justicia con respecto al clima. Y existen iniciativas sobre qué es lo que debe hacerse. Y aparece nuevamente lo que tantas veces hemos hablado: si no medimos no sabemos lo que tenemos. Pero lamentablemente, si no tenemos una cierta estabilidad socioeconómica que nos permita proyectar escenarios a futuro, las proyecciones de los eventos actuales hacia 20. 30, 40 ó 100 años, van a ser falsas. Esto nos está obligando a repetir aquello que dijimos varias veces: en Argentina no hay política ambiental, no se ha trabajado en serio aún, porque no sabemos a donde vamos social y económicamente. Esto es crítico porque desde el Informe Stern, sobre el Futuro de América Latina no es fácil convencer a la gente que los escenarios elegidos en Europa, en Luxemburgo, se aplican en América Latina donde la economía es tan errática, tan imprevisible; salvo Brasil que está bien orientada; pero en el resto de América Latina es difícil ver hacia donde vamos. En consecuencia volvemos a lo mismo: medir es poner información en serio. Hace pocas semanas conversábamos con el ministro de salud pública de Córdoba con respecto al problema del dengue, a quien yo le decía que también tenemos leishmaniasis, sigue el mal de Chagas andando, tenemos la enfermedad de Lyme…. Si no medimos no sabemos lo que tenemos. Lamentablemente cuando damos cursos en la Asociación de Médicos por el Medio Ambiente, le decimos ¡por favor, hagan estadísticas, asienten en algún lado cuáles son las características de las enfermedades que van apareciendo, para poder disponer de un ancestro informativo que nos permita saber cómo poder encarar el problema de la salud futura!. Todo está vinculado al clima, porque es el elemento visual, ya que una tormenta, una inundación, una sequía se ven; pero deforestar como lo estamos haciendo, perdiendo la diversidad biológica o acelerando procesos de erosión como ocurrió en Tartagal, con el lavado de colinas; o como ocurrió en las inundaciones de Santa Fe hace unos año, es lisa y llanamente perder el control de nuestro entorno y hoy el mundo está orientado a lo que se llama manejo de riesgos. Ya no tiene sentido decir ¡es una maldición de Dios! ¡No! ¡Es una maldición nuestra!
MHG: Se ha conocido que en la cercana ciudad de Coronda, la cosecha de una especie de frutilla se ha adelantado cuarenta días…
AC: nosotros tenemos esos casos registrados en el IPCC porque en países donde no se siguen las estaciones del año con el almanaque, tenemos en nuestro informe varios cados de floraciones muy adelantadas, con un agravante bastante crítico: algunas especies de pájaros se van perdiendo porque al aumentar la temperatura, la producción de pupa de las mariposas se adelanta, y cuando los pichones nacen, no hay alimento. Se produce un defasaje, incluso la pérdida del 70% de la población de los pingüinos Adelaida, en la Antártida se produjo porque al modificarse las condiciones del ambiente, nieva sobre los huevos, y los pingüinos no los pueden empollar porque el calor no llega. Este defasaje térmico y de humedad está llevando a estas graves situaciones, pero si no empezamos a medirlos, si nos los evaluamos, si no comenzamos a pensar como lo hicieron los franceses en comprar tierras al sur de Inglaterra para sembrar allí y hacer así su futuro champagne, todo va a ser peor…
MHG: En Argentina tenemos que pensar en un nuevo diseño de nuestra producción?
OC: Eso es evidente. El INTA, en la comunicación que hizo Argentina en la Primera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático y en la Segunda de hace dos años, basado en un trabajo realizado por el INTA Castelar, demuestra que la productividad o rendimiento de los cultivos va a disminuir en la Pampa Húmeda entre el 15 y el 20% por cambio de los balances hídricos. Si esto no se evalúa, si no se buscan áreas nuevas futuras vamos a tener pérdidas de cultivos. En las charlas que doy digo que nadie vio nunca caravanas de camellos por la Antártida, ni peces tropicales en el Titicaca… y es así, cada especie animal o vegetal requiere un entorno dado de temperatura y humedad y ese es el cambio climático. Vamos a un nuevo sistema climático y las áreas de producción van cambiando. Hace más de treinta años Brasil cultiva el café de Santos en Minas Gerais, a más de cientos kilómetros de distancia. Esta es una decisión que tomó Brasil después de un trabajo de investigación importante. Y nosotros en el CONICET lo hicimos, lo que dió como resultado, varios trabajos. Uno de ellos con la Universidad de La Plata sobre estudio de cultivos de trigo en la Patagonia. Luego hicimos otro estudio sobra la cantidad óptima de agua para cada cultivo. Estas investigaciones no pueden quedar en el papel, hay que llevarlas a la práctica…
MHG: En la región Centro que deberíamos estar pensando?, cual sería la aptitud de las tierras?
OC: Hay un problema combinado e integral. En muchos casos lo que hay que hacer es, antes de cambiar el lugar de los cultivos, es pensar en especies más adaptadas. La genética hoy produce eso. Esto hay que estudiarlo, hay que analizar los rangos de temperatura y humedad que vamos a tener. Pero si no medimos lo que tenemos hoy, las redes están caídas, a pesar del enorme entusiasmo de la gente joven que ha tomado hoy la dirección del Servicio Meteorológico Nacional, las redes están caducas, hay que activarlas. Si no tenemos un piso de referencia, una coordenada cero para avanzar estamos tirando tiros al aire, esto significa que la primera acción es medir. Y la segunda acción en los eventos que se nos vienen encima -y que ya se han vivido en Rosario, Santa Fe, Buenos Aires-, las lluvias anuales van a ser un poco más alta , un 10% aproximadamente, pero las frecuencias van a cambiar , consecuentemente sistemas de alerta y de vigilancia hidrometeorológica son fundamentales para iniciar el manejo del riesgo. Nos va a ocurrir que los eventos van a ser extensos y extremos. Van haber sequías e inundaciones críticas, olas de calor… Si no se tienen esas redes de información no vamos a saber hacia donde vamos…
MHG: La crisis económica mundial afectó la toma de decisiones en el tema climático?
OC: Acabo de venir de los Estados Unidos. El problema es muy crítico, me ha dolido ver como se gasta energía. Esto lo dijo Obama en su campaña electoral “no voy a cambiar el modo de vida de los Estados Unidos”. Esto es relativamente grave porque la baja del precio del petróleo ha puesto en las calles vehículos gigantes, hay un consumo exagerado, lo que hace que la solidaridad que debiera existir en un mundo donde hay mil millones de personas mal nutridas y mueren 10 millones de individuos por años, esta haciéndonos pensar que el mal ejemplo de los racionamientos de las guerras, y yo lo he vivido como estudiante después de la Segunda Guerra Mundial, no mata a la gente, la gente sigue viviendo. Si yo a los 22 años comía cualquier cosa para sobrevivir, y he llegado a los 86 quiere decir que se puede vivir. Estamos en un mundo que como dijo una periodista americana, la Afluenza, esta nueva enfermedad, la de la afluencia, que significa adquirir cualquier cosa de cualquier manera, en una compra indiscriminada y sin límites, es un pecado critico.
MHG: Y para esto no hay vacunas, hay políticas…
OC: Es así. Para ello es fundamental la política, no la politiquería…
