Elecciones 2017: en busca de la carta mágica (María Herminia Grande p/Infobae)

¡Cuán necesario es hoy en Argentina el debate de los grandes temas nacionales! Parecería que la articulación del diálogo quedó suspendida por la preeminencia de los egos

Octubre es el oráculo mágico al que los dirigentes políticos quieren llegar con la carta ganadora. En el país federal sólo cuenta Buenos Aires. En este escenario en realidad a casi nadie le interesa llegar al Congreso por el Congreso mismo, sino como trampolín al 2019. Nadie se toma a pecho lo que le dijera en su último cumpleaños Juan D. Perón a Julio Bárbaro sobre cómo imaginaba al Parlamento: "Como el espacio de debate de los grandes temas de la sociedad".

¡Cuán necesario es hoy en Argentina el debate de los grandes temas nacionales! Parecería que la articulación del diálogo quedó suspendida por la preeminencia de los egos. Los actores políticos ven en octubre una oportunidad a las presidenciales 2019.

De los tres candidatos en este juego con posibilidades a hoy, dos ya han pasado por Balcarce 50. Cristina Fernández de Kirchner fue gobierno y quiere la revancha sin que le pese, aparentemente, la mochila de la deuda que dejó: un país tan cerrado al mundo como al ascenso social. (De la corrupción que se encargue alguna vez en tiempo y forma la Justicia).

Su polarizador, el actual presidente Mauricio Macri, en este caso aparecerá representado por alguien que tampoco integrará una lista, la gobernadora María Eugenia Vidal, quien será la verdadera retadora de la candidata a senadora Cristina de Kirchner. Tanto el presidente Macri como la gobernadora Vidal son sujetos tácitos en esta contienda, superación al fin de las candidaturas testimoniales. La pregunta es, también aquí, para qué quiere Mauricio Macri volver a ser presidente de la Argentina. A hoy, su gobierno aumentó la deuda, subió la pobreza, el desempleo y redujo muchos de los beneficios con los que contaban los más humildes.

Por su parte, Sergio Massa, quien intentó en el 2015 llegar a la Rosada sin lograrlo, apuesta a alcanzar el 2019 gracias a los yerros de sus oponentes. Confía en que Cristina Fernández de Kirchner siga teniendo un 60% de rechazo de la masa votante y en que el presidente Macri siga gobernando con políticas que benefician a sectores minoritarios, donde está su fortaleza. Claro que si Massa pudiese cual titiritero manejar los hilos, le gustaría que al presidente Macri no le vaya tan mal en estos meses previos a las elecciones para que a Cristina de Kirchner no le vaya tan bien a la hora de juntar votos y lo que parecía una polarización termine siendo un trío.

A todo esto, Sergio Massa sigue montado en la fortaleza de un equipo económico que fue exitoso cuando lo condujo Néstor Kirchner. Pero el paso del tiempo puede licuar el buen recuerdo. Por otro lado, Massa corre el riesgo de que su "agua del Jordán", Margarita Stolbizer, de no ganar las dos bancas, quede perdida en este 2017. Su abordaje al 2019 lo encontraría sin su "conciencia moral".

En esta carrera electoral aparece Florencio Randazzo, quien no participa de este juego porque en realidad lo suyo es el intento de germinar para otra carrera, que también tiene a Cristina de Kirchner como protagonista: su sucesión. A todo esto, los gobernadores también miran el 2019 pensando en que después de octubre deberán rearmar la liga que contenga al que puede ser.

Para el oficialismo octubre también es la meca de la resolución de los problemas. Según Lilita Carrió, si Cambiemos gana, florecerán los brotes de las inversiones, la Justicia dejará de ser cenicienta y se convertirá en lo que todos esperan y colorín colorado…

Lo cierto es que no se puede esperar en octubre ningún giro de 180 grados, dado que, aun si Cambiemos gana cómodamente, no existe la variante que le permita tener mayoría como para aprobar proyectos al estilo kirchnerista con los votos de su propio bloque. Por lo expuesto, si la voluntad política es real, por qué esperar a octubre y no hacerlo ahora?

La realidad, y esta semana quedó de manifiesto, es que la priorización de las políticas del gobierno del presidente Macri pertenece al círculo que él integra; increíblemente la nafta aumentó su precio cuando el petróleo bajó su costo, porque el gobierno ha decidido contemplarle a este sector empresario un recupero por la inflación pasada. Argentina es inviable cuando el 50% del precio del litro de la nafta se le tributa al Estado.

El interior no sólo está ausente en la contienda electoral. Llama la atención la inexistencia de políticas productivas que promuevan, sostengan y desarrollen las economías regionales, único sostén del trabajo ante la desocupación y la pobreza.

Cristina Fernández de Kirchner, cuando fue electa, en el 2007, prometió un gobierno de calidad institucional, no cumplió. Mauricio Macri llegó al gobierno en el 2015 prometiendo unidad nacional y Justicia justa e independiente; a hoy, no cumplió. El tiempo todo lo puede, si no fuese así, ni Carlos Menem ni Cristina Kirchner podrían aspirar a una banca en el Senado.

En tiempos electorales, los candidatos se metamorfosean: de larva a mariposa, para morir en el intento o volver a ser larva. Aun si gana Macri en octubre, con las candidaturas de Cristina de Kirchner y Carlos Menem, ya perdió.

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