Padre Luis Di Paola: (Padre Pepe) de un hogar de clase media y se mudó a la villa en 1997
– Actualmente A cargo de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de la localidad de Campo Gallo, de la diócesis de Añatuya (Santiago del Estero)
MHG: Cómo se siente en esta nueva comunidad en Añatuya?
PP: A Santiago del Estero lo divide el río Salado, de un lado está la arquidiócesis de Santiago y del otro la de Añatuya, que más bien sería en el límite con el Chaco y con Santa Fe. Estoy en un pueblo que se llama Campo Gallo que queda el norte de Santiago, a 100 kilómetros del límite con el Chaco.
MHG: Qué ha encontrado allí que no encontró en su villa de Buenos Aires ?
PP: Aquí es una realidad diferente, lo que encontramos es que la gente está muy dispersa. Yo tenía en 70 hectáreas 40 mil personas, acá tengo que recorrer cientos de kilómetros para visitar los parajes. Es un estilo de vida rural, muy ligado a la vida del campo o del pueblo. Por tanto, hay cosas que en Argentina, como acá en Campo Gallo, hay muchos lugares en donde se preserva esa vida y nuestra tarea debe ser mantener los lugares en donde no ha entrado la droga tan destructivamente como en una villa; la tarea es hacer un trabajo serio de prevención.
MHG: Cómo se manifiesta la pobreza?
PP: Hay mucha gente que no tiene las cosas indispensable para la vida, es, sobre todo, gente que vive en el interior, en los barrios que se fueron haciendo en la medida que la gente fue abandonando los campos… Esa es una tarea también a desarrollar, cómo aportar desde la comunidad una ayuda a la gente. Estamos tratando de organizarnos un poco para eso.
MHG: Sufre su comunidad la falta de trabajo y la imposibilidad de ingreso a la educación?
PP: Sí… hay ayuda pública que viene en estos últimos tiempos, el objetivo debería ser la instalación de industrias para que la gente pueda quedarse y para que al pasar los años, haya tiempo de bonanza o de crisis, la gente pueda estar y quedarse en el lugar. Es una historia, y la de muchos de estos pueblos, en donde se fue haciendo un exilio casi permanente. Empezaron con el quebracho, después no se instalaron fábricas, los aserraderos no se quedaron. Ese es un trabajó que hay que hacer…
MHG: Ha llegado allí la expansión agropecuaria o se sigue manteniendo la actividad relacionada con la madera?
PP: En ese aspecto hizo un giro, de la explotación del quebracho, que está desapareciendo, se pasó a la labor del campo en la ganadería y en los sembradíos.
MHG: Usted se fue de la Villa 21 por amenazas de los jefes de la droga o necesitaba pastoralmente ir a otras geografías?
PP: Yo había planteado hacía tiempo de poder, algún día, hacer un experiencia de misión en el interior al obispo. Coincide, aunque esto fue un tiempo anterior a la amenaza, con la amenaza y creo que una de las cosas que quise preservar es la integridad de toda la gente me ayudaba. No vi mal que en ese momento sea el momento para irse del lugar. Había mucha gente que trabajaba conmigo y se encontraba muy comprometida… creo que pensé mucho en ellos. No tanto en lo que me podía pasar a mí, sino en cada uno de ellos.
MHG: Ese equipo que usted puso en movimiento en la villa sigue accionando?
PP: Sí, siguen realizando la tarea, en el Centro de Recuperación, en la escuela de oficios, en la escuela secundaria, con el trabajo preventivo. Eso se sigue haciendo porque los que son sacerdotes ahí son seminaristas, se formaron con el mismo espíritu que tiene la capilla de la villa y ahora son sacerdotes de la villa; vienen “de las divisiones inferiores”. Siguen trabajando con muchas ganas, en el día a día, y en muchos casos con chicos adictos.
MHG: Con la serenidad que le pueda brindar el nuevo entorno, ha podido llegar a un balance sobre el flagelo de la droga en nuestro país?
PP: Creo que es un problema grande y no veo que se hable como corresponde en ámbitos de decisión y creo que, en los barrios marginales o barrios populosos, por así llamarlos, causa estragos, creo que muchas veces los que cumplen funciones públicas no pisan esos lugares, los pisan cuando hacen una campaña política, cuando en realidad, la mejor forma de conocer la realidad es estar ahí. Un intendente, un gobernador, un juez, todo el que tiene que hacer cumplir la ley o que tiene que manifestar una política tiene que conocer de adentro esos barrios, de ese modo podrá ayudar.
MHG: Cree que tenemos posibilidades de dar batalla real al narcotráfico?
PP: Siempre hay cosas que se pueden hacer. Aquí se ha dejado de atender como corresponde a los chicos en las internaciones. Cada vez hay más problemas con ellas, nos hacen creer que el chico puede recuperase solo, porque puede usar una droga un tiempo y luego dejarla. Cuando en realidad están pensando en un chico de clase media que fuma marihuana ¡pero en los barrios más pobres los chicos están con el paco y se están muriendo!
MHG: El paco extermina?
PP: Extermina. Por eso no toman consciencia. Por eso tiene que estar en esos lugares. Hay muchos profesionales, entre comilla, que hablan y disertan sobre esta realidad, pero no tienen ningún tipo de relación con la realidad; más bien están diciendo aquello que leyeron que pasaba en Holanda, o pasaba en otros lugares y no lo que pasa en eos barrios más pobres.
MHG: Estamos en Semana Santa, qué es hoy para usted es conmemoración de la Semana Santa?
PP: Creo que es una gran posibilidad que tenemos los cristianos de meditar sobre nuestra vida, vivir una especie de retiro espiritual, participando de las celebraciones o yendo a la iglesia a meditar en la soledad, reflexionar en nuestra vida cristiana, ver cómo seguimos a Jesús, si lo estamos siguiendo bien. En este seguimiento va a estar la felicidad de uno y la de los demás. Es una buena ocasión para meditar sobre la vida de uno y orientarla nuevamente hacia las cosas importantes.
MHG: Se imagina cómo sería usted en una parroquia en pleno centro de una ciudad?
PP: Creo que podría hacerlo, la verdad es que mucha gente que me ha ayudado estos años en la villa eran de parroquias del centro, básicamente daban apoyo escolar. Creo que, verdaderamente, un sacerdote que quiere trabajar lo puede hacer en cualquier lado y donde vaya a encontrar eco en la gente, a veces hay que proponerle a la gente que salga de la realidad en la que vive y pueda conocer otras, tal como dije, quienes daban apoyo escolar a las villas eran de las parroquias del centro
MHG: Usted que ha vivido tan de cerca del flagelo de la droga, qué le puede decir a quien está empezando a transitar por ese camino?
PP: Lo que le puedo decir es que no tiene que mentirse, que no va a dominar la adicción, sino que eso lo va a dominar a él, que es mentira lo que dicen aquellos supuestos profesionales, intelectuales que el uso es recreativo. Cuando vamos a visitar un lugar de internación todos empezaron con marihuana y cerveza, o la mayoría. Les digo que no se acerquen a la droga y que si alguien se las acerca, que la rechacen, que se acerquen a lugares en donde los van a escuchar y los van a orientar, porque es mucho más difícil, pero no imposible. Nosotros en nuestro centro de recuperación hemos tenidos experiencias muy lindas, chicos que estaban muy metidos en el paco, que hoy se han recuperado y están trabajando y han reorganizado su vida.
