“Cualquier gobierno que gane lo más correcto que haga en materia externa nace de la política interna, si no se tiene una política interna buena, es imposible que el resto nos crean que tengamos una política exterior buena”
“La clase política brasileña es un modelo para el mundo. Y seguramente para Argentina. La clase política argentina es muy mala. En Brasil, Uruguay o Chile los ex presidentes pueden caminar por la calle, aquí los ex presidentes y ex ministros no pueden ir a un restaurante. La clase política argentina es muy mala y la gente así se lo manifiesta”
“Roussef lleva adelante una política populista igual que Lula, diferente a Cardoso que era más liberal. El populismo es una postura que se fija más en la distribución que en la producción, distribuyen pero no saben producir. Más tarde o más temprano la producción se agota y tienen crisis… Porque el sistema productivo no alcanza a producir tanto como lo que se distribuye y en vez de invertir en máquinas o en fábricas se invierte en distribuir. Lo cual está muy bien, la justicia social siempre es buena. De ahí salió el hambre cero. Pero cuando se desequilibra un factor, el otro le reclama. Si usted se centra en la producción y se olvida de la justicia, la gente se enfurece; si distribuye muchísimo y se olvida de invertir, finalmente, se paraliza la economía”
“Roussef anunció un plan económico que es prácticamente el mismo que propuso su opositor en las elecciones: ajustes, fin de los subsidios, recortes en los gastos del estado que fueron faraónicos, -recuerde las protestas durante el mundial de fútbol-, propone ahora una política más austera, en donde el estado no gaste tanto, se bajan los impuestos y se fomenta la productividad”.
“El recorte debe ser razonable. Es lo que va a suceder en Argentina en el 2016, los subsidios no van a desaparecer para la gente que los necesita. Tiene que desaparecer como prebendas políticas electoralistas”
“La sociedad argentina es una sociedad muy corrupta. Todos somos muy corruptos. Evadimos las leyes cuando podemos, no respetamos la luz en los semáforos. En Argentina se ha acostumbrado a no respetar a la ley que es no respetar a los demás. No es que nosotros estamos gobernados por un conjunto de marcianos que nos roban y nosotros somos todos ángeles. La sociedad está muy corrompida y el grado de corrupción que hay en los gobernantes es demasiado amplio como para que la gente no se queje. Creo que es fácil de combatir si existe la voluntad política”
“La corrupción comienza por la manera que usted elije a los candidatos”
“Existe un personaje más desacreditado en Argentina que un legislador?. Es difícil encontrar… Argentina ha batido todos los récords de sanción de leyes a libro cerrado. No se discute. Y esto es porque le deben al Ejecutivo ese puesto”
“La corrupción es de la sociedad argentina y no solamente de los Kirchner o de los Menem, lo que pasa es que le regalamos el voto a quienes no conocemos y después nos quejamos”
“Nadie quiere meterse en la política, y con razón porque la política es bastante dura, entonces se deja la política a los ladrones, a los incompetentes, a los advenedizos”
“En general usted ve al empresariado brasileño sentarse frente al gobierno y discutir. Acá, en general, el empresariado argentino se sienta en la antesala de los ministerios para ver qué ventaja consiguen. Desgraciadamente es así como se progresa en Argentina en estos días”
“Los tres candidatos principales, porque a UNEN no lo tomo en serio; Macri, Scioli y Massa, tienen equipos de política exterior que son muy buenos”
“No se usa la cancillería para promover la producción argentina, se usa como aguantadero de gente que espera un mejor momento. Cuando terminamos con Di Tella en la cancillería dejamos 800 diplomáticos y 800 empleados. Hoy hay 1400 diplomáticos y 5 mil empleados administrativos”
MHG: Cuáles serían los grandes trazos que debería seguir un próximo gobierno para reposicionarse en materia de política exterior?
AC: Cualquier gobierno que gane lo más correcto que haga en materia externa nace de la política interna, si no se tiene una política interna buena, es imposible que el resto nos crea que tengamos una política exterior buena. Una política interior mala es cuando todo el mundo se trata como enemigo, donde la transacción es imposible y donde cada sector trata de aplastar a los demás y no trata de construir algún modo de convivencia. Los países que son exitosos se basan en una convivencia interna madura como para que el mundo los mire y les acepte una política exterior buena. La política exterior buena es la que surge de una política interior buena, esto es una política interior absolutamente distinta de la que tenemos desde hace 10 años donde todo el mundo es enemigo de todo el mundo.
MHG: La presidente brasileña Dilma Roussef dijo que esta es una generación que no ha vivido la tragedia del hambre. Cuál es su opinión al respecto ya que se trata de la quinta potencia del mundo?
AC: La clase política brasileña es un modelo para el mundo. Y seguramente para Argentina. La clase política argentina es muy mala. En Brasil, Uruguay o Chile los ex presidentes pueden caminar por la calle, aquí los ex presidentes y ex ministros no pueden ir a un restaurante. La clase política argentina es muy mala y la gente así se lo manifiesta. En Brasil Roussef lleva adelante una política populista igual que Lula, diferente a Cardoso que era más liberal. El populismo es una postura que se fija, la justicia, si quiere, más en la distribución que en la producción, distribuyen pero no saben producir. Más tarde o más temprano la producción se agota y tienen crisis. Luego de dos presidencias de Lula y una de Roussef, Brasil se quedó sin el colchón para distribuir, hace casi tres años que no crece, este último año creció, 0,02, o sea, nada. Y este año tiene una perspectiva floja. Porque el sistema productivo no alcanza a producir tanto como lo que se distribuye y en vez de invertir en máquinas o en fábricas se invierte en distribuir. Lo cual está muy bien, la justicia social siempre es buena. De ahí salió el hambre cero. Pero cuando se desequilibra un factor, el otro le reclama. Si usted se centra en la producción y se olvida de la justicia, la gente se enfurece; si distribuye muchísimo y se olvida de invertir, finalmente, se paraliza la economía. Fíjese lo que hizo Roussef, ganó las elecciones por tres puntos, es decir, casi nada. Pero la semana pasada anunció un plan económico que es prácticamente el mismo que propuso el opositor que ella tuvo, ajustes, fin de los subsidios, recortes en los gastos del estado que fueron faraónicos, y recuerde las protestas durante el mundial de fútbol, propone ahora una política más austera, en donde el estado no gaste tanto, se bajan los impuestos y se fomenta la productividad.
MHG: Roussef dijo que los recortes no tenían que afectar a los más necesitados.
AC: El recorte debe ser razonable. Es lo que va a suceder en Argentina en el 2016, los subsidios no van a desaparecer para la gente que los necesita. Tiene que desaparecer como prebendas políticas electoralistas. Esa es la sabiduría de la clase política brasileña que gana y aplica lo que proponía el opositor, Dilma tendrá cuatro años de cierta dureza pero Brasil va a poner en funciones una máquina que le va a permitir al siguiente gobierno empezar a distribuir otra vez.
MHG: Sin embargo el gobierno de Dilma estuvo surcado por la corrupción…
AC: Sí. La corrupción es universal, lo cual no quiere decir que uno tiene que resignarse. El problema es cuando adquiere niveles tan grande que afecta al funcionamiento de la economía y de toda la sociedad. La corrupción no es solamente los gobernantes que roban, la corrupción es el comerciante que no paga los impuestos, el que coimea, toda la sociedad se corrompe, pero la sociedad argentina es una sociedad muy corrupta. Todos somos muy corruptos. Evadimos las leyes cuando podemos, no respetamos la luz en los semáforos. En Argentina se ha acostumbrado a no respetar a la ley que es no respetar a los demás. No es que nosotros estamos gobernados por un conjunto de marcianos que nos roban y nosotros somos todos ángeles. La sociedad está muy corrompida y el grado de corrupción que hay en los gobernantes es demasiado amplio como para que la gente no se queje. Creo que es fácil de combatir si existe la voluntad política. Pero la corrupción comienza de esta manera, quiénes son los que van a integrar las listas de las elecciones de fin de año, a la mayoría no los conocemos. Pero son parientes o amigos de los líderes políticos, punteros de comité, tipos que nunca han trabajado en su vida. La corrupción comienza por la manera que usted elije a los candidatos.
MHG: Otra cosa también es que se buscan candidatos con notoriedad, no integrantes de la política, y luego quién llega a un legislativo?
AC: Nada. Ahora estamos indignados porque no hay división de poderes, porque el ejecutivo domina a los otros dos, especialmente al legislativo, pero existe un personaje más desacreditado en Argentina que un legislador, es difícil encontrar. Porque en general se los elige por amiguismo, así la mayoría de los legisladores están allí porque los señalaron con el dedo desde el poder ejecutivo. Entonces ellos no pueden balancear y equilibrar al ejecutivo porque son rehenes del ejecutivo, uno de esos poderes está integrado por gente que no tiene peso ni prestigio en la sociedad y que jamás se va a oponer al ejecutivo. Por eso Argentina ha batido todos los récords de sanción de leyes a libro cerrado. No se discute. Y esto es porque le deben al ejecutivo ese puesto.
MHG: Esto pasaría con próximos gobiernos?
AC: Esa corrupción es de la sociedad argentina y no solamente de los Kirchner o de los Menem, lo que pasa es que le regalamos el voto a quienes no conocemos y después nos quejamos. Si a cualquiera de nosotros nos proponen participar en la comisión directiva del club del barrio decimos que no nos molesten, nadie quiere meterse en la política, y con razón porque la política es bastante dura, entonces se deja la política a los ladrones, a los incompetentes, a los advenedizos.
MHG: Eso también se ve en otras instituciones.
AC: En general usted ve al empresariado brasileño sentarse frente al gobierno y discutir. Acá, en general, el empresariado argentino se sienta en la antesala de los ministerios para ver qué ventaja consiguen. Desgraciadamente es así como se progresa en Argentina en estos días.
MHG: Ve en los candidatos de la oposición proyectos de política exterior serios?
AC: Creo que los tres candidatos principales, porque a UNEN no lo tomo en serio, Macri, Scioli y Massa, tienen equipos de política exterior que son muy buenos. Cualquiera que gane va a tener un buen planeamiento de política exterior. Pero no sé cuánto de ese planeamiento de política exterior le va a hacer caso el gobernante que gane si los vicios de la política interior se transfieren a la política exterior. Por ejemplo, fíjese en la designación de embajadores, la cancillería argentina se ha convertido en un basurero nuclear de los amigos de los que gobiernan, los que pierden una elección los mandan ahí, los amigos, los parientes, no se usa la cancillería para promover la producción argentina, se usa como aguantadero de gente que espera un mejor momento. Cuando terminamos con Di Tella en la cancillería dejamos 800 diplomáticos y 800 empleados. Hoy hay 1400 diplomáticos y 5 mil empleados administrativos. Si todos los empleados administrativos fueran a trabajar el mismo día se caería el edificio, no hay escritorio ni sillas que los aguantara. Se convierte en un lugar para gente que gane un sueldo y no para que funcione como debiera. Usted debe tener el mejor planeamiento de política exterior que quiera pero si tiene esa cancillería no puede hacer nada.
