Desamparo y miedo (Reflexiones de María Herminia)

En Argentina hay desamparo. En Santa Fe hay miedo. Es verdad, ambas palabras se complementan, pero tienen independencia lingüística. Generalmente cuando hay abandono hay miedo. Sucede que la ubicación geográfica de ambos términos en uno y otro lugar adjudicándole mayor protagonismo de acuerdo a su ubicación, no es caprichoso y no da igual. Argentina está políticamente abandonada. La generadora de accionar la política nacional, por múltiples razones está ausente. (Razones que a ciencia cierta se desconocen). Como dice la definición abandonar es ausentarse o dejar una cosa. La Presidente ha dejado de hacer política en primera persona y nos está abandonando desde hace un tiempo. La ciudadanía no sabe la duración de su letargo e ignora los principales motivos, pero es notorio el abandono de la cosa pública con todo lo que ello significa a veintidós meses de culminar su gestión de gobierno. El término abandono en este análisis tiene carácter de sujeto. Es dominante. En un país tan presidencialista y con un gobierno tan concentrador de poderes, esta notoria ausencia pone a la ciudadanía en situación de orfandad. Ante este panorama aflora el miedo. Muchos y distintos miedos aparecen ante el silencio. La historia argentina nos hace desconfiar, temer, estar prevenidos y al acecho ante algo que se espera que ocurra pero no se sabe que es. La política debe ser certera para evitar no sólo el desmoronamiento de la ilusión sino la intranquilidad que tan perniciosa resulta no sólo para la gente sino para todo gobierno que necesita para desarrollar sus políticas, credibilidad. Si Argentina hoy estuviese atravesada por una enorme encuesta sobre distintas certezas, la opción más elegida sería No sabe/No contesta.
En Santa Fe hay miedo porque las políticas o la falta de ellas producen “perturbación del ánimo por un riesgo o mal, real o imaginario”. El sujeto predominante en el análisis político del gobierno de Bonfatti tiene como sujeto al miedo. Este gobierno está, no se ha ausentado, pero ante los hechos de asesinatos constantes entre bandas narcos, no reacciona. Ante esto la ciudadanía siente miedo porque la muerte mafiosa está entre ella. Dado que se ignora la magnitud de estos hechos ya que nadie explica, el miedo que es la perturbación del ánimo, real o imaginario, gobierna.
Han aparecido en estos últimos días sectores políticos que intentan aunar conceptos para presentarse electoralmente ante la sociedad en el 2015. En Rosario, Binner junto a Sanz y otros actores, cerraron el año 2013 dispuestos a acordar políticas en los bloques parlamentarios. Macri le pide a la Presidente con una broma irresponsable en un dirigente que pretende ser gobierno nacional en el 2015, que “le entregue el gobierno”. Massa necesita al igual que Binner, intentar desde el parlamento generar hechos políticos. Lamentablemente nadie es virgen a la hora de la construcción política. Binner porque es el representante máximo de los últimos ocho años de socialismo santafesino. Massa porque descubrió la oposición al kirchnerismo en las últimas 24 horas. Mientras los políticos deben reinventarse y explicar sus propios errores para volverse creíbles, semana tras semana, hechos esperables acontecen en Argentina.
La manera de remontar esta situación de desánimo generalizado, tal vez sea haciendo propias, cada uno de los actores sociales y la ciudadanía toda; las preguntas que se formuló el Papa Francisco al recibir el nuevo año: “Qué está pasando en el corazón del hombre, qué está pasando en el corazón de la humanidad para que vivamos esto?”. Ante tanta tragedia en el mundo exhortó: “¡Es hora de pararse!”

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