“Debemos cuidar en el bebé su flora intestinal por sus consecuencias futuras!
“El nervio vago funciona como un nuevo órgano, allí se produce serotonina y tiene directa vinculación con el cerebro”
MHG: Cuéntenos sobre su investigación sobre la flora intestinal?
ED: La flora intestinal es muy importante porque corresponde al nervio más grande que tiene el ser humano, que es el nervio vago, que inerva todo el tracto digestivo y que dentro del mimo hay una flora intestinal que está habitada por 10 a la 4 por microorganismo, más de 10 veces el número de células del cuerpo humano y más de 150 veces que los genes de nuestro genoma. Entonces se lo está redefiniendo como el nuevo órgano encontrado. Y se ha visto que la flora que allí habita es la que produce substancias y sobre todo neurotransmisores, como la serotonina, la dopamina, y todo eso tiene que ver con la flora. Estos neurotransmisores se produce en el 95 % en la flora intestinal y a través del nervio vago va al cerebro y desde el cerebro se redistribuye al resto del organismo. Y a su vez un stress afecta a esta flora produciendo alteraciones, lo más conocido es que después del stress empieza a aparecer un dolor, eso tiene que ver con una afectación en la flora intestinal, puede ser colon irritable, y a su vez puede haber otras alteraciones. Se ha avanzado en este estudio que no tiene que ver solamente con el dolor sino con la alteración en la producción de la diabetes, en problemas de obesidad, en esclerosis múltiples, hace poco se ha realizado un estudio en el cual el 75 % de los que portan artritis reumatoidea, tiene una flora intestinal común y hay otras líneas de estudios donde se está viendo que la dermatomiositis, que actualmente es una incapacidad con dolor que se trata con corticoides y analgésicos, en realidad la clave tal vez estaría en tratar la flora intestinal. Así que eso que dice que somos lo que comemos, en realidad es así. Para tratar esto ya están haciendo investigaciones sobre lo que se llaman probióticos, son leches fermentadas que modifican esa flora intestinal regulándola y haciéndola más efectiva en la función que tiene que desempeñar. Y esto no es nuevo, fíjese que ya en 1908 se vio que en Bulgaria había una población longeva y la característica es que consumían latos índices de leche fermentada. En base a esto se siguen las líneas de investigación, y se fue aún más allá, se ve que esta flora arranca desde el nacimiento o tal vez antes del mismo. En el primer contacto que tiene el bebé con la flora es cuando pasa por el canal vaginal, ahí es donde empieza ese contacto y según como se forme esa flora y cómo se la ciudad durante el primer año de vida. Y esto me tocó hablarlo en una charla a fin del año pasado con el Dr. Chamaco, que es ex presidente de la sociedad de pediatría, sobre el cuidado de la flora intestinal del chiquito en el primer año de vida por el desarrollo neuronal que a futuro tiene, porque en ese período se produce l que se llama migraciones neuronales a nivel cerebral y que tiene que ver con su desarrollo, su entender y su conducta posterior, su inteligencia, en definitiva. Por eso cuando hay prematuros o cuando no hay una alimentación adecuado y todavía no han madurado ese intestino se lo agrede, a veces, con leche maternizada y ya arranca mal ese desarrollo que se viene a descubrir en el futuro con cuadros de depresión o enfermedades celíacas que se las desconocía y es inmadurez de esa mucosa intestinal que produce mal la flora y se absorben más todos los nutrientes. Y esto abre nuevas líneas de investigación porque nos abre un poco el pensar que hay distintas patologías que tienen que se tratadas de distintas maneras. No con medicamentos habituales, sino corrigendo la flora.
MHG: Cómo se agrede esa flora, cuál es el elemento principal? Tiene corrección?
ED: El elemento de agresión es según las dietas que las personas hagan. Por ejemplo las dietas ricas en elementos grasos producen ciertos tipos de floras que no es la adecuada y empiezan a producir lo que se llaman citoquinas, que son substancias tóxicas y son pro inflamatorias.
MHG: Usted habla de las dietas cetogénicas?
ED: Todo tipo de dieta… la cetogénicas son las que hacen bajar de peso al paciente, pero en realidad eso es transitorio, hablamos de una dieta crónica cuando son ricas en grasas y que se conoce como dieta basura y va a alterar su flora intestinal y las substancias pro inflamatorias van a producir alteraciones en cuanto al riesgo de obesidad, sino también al riesgo de diabetes, esas citoquinas producen alteraciones en la pared vascular, produciendo a futuros hipertensos y lo que se llaman dislipénicos, o sea, los que tienen alteraciones en las grasas en sangre.
MHG: Cuál es el modo de cuidar la flora intestinal?
ED: En realidad pro el momento todo esto de la leche fermentada, hay una que se llama lacto bacilo infantil y es lo que se investiga actualmente, lo correcto sería aconsejar a la persona que tenga una dieta equilibrada en lo que sea el consumo de frutas, verduras, lácteos, evaluando bien su tolerancia intestinal, que tenga a cierta edad el control adecuado pro gastroenterología para asegurarse que no hay patologías que puedan llegar a producir alteraciones en esa absorción y, sobre todo, el ejercicio.
MHG: Aunque sea solamente caminar?
ED: Sí, lo que está aconsejado por la asociación argentina de cardiología y la americana, es entre tres y cuatro veces por día la caminata sostenida durante 40 minutos, es decir, caminata sostenida y larga, porque cuando uno empieza a transpirar ahí está el efecto positivo que empieza a producir al vaso dilatación arterial, o sea, la elasticidad arterial. El que no realiza ejercicios mantiene sus arterias rígidas, el día de mañana si tiene un pico hipertensivo esa presión va a saltar en el cerebro produciendo el accidente cerebro vascular, el que hace el ejercicio lo va a tolerar.
