Decir la década ganada es un abuso del término, tampoco es perdida… es desaprovechada

Dr. Agustín Salvia: – Creador, investigador jefe y coordinador del observatorio de la deuda social argentina – UCA

“La Argentina mantiene una pobreza estructural que se inauguró con la dictadura y se consolidó con la democracia”
“La agenda social debe plantearse en términos de desarrollo”

MHG: Qué nos puede adelantar de los trabajos sobre la deuda social en Argentina?
AS: Venimos trabajando con encuestas propias desde el 2004 realizadas a nivel nacional analizando el estado de la situación social. El trabajo se denomina “Desajustes en el desarrollo humano y social”, los informes muestran que si bien salimos de la crisis del 2009 y pudimos mejorar la situación, en el 2012 hemos enfrentado una situación de recaída en algunos denominadores sociales, básicamente en el del empleo, la pérdida de la calidad del empleo, los sectores más pobres solo pueden acceder al ingreso al través de los programas sociales. En función de esto hemos observado que si bien los programas sociales intervienen en la economía de los hogares más pobres, éstos están dependiendo más de los mismos y no pueden acceder a un empleo estable y genuino para tener un sustento auténtico y autónomo. La inseguridad alimentaria se mantiene, alrededor de 1 cada 10 hogares tiene problemas para acceder a un alimento. Esto es lo que llamamos “Espacio de la subsistencia económica de los argentinos”, los hogares son el hábitat de desarrollo humano y el derecho a una ciudadanía digna en el país, y dado que nuestra encuesta es a nivel urbano y representa el espectro urbano nacional y la vivienda urbana sigue teniendo un importante déficit, todavía hay un 14 % de argentinos que padecen una vivienda indigna, totalmente indigna. Incluso aumentamos al 30 % de hogares que no tiene una cloaca, son viviendas asentadas en villas o en asentamientos irregulares o precarios. En donde casi un 40% no accede a la red de gas, un 18 % no tiene acceso al agua corriente. Estamos mostrando que hay dos Argentinas, una que ha podido progresar, ha podido acceder a una vivienda, a un empleo digno; mientras que hay otra Argentina que a pesar que ha tenido ingresos por los programas sociales o a través de changas o trabajos eventuales, todavía mantiene una situación de pobreza estructural. Cuando avanzamos en los indicadores hay una importante explicación en el campo del empleo, sólo el 50 % del trabajo accede a la cobertura social, la otra mitad está en una situación precaria, en negro y eso a pesar que la economía ha venido creciendo a tasas importantes durante los últimos 10 años.
MHG: Es correcto que un tercio de la población si no hubiera habido corrupción o se hubieran manejado razonablemente los números podrían haber salido de la pobreza?
AS: Lo que ese ha dicho es que un tercio hubiera caído en situación de pobreza si no hubiese habido programas sociales y no de pobreza, sino de indigencia. Los programas sociales han atendido a los sectores más indigentes, pero no le ha permitido ser una plataforma para la inclusión social., al menos le ha garantizado que un mínimo de ingreso llegara a esos hogares.
MHG: Hay estimaciones en porcentaje de las dos Argentinas hay estimaciones?
AS: La Argentina que no ha podido manejarse en un proceso de progreso social sino que ha venido reproduciendo condiciones de marginalidad estructural puede llegar a un 25 o a un 30 %, lo cual estamos hablando de más de 10 millones de personas. O sea un cuarto de la población mantiene situaciones de pobreza estructural. Algo que Argentina hace 30 o 40 años atrás no conocía y esto se ha generado durante un largo tiempo, en estos últimos 30 años de deterioro social que hemos tenido, no se ha podido sacar a esta población de esa situación, lo que se ha hecho es mejorar las condiciones en términos económicos, pero no se ha permitido que salga de su estado, no ha habido políticas de desarrollo urbano y de vivienda para generar procesos de inclusión, no ha habido una política para generar empleo de calidad para amplios sectores de la población. La educación sigue siendo de mala calidad y muy pobre para los sectores pobres y de la misma manera la cuestión de la salud, de asistencia social o psicológica a los jóvenes. Llega en poca escala a los sectores más pobres. Estos sectores han tenido más dinero en los bolsillos pero no ha significado esto la posibilidad de un trabajo pleno, decente con el que se pueda generar el ahorro y la gente pueda invertir en su vivienda o en su propio desarrollo personal o el de sus hijos.
MHG: Este cuarto de argentinos que mantiene pobreza estructural se consolidó en la etapa democrática?
AS: Fundamentalmente se consolidó en esa etapa. La democracia no fue capaz de poder atender un problema que se había inaugurado con la dictadura, pero con el cambio del ciclo económico, hay un cambio a nivel global que requería un cambio de política, de desarrollo, de inversión, de proyecto de país. Y esta situación nos llevó a desgastes de políticas institucionales, de vaivenes en el manejo de la política económica y social. Y esta situación de tres décadas, en donde en una recuperamos la democracia, en otra se hicieron reformas estructurales y en la tercera hemos tenido un importante crecimiento económico, no sólo no se ha podido revertir la pobreza estructural, sino que la cristalizó. Y en algunos casos como en la crisis del 88, 89, 90, como en la crisis del 2001 incluso volvió a expulsar a sectores hacia esta situación de marginalidad y cuando viene el crecimiento económico no logra incorporarlos.
MHG: Esto derriba el mito que con crecimiento no hay inclusión
AS: Exactamente. Creo que esos dos mitos hay que derribarlos definitivamente porque la agenda social y económica no debe plantearse en términos de crecimiento, sino en términos de desarrollo. Cuando un plantea una agenda basada en el desarrollo son otras las realidades y las sustentabilidades, incluso la del medio ambiente. Y obviamente la sustentabilidad en la integración social. Entonces no podemos pensar en crecimiento económico, ni en reformas estructurales, ni pago de la deuda, ni ninguna política económica que esté asociada a presupuestos o balances de índole económica, si al mismo tiempo no tomamos en cuenta sus efectos y sus posibilidades de sustentabilidad social y ambiental. Eso es pensar en el desarrollo.
MHG: Si el gobierno abraza al peronismo, no pude haber un decenio ganado si en Argentina hay un cueto de la población en pobreza estructural
AS: Creo que es un abuso del estado cuando se habla de la década ganada, tampoco creo que es correcta la caracterización de la década perdida, pero sí creo que ha habido un desaprovechamiento de oportunidades económicas y político-institucionales donde hoy podríamos ser un país mucho más integrado desde el punto de vista social, participando de un proyecto de erradicación de este 25 % de población marginal, en una política que integre al sector del trabajo, con el sector económico, el político y el social a una política de estado que supere la pobreza y esto no lo tenemos, tenemos todavía distintas políticas institucionales fragmentadas, políticas partidarias, que nos ponen en una encerrona en términos de quiénes tiene más o menos razón y no nos ponen a pensar cuáles serían las políticas del estado que tenemos que tener y cuáles son las estrategias más acertadas para tender este problemas.

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