Debemos someter el poder de los sistemas financieros al poder político

"Debemos reponer la política”
“Los indignados son más un movimiento de consumo que de ciudadanía”
“En Chile tenemos la tiranía de las minorías con su poder de veto”

Dr. Manuel Antonio Garretón: Sociólogo y politólogo chileno

MHG: Un artículo publicado en el New York Times (http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/politica-economia/La-muerte-del-contrato-social_0_628737314.html) plantea la muerte del contrato social, cuál es su opinión acerca de esto y de ser así, qué viene luego?

MAG: Si partimos del artículo, a mi juicio es un artículo ideológico propio de los comienzos de los 80, de la época neoliberal el cual termina planteando, que hoy en día se terminan retomando, a través del Tea Party, las ideas de Hayek, quien planteó las primeras ideas neoliberales y de máximo individualismo, contra del estado de bienestar, junto al gran ideólogo: Milton Friedman, quien es más operacionalizante, un filósofo del neoliberalismo. Por lo tanto, lo que creo es que es un artículo muy equivocado, muy ideológico, donde se confunden dos temas: uno, el tema de la particularidad de los últimos 200 años en que el estado jugó un rol fundamental en la variación de la sociedad, en el desarrollo, como referente de la acción colectiva y que eso se estaría, de algún modo, debilitando; con el tema de la gran revuelta muy distinta, muy dispar entre los árabes, los okupai y los distintos movimientos que han existido, podríamos incluir el movimiento estudiantil chileno, que son una crítica no a la idea de contrato social y no a la crítica de participación o intervención del estado, sino todo lo contrario, es en demanda de mayor rol del Estado. Acaba de salir un artículo de Paul Krugman, premio Nobel de economía, que dice “ Keynes tenía razón”. Es decir: la crisis de Lehman Brothers, la crisis de este año y las movilizaciones muestran la demanda de la gente de un nuevo contrato que asegure el control de las grandes empresas y los grandes poderes. La gente se mueve contra los bancos, contra lo que se ha llamado el “creditismo”, o sea, la idea que la sociedad se basa, fundamentalmente, en el endeudamiento; ¡contra eso se mueve!, contra los poderes fácticos de los servicios de salud, de los servicios eléctricos, de las trasnacionales, de las línea aéreas. Es decir, contra todo aquello que en una época perteneció al estado y que hoy pertenecen a los poderes privados y no están regulados. Más bien lo que se pide es que se vuelva a un sistema de regulación que asegure: 1) el control por parte del poder político sobre la economía, y por otro lado, 2) una nueva forma de control de ese poder político a través de formas de participación ciudadanía más activa, etc. Todo lo contrario de lo que ese ideólogo del New York Times está diciendo.

 
MHG: Cómo imagina usted el nuevo contrato social en relación con estos movimientos sociales que se han dado últimamente en el mundo?
MAG: Primero, no hay que mezclarlos. Porque la “primavera árabe” es contra los poderes dictatoriales, es el equivalente de la lucha de los 80 en América Latina. Es otra cosa. Otra cuestión es que usen los instrumentos nuevos, las redes sociales, que son también los usan los otros fenómenos, pero no se pueden mezclar, ahí es la demanda por democracia. En los otros lados los fenómenos sociales es por la demanda de dos cosas que son complicadas: 1) hay un componente individualista, de crítica a lo que es la organización social, de lo que importa es cómo me las arreglo yo. En el movimiento de los indignados hay mucho de eso, como señala el autor de ese artículo, en general, es gente de clases medias y medias altas, no son los grandes sectores populares los que se movilizan en esos movimientos, es por una demanda de consumo. Es un movimiento de consumo, más que un movimiento ciudadano, porque un movimiento ciudadano lo que tiene como característica es que demanda una forma de organización de la polis: demanda derechos, pero una forma de relación política. Y en ese sentido es que creo, que este segundo componente es interesante y no el tema relacionado con lo individual, sino la dimensión de reorganización de las formas de tomas de decisiones. Mi impresión es que la primera cuestión que hay que hacer es someter a los poderes financieros a los poderes políticos; y en ese sentido, el autor del artículo lo único que hace es habla contra los políticos, contra la corrupción de la política; bueno, eso pasa porque no se ha sometido a los poderes financieros a los poderes políticos. Ahora, el problema de someter a estos poderes fácticos económicos, los comunicacionales, que muchas veces manipulan; al poder político es plantearse de qué poder político., porque no puede ser el estado burocrático, tiene que ser un estado realmente democrático, pero es muy difícil que pueda hacerlo un estado a nivel nacional porque no se controlan las cosas a nivel nacional. De hecho el nivel de empleo de una pequeña provincia depende de lo que pasa en la bolsa de Tokio…

 
MHG: Lo que ha pasado en Grecia y en Italia fue el producto del poder de los poderes económicos y los políticos no reaccionaron, puesto que se quedaron sin gobierno.
MAG: El punto es exactamente ese. Y de hecho una de las cosas que uno puede criticar en la manera como reaccionan algunos estados, el caso concreto de Obama, que en el caso de la crisis financiera del 2009, lo que hacen, desgraciadamente, es pasarle más plata a los bancos y no asumir su control. El problema es cómo hacen un control de sistemas comunicacionales, de sistemas financieros, cuando son transnacionales. Mi impresión es que esto tiene que llevar a un refortalecimiento de los grandes bloques, como la Unión Europea, o en el caso nuestro, con la integración de América Latina, con la condición que a niveles de los estados nacionales se promuevan formas de participación que aseguren que no sea un estado externo a la ciudadanía o externo a la gente. En ese sentido creo que un cambio en los sistemas políticos latinoamericanos, tanto a nivel nacional como la creación de avanzar hacia la creación de un estado más supranacional, es una cuestión fundamental. Si nosotros tuviéramos un sistema más cercano al parlamentario que al presidencial, si hay alguna crisis en que la ciudadanía está molesta, se debería llamar a nuevas elecciones y los temas van a ser los temas que la ciudadanía plantea. Hay que hacer una reforma de la política a nivel nacional y supranacional. En el caso de la Unión Europea el gran problema es que lo que se ha fortalecido son los poderes burocráticos más que la formas participativas. O sea, aquellos sectores o instituciones de la UE no elegidos, como por ejemplo el Banco Central, tienden a ser fortalecidos y no la participación ciudadana. Pero ésta sobre la base de masas que reclaman solamente una cuestión de tipo individual, de demanda de consumo, a mi juicio es insuficiente porque termina haciendo estragos, lo que hay que volver a pensar es en la forma de organización política. A mí me parece que los partidos políticos son fundamentales y todo lo que se haga por fortalecerles y por asegurar su representatividad es clave. Entonces le diría que estoy en las antípodas del pensamiento del autor del artículo del New York Times, porque se equivoca en el diagnóstico…

 
MHG: Son temas muy controvertidos como el que en su momento planteó Fukuyama acerca del fin de la historia…
MAG: Déjeme decirle algo con respecto a Fukuyama, acaba de sacar un libro de 500 páginas, en donde sostiene que el gran invento de la humanidad., de la modernidad, es el Estado, porque el estado le quitó a las familias particulares y a las entidades privadas que se dedicaban a los negocios le quitó el poder sobre la sociedad. Ee el mismo Fukuyama que dijo lo contrario hace 20 años cuando nosotros sosteníamos lo que él hoy empieza a sostener.

MHG: Qué opinión le merece el movimiento estudiantil de Chile que parece no encontrar una representación política?
MAG: Creo que en el caso chileno hay que señalar que el sistema político que tenemos está constituido por una sistema de partidos que se hereda de la dicotomía, que todavía existe, autoritarismo-democracia, porque resulta que el sistema electoral impide la creación de nuevas fuerzas políticas, deja encapsulado al sistema político entre los que votaron por el Sí o por el No, pero le asegura a los que votaron por el Sí, o sea por Pinochet, que ningún cambio se hace sin ellos. Estamos en presencia, en el caso chileno, de la ley de la minoría, en sentido estricto no es una democracia, existen las libertades públicas, pero en términos estrictos aquí la minoría tiene un poder de veto, cuando ello ocurre quiere decir que la minoría es la que manda, porque es la que pone los temas que entran en la agenda.

MHG: Cuando las mayorías mandan, cuando es absoluta, como cuando las minorías definen, la democracia es imperfecta?
MAG: Que la mayoría mande no significa que la mayoría sea totalitaria, por lo demás siempre se preservan en democracia elementos que no pasan por el juego de las mayorías y las minorías. Por ejemplo una mayoría no puede suprimir los derechos de un grupo minoritario, si la mayoría es de hombres no puede suprimir la minoría de mujeres, si esa mayoría es blanca no puede suprimir los derechos a las minorías étnicas, y si la mayoría es de una ideología no puede suprimir los derechos fundamentales de los otros sectores. Eso es clave. Ahora lo que tenemos es una tiranía de las minorías, o sea, una dictadura de la minoría política. Pero digamos que es abstracto decir la minoría, es la minoría pinochetista, o sea, la gente que generó el modelo educacional, el económico y el político para asegurar que no se modificaran los otros modelos, es la que hoy en día tiene poder de veto. Además, hoy está en el gobierno porque ganó una elección. Entonces de algún modo el movimiento estudiantil expresó dos rechazos: 1) un clima de rechazo a un gobierno de derecha aunque hubiera ganado una elección; y, 2) un rechazo a ese orden económico-social, preservado por el sistema político. Y los partidos políticos de la Concertación y los de la oposición, entre ellos, el Partido Comunista, apoyaron todos al movimiento social y presentaron una propuesta para la discusión parlamentaria ¡que era exactamente la propuesta del movimiento estudiantil!. ¡El problema es que lo que hay que hacer es saltar y cambiar democráticamente la institucionalidad política y para eso el movimiento estudiantil debió entender en un momento que necesitaba la instancia política y no reemplazarla por una permanente movilización social!. Eso implicaba decir que para la tarea del Chile actual de superar el modelo económico-social y, por tanto, de reemplazar el modelo educacional y, a su vez, reemplazar el modelo político, se necesitaba de un nuevo sujeto político y social y que no puede ser ni la Concertación ni ningún otro partido político, pero que no pueden faltar todos los partidos políticos tampoco. Eso implica reconstruir un nuevo sujeto, como se constituyó el sujeto durante la época del la dictadura, el sujeto Concertación o lucha contra la dictadura que terminó en una acto político votando por el No. Hay que hacer una cosa semejante en el cuadro institucional actual.

MHG: Por lo que usted dice parece que hay una incapacidad para refundar desde la política esa alternativa…
MAG: Este es un tema central, en el caso chileno lo es por el sistema político, pero en el caso mundial, hay un problema, para volver al artículo citado, y es que la política hoy en día – y esto no es un problema de corrupción ni de malos políticos, aunque eso pueda existir- , el problema básico que tiene la política, es que sirve para menos cosas, como resolver problemas inmediatos para lo que sí sirvió en otra época… ahora se hace más abstracta, es decir, se hace necesaria para pensar el tipo de organización de la sociedad y eso en la cultura de masa, con los medios de comunicación, con los sistemas de publicidad, hacen que ese tema no importe. Entonces el gran tema es reponer la política en una situación natural entre el individualismo, que tiende a rechazar la política para mantener un orden social en donde lo que importe son las carreras, las trayectorias, las biografías y no importe la construcción de sociedad.

MHG: Si no reponemos la política es imposible someter a los poderes económicos.
MAG: Absolutamente. El reino de la sociedad civil es el reino de la desigualdad, el reino de la ciudadanía es el reino de los que tienen poder unos sobre otros. Sabemos que hay una declaración abstracta de ciudadanía, pero la realidad eso está modificado por los recursos de poder que los distintos sectores tienen y el reino del mercado que es también el reino de la selva.

MHG: Cómo está viendo el tema Malvinas?
MAG: Yo no tengo un juicio, no he hecho una investigación seria al respecto, pero soy partidario de que todo lo que haga en apoyo para que las Malvinas sean argentinas es tan importante como todo lo que sea haga en apoyo para que Bolivia tenga salida al mar.

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